
Flota en su voz un aire de tren perdido
Vivimos en una víspera. No sabemos de qué exactamente, pero de algo malo

Vivimos en una víspera. No sabemos de qué exactamente, pero de algo malo

La ONU lleva más de seis años intentando establecer un marco normativo para los llamados robots asesinos

Aceptar una mano es de valientes y, en los tiempos que corren, hacen falta todas las posibles. Es más, bajar la guardia ya casi es una necesidad

Se puede acosar a las mujeres sin que pase absolutamente nada. Incluso se nos puede acosar sin creer que se nos acosa
El jueves, a las ocho de la tarde, un hombre se sentó en la terraza de un bar y pidió un café

Una encuesta de Save the Children señala que el 53% de los niños tiene el primer contacto con algún contenido explícito entre los seis y los 12 años. La ONG reivindica la educación afectivo-sexual obligatoria en los colegios

Mientras la luz de septiembre sumía la tarde en una dorada melancolía, con una copa de vino en la mano buscaba inútilmente en la memoria algún hecho que diera sentido a su vida

Lo que ahora necesitamos no es una sociedad de izquierdas ni de derechas ni de centro: necesitamos una sociedad cuerda

Tener puntos de vista distintos no provoca las peleas. Razonar tampoco siempre las resuelve. Para que la situación no se enrede, comienza por escucharte a ti mismo
La vida real es lo que sucede durante las 24 horas del día a un centenar de metros a la redonda de tu cerebro, un tiempo y un espacio lleno de disyuntivas

Es un hecho probado que lo único irreversible es el pasado. Lo que está por venir, quieran o no, sigue siendo nuestro

Desean que todo lo que hacen se convierta en un hito, récord o recuerdo imborrable, y pueden ser muy molestas. Habitualmente ellas se llevan la peor parte
Para mí el pasado es un pavoroso dinosaurio que me mira con ojos de idiota y espera el momento en que sus intestinos apestosos le digan que ha llegado el momento de devorarme
La filósofa francesa, experta en analizar el impacto vital de rupturas y enfermedades, reflexiona sobre las consecuencias de la pandemia

Varias personas nos cuentan cómo la han disfrutado y cómo les ha hecho la vida imposible. Los expertos aclaran por qué el subidón es tan efímero como el de una noche de copas

Desde que me recuerdo 'habitando' en Internet he deseado fórmulas que no implicaran, como hasta hace poco, duplicar los tiempos y las energías desplazándonos y contaminando

Ahora somos felices con cualquier cosa. Esa casa del pueblo, de tus padres o de unos amigos, que era un último recurso, se revela preciosa cuando no tienes dónde ir

Yo miro al mes de febrero de 2020 con los ojos entornados de retroenvidia por su normalidad sin pandemia

La respuesta está en uno mismo

Los cromos de la distopía instalada en nuestro futuro perfecto son las colas del hambre y las personas inmigrantes que saltan de la patera y echan a correr mientras turistas nacionales los contemplan con sus mascarillas mojadas

No sabremos nunca qué ve la gente cuando nos mira, si a simples extraños o a esos seres a los que no podemos ver más, a los que no podemos dejar de buscar en todas partes

En la vieja normalidad siempre había algo que te estabas perdiendo, y la perdida, en realidad, eras tú. Vivíamos desplazados, lejos de nosotros mismos

Imagino a nuestros herederos rompiendo en el futuro las ánforas digitales de nuestros tesoros electrónicos y descubriéndolas vacías, sin monedas que den contra la losa

Las víctimas solo ven seducción, y no son conscientes del peligro hasta que ya han cedido el control de su voluntad. Pero tiene remedio

La paga era el primer dinero negro, los primeros trapicheos y la primera complicidad fuera de la ley en la que rige la 'omertá'