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Uncidos podemos

Uncidos podemos

La consigna dominante de cierta izquierda es reescribir el pasado deteniéndose en un punto determinado del recorrido en busca de culpables de los males de hoy y encerrándose en el marco de los buenos frente a los malos

El orgullo de un nombre

El orgullo de un nombre

Lo tuvieron claro desde, al menos, 1965: después de Franco, ninguna democracia sin presencia comunista. De dónde procedía aquella fe en el futuro no es fácil de entender, pero sin los comunistas no se explica la imparable erosión de la dictadura