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Carmena recuerda el precio pagado por los abogados de Atocha por la libertad

La alcaldesa asiste al descrubrimiento de la placa por el 40º aniversario de la matanza

La abogada Paca Sauquillo; la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena; Ruiz-Huerta, único superviviente del atentado, y  Sonia Gumpert, presidenta del Colegio de Abogados, descubren una placa en el  40º aniversario de la matanza de Atocha. Ampliar foto
La abogada Paca Sauquillo; la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena; Ruiz-Huerta, único superviviente del atentado, y Sonia Gumpert, presidenta del Colegio de Abogados, descubren una placa en el 40º aniversario de la matanza de Atocha.

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, acudió este lunes al Colegio de Abogados, en donde se descubrió una placa en recuerdo de los cincos abogados laboralistas asesinados en la matanza de Atocha. El crimen lo ejecutó un comando de extrema derecha en el despacho de la calle de Atocha, 55. El objetivo de los asesinos era dinamitar el proceso de transición democrática. Pero el apoyo a las víctimas en los días siguientes demostró que, a un año de la muerte de Franco, el deseo de democracia estaba arraigado en España. El compromiso de aquellos cinco jóvenes abogados "fue la causa de su muerte", recordó Carmena, quien señaló: "Hubo que pagar un precio que no correspondía, pero permitió alcanzar la libertad y la esperanza de las que hoy tanto disfrutamos".

En la noche del 24 de enero, tres personas armadas entraron y mataron a cinco jóvenes abogados afines al Partido Comunista Español y al sindicado Comisiones Obreras, entonces ilegales. Otras dos personas resultaron heridas.

Para Carmena recordar esa época se convierte en una "estampa" de Madrid durante la Transición. Con 32 años, era una de las fundadoras del bufete y la más veterana del grupo. Había alquilado con sus compañeros dos pisos en la calle de Atocha, desde donde defendía a trabajadores y asociaciones consideradas ilegales.

"Esa noche [la de la matanza] acabamos de llegar al otro despacho, en la calle de Atocha, 49, tras despedirnos de nuestros compañeros en Atocha, 55. Estábamos quitándonos el abrigo, cuando oímos las sirenas de la policía", relató la alcaldesa. Llamaron por teléfono a la sede de Atocha, 55, pero no obtuvieron respuesta. Bajaron rápidamente hacia el portal del edificio cuando unos vecinos les advirtieron: 'Corred, corred, están matando a vuestros compañeros'. Obviamente no nos fuimos", recordó Carmena.

Unos minutos antes, Enrique Valdelvira Ibáñez, Luis Javier Benavides Orgaz, Francisco Javier Sauquillo Pérez del Arco, Serafín Holgado y Ángel Rodríguez Leal habían sido asesinados por un comando de extrema derecha, cuyo objetivo era liquidar a los abogados y con ellos la esperanza de democracia de la sociedad española. "Los asesinos querían truncar las libertades y la democracia", rememoró Francisca Sauquillo, cuyo hermano murió en el ataque.

La respuesta fue ejemplar. El Colegio de Abogados —que este lunes descubrió una placa en recuerdo de los abogados asesinados— acogió los cuerpos de las víctimas y, el día 25 de enero, una marcha condenó los asesinatos. El "silencio" de aquella marcha se convirtió en un símbolo de la conquista democrática, explicó Alejandro Ruiz-Huerta, único sobreviviente del crimen y presidente de la fundación Abogados de Atocha. "Hizo posible que rompiésemos con el bucle de la violencia", sostuvo, y se mostró esperanzado de que la placa colocada "recuerde que nosotros [los abogados de Atocha] trabajamos para la justicia, la libertad, la paz y la democracia".

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