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Trump pide crear una flota internacional que proteja el estrecho de Ormuz tras bombardear la estratégica isla de Jarg

Estados Unidos golpea objetivos militares en la principal terminal petrolera de Irán, y la República Islámica responde prometiendo una nueva oleada de ataques en el Golfo

02:23
Así es la isla iraní que ha atacado Trump
Un trabajador en la isla de Jarg, la gran terminal petrolera de Irán, en 2017. Foto: Fatemeh Bahrami (Getty)

Estados Unidos ha golpeado a Irán donde más le duele. Este viernes, Donald Trump ha anunciado el bombardeo de objetivos militares en la isla de Jarg, la principal terminal petrolera iraní y por la que pasa el 90% de las exportaciones de crudo de la República Islámica. Ese ataque, una represalia directa a las medidas de Teherán para bloquear el estratégico estrecho de Ormuz, representa una escalada en la guerra de Oriente Próximo.

La Casa Blanca trata de restablecer el tráfico por la vía fluvial de Ormuz, por donde habitualmente transita una quinta parte del petróleo mundial. Por eso, el mandatario republicano ha dado por seguro este sábado que “muchos países, especialmente aquellos afectados por el intento de Irán de cerrar el estrecho de Ormuz, enviarán buques de guerra —en coordinación con los Estados Unidos de América— para mantener el estrecho abierto y seguro".

A través de una publicación en su red social, Truth, ha escrito: “Es de esperar que China, Francia, Japón, Corea del Sur, el Reino Unido y otras naciones afectadas por esta restricción artificial envíen buques a la zona, a fin de que el estrecho de Ormuz deje de representar una amenaza proveniente de una nación que ha sido totalmente descabezada”. Al tiempo que ha añadido que Estados Unidos “bombardeará sin tregua la línea costera y hundirá continuamente las embarcaciones y buques iraníes”, en referencia a los ataques a la isla de Jarg.

Trump ha precisado que los proyectiles sobre el enclave estratégico de Jarg no han tocado, por el momento, las instalaciones petroleras de la isla, sino solo las militares. En todo caso, es un paso más, pues las fuerzas estadounidenses habían evitado en las primeras dos semanas de guerra golpear un punto vital de la economía iraní y del sector energético mundial.

Tras ese ataque, la Guardia Revolucionaria de Irán ha emitido este sábado un comunicado anunciando que responderá reduciendo a cenizas los activos de Estados Unidos en el Golfo. Si las fuerzas estadounidenses no abandonan la región, ha dicho, serán “enterradas bajo los escombros”.

Este sábado por la mañana, un misil impactó contra un helipuerto situado dentro de la Embajada estadounidense en Bagdad, que ha pedido a sus ciudadanos que “abandonen Irak de forma inmediata”. Las autoridades estadounidenses explican que milicias afines a Irán “han atacado repetidamente la zona internacional en el centro de Bagdad. También se han producido “repetidos ataques” en las inmediaciones del aeropuerto de Erbil y en el consulado general. “No viajen a Irak bajo ninguna circunstancia. Si se encuentran allí, abandonen el país de inmediato”, ha pedido la embajada.

Las milicias vinculadas al régimen iraní han atacado instalaciones diplomáticas estadounidenses, empresas e infraestructuras energéticas operadas por Estados Unidos, y amenazan con continuar atacándolas. “También han atacado hoteles frecuentados por extranjeros y otras instalaciones con vínculos con Estados Unidos en todo Irak, incluyendo el Kurdistán iraquí. “Los estadounidenses corren el riesgo de ser secuestrados, y algunos ciudadanos estadounidenses han sido blanco de ataques”, advierte la embajada.

El ejército iraní ha advertido a su vez de que también podría atacar puertos y muelles en los Emiratos Árabes Unidos como represalia.

Las milicias vinculadas al régimen iraní han atacado instalaciones diplomáticas estadounidenses, empresas estadounidenses e infraestructura energética operada por Estados Unidos, y han amenazado con continuar atacándolas, continua la embajada. “También han atacado hoteles frecuentados por extranjeros y otras instalaciones con vínculos con Estados Unidos en todo Irak, incluyendo el Kurdistán iraquí. “Los estadounidenses corren el riesgo de ser secuestrados, y algunos ciudadanos estadounidenses han sido blanco de ataques”.

El ataque contra la isla de Jarg, aseguró Trump, ha “pulverizado todos los objetivos militares de Irán en su joya de la corona”. No obstante, puntualiza que ha dejado intacta la infraestructura petrolera “por razones de decencia”. La operación buscaba inutilizar las instalaciones iraníes para lanzar misiles y minas que le permitían controlar el paso por el estrecho de Ormuz.

El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) ha precisado que el ataque sobre Jarg ha logrado destruir instalaciones de almacenamiento de minas navales, búnkeres de misiles y otros emplazamientos militares. En un mensaje en X, el Comando Central afirma que han atacado “con éxito más de 90 objetivos militares iraníes en la isla de Jarg, preservando al mismo tiempo la infraestructura petrolera”.

Trump ha advertido, no obstante, a las autoridades iraníes de que reconsiderará su decisión de no atacar la infraestructura petrolera y ordenará golpear esos objetivos si “Irán o cualquier otro hace cualquier cosa para interferir con el tráfico marítimo libre y seguro por el estrecho de Ormuz”.

“[Irán] no tiene capacidad de defender nada que queramos atacar. ¡No hay nada que pueda hacer!”, prosigue en su mensaje el presidente estadounidense. Y concluye, tras insistir en que jamás permitirá que Teherán pueda contar con armas nucleares: “Las fuerzas iraníes, y todas las implicadas en este régimen terrorista, demostrarían sensatez si entregan las armas y salvan lo que queda de su país, que no es mucho”.

Los ataques no han afectado ni siquiera indirectamente a las instalaciones petroleras, según Teherán. “Actualmente, las exportaciones, las importaciones y las actividades de las empresas con sede en esta isla continúan con normalidad”, declaró Ehsan Jahaniyan, vicegobernador de la provincia de Bushehr, según Nour News, un medio vinculado a la Guardia Revolucionaria. La operación estadounidense tampoco parece haber recuperado el control del estrecho de Ormuz, donde miles de barcos petroleros siguen bloqueados, esperando a tener garantías para emprender la travesía por esta vía fluvial por donde transita una quinta parte del petróleo mundial.

El precio del petróleo se ha disparado en un 40% desde el comienzo de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero, y el barril de petróleo Brent ronda los 100 dólares tras alcanzar máximos en torno a los 120 dólares a comienzos de la semana.

Esta semana Trump había asegurado que la isla de Jarg no estaba “en los puestos más altos de la lista” de objetivos a atacar en la guerra. Pero también puntualizaba el viernes, en una entrevista emitida en las emisoras de Fox News Radio, que ese centro petrolero es “una de muchas cosas” en esa lista, y que él puede “cambiar de opinión en cuestión de segundos”.

El Pentágono declara haber golpeado más de 5.000 objetivos en todo el territorio iraní, pero hasta ahora había esquivado cuidadosamente bombardear Jarg pese a ser, a simple vista, un objetivo obvio. La razón, en parte, está en el riesgo de disparar aún más los precios del crudo. Los expertos consideran que la destrucción de la terminal podría precipitar el coste del Brent por encima de los 150 dólares el barril.

Destino de los oleoductos

A unos 40 kilómetros al oeste de las costas iraníes, la isla, celosamente protegida por Irán y de acceso prohibido, es el punto donde terminan los oleoductos del centro y el oeste del país. Establecida como terminal petrolera por la estadounidense Amoco, fue nacionalizada, como el resto del sector energético iraní, tras el triunfo de la Revolución Islámica encabezada por el ayatolá Jomeini en 1979.

La mayor parte de las costas iraníes son poco profundas, y sus aguas, demasiado cenagosas para permitir el atraque de los grandes buques petroleros de los gigantes internacionales. Pero Jarg se encuentra en aguas lo suficientemente profundas como para permitir las maniobras de barcos de gran calado.

Los bombardeos en la isla llegan cuando Estados Unidos ha asegurado que tomará medidas para garantizar que el estrecho de Ormuz se mantiene abierto al tráfico marítimo. Como parte de ese plan, el Pentágono ha enviado un nuevo contingente de tres barcos anfibios y miles de infantes de Marina a la región. Además, el Departamento de Estado ha ofrecido diez millones de dólares (nueve millones de euros) por información que conduzca a la captura del nuevo líder iraní, Mojtaba Jameneí, cuyo paradero se desconoce, y otros nueve altos cargos del régimen.

Las amenazas iraníes de cerrar el estrecho de Ormuz y los ataques de ese país contra navíos mercantes en el Golfo han hecho que el tráfico marítimo por el paso haya quedado casi paralizado, ante la negativa de los barcos y sus navieras a atravesarlo por miedo a ser bombardeados. El viernes, un Trump exasperado había instado a los buques a demostrar “agallas” y cruzar el estrecho.

En declaraciones antes de viajar a Florida para pasar el fin de semana en su residencia privada, Mar-a-Lago, el mandatario había asegurado también que los barcos de guerra estadounidenses “empezarán pronto a escoltar barcos en el estrecho de Ormuz”. “Muy pronto”, insistió. También subrayó que “la guerra va a durar todo lo que sea necesario”, después de que a comienzos de la semana dijera que el conflicto estaba “casi terminado” y el fin estaba muy cerca.

A la pregunta de si los intereses de Estados Unidos difieren de los de Israel, Trump respondió: “Pueden ser algo diferentes, supongo. Somos países distintos, pero nuestro poderío militar es mucho mayor, gracias a que lo reconstruí en mi primera presidencia”.

El escenario libanés

El conflicto se recrudece también en Líbano, donde ya han muerto al menos 826 personas en las dos semanas que ha cumplido la guerra. Este sábado, un ataque israelí contra un centro de salud en el sur del país ha sumado los nombres de 12 trabajadores sanitarios a esa lista de víctimas, según el Ministerio de Salud Pública libanés, informa Joan Cabasés Vega.

Israel prosigue además con unas órdenes de desplazamiento que ya han obligado al menos a 800.000 personas, según datos de la ONU, a abandonar sus casas. El ejército israelí ha ordenado este sábado el desalojo de los residentes de varias zonas periféricas del distrito de Dahiye, en el sur de Beirut, de mayoría chií, ante próximos ataques contra esa zona residencial ya ampliamente destruida por anteriores bombardeos.

Una fuente oficial citada por la cadena Al Jazeera ha informado de que Líbano está formando una delegación de alto nivel para posibles negociaciones para un alto el fuego con Israel.

El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, ha visitado en esta jornada Beirut y exigido el fin de la guerra entre Israel y Hezbolá y el regreso a la diplomacia. En una rueda de prensa ha asegurado que “no existe solución militar” para este conflicto, y ha defendido el impulso de “las vías diplomáticas disponibles” como único método.

La guerra ha colocado también en una difícil disyuntiva a la milicia Hamás, que este sábado ha pedido en un comunicado a “sus hermanos de Irán” que suspendan sus bombardeos en la región a pesar de reconocer su derecho a defenderse. Uno de esos Estados atacados, Qatar, ha sido en los últimos años uno de sus principales fuentes de financiación y hasta septiembre de 2025, cuando Israel bombardeó a los líderes del grupo en Doha, albergaba su oficina política.

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