
Plasmaducto
Para ser verdugo en América hay que saber de anatomía, como para no arruinarse este invierno en España conviene ser calderero o tener un amigo que lo sea

Para ser verdugo en América hay que saber de anatomía, como para no arruinarse este invierno en España conviene ser calderero o tener un amigo que lo sea


También los hoteles de lujo, desde la perspectiva del tiempo, fueron tristes. En ellos se ha quedado parte de una vida de la que ahora no sé qué pensar


El espejo, que reflejaba el pasado, daba mucho juego. Pensé incluso en guardarlo para que lo pusieran en mi ataúd, de forma que pudiera contemplar a su través mis anteriores muertes


Somos ‘hackeables’. Un lunes nos ataca una fantasía erótica; un martes, la necesidad de comprar algo que no necesitamos y un miércoles, la de dar una paliza a un adversario político


Tengo un tipo fumándose un Camel dentro de mi cabeza. Lleva cuatro días instalado ahí, pero no soy yo el que lo ha puesto

El artista y el personaje analizados por Juan José Millás.

Acaricio mi blíster en el bolsillo de la chaqueta como quien acaricia un revólver mientras estudio a la mujer dañada, que ahora habla con nadie por teléfono sin dejar de vigilar la nada


Jamás soñé con volar o con ser invisible. Soñaba con borrar las acelgas rehogadas y las judías verdes, con borrar las clases de geografía y los domingos por la tarde


A medida que hablaba con él, me fui dando cuenta de que mi malestar era suyo, aunque había logrado trasladármelo de algún modo diabólico


Mientras recitaba el padrenuestro y las avemarías, me imaginé a la Virgen, ya encinta, echando una mano a su pariente en las tareas domésticas


Aunque alejados en la distancia, permanecemos unidos por una película en blanco y negro de Orson Welles. Tu pantalla y la mía se encuentran extrañamente conectadas

Cuidada y calculada, pero también artística y contemporánea. Un viaje acelerado a través de siete décadas de retratos de Isabel II a cargo de grandes fotógrafos, como Cecil Beaton, Yousuf Karsh, Snowdon o Rankin. Y una pregunta de Juan José Millás: ¿dónde está su bolso?

El 30% de la población no duerme bien. No logra conciliar el sueño o se despierta antes de lo deseado. O ambas cosas. La Organización Mundial de la Salud ha declarado la falta de sueño como epidemia. Afecta más a las mujeres, a los ancianos y a las personas con enfermedades psiquiátricas. Nadie o casi nadie ha encontrado una respuesta eficaz. Y España está a la cabeza del consumo de somníferos.


Mi vecina vino a devolverme un tomate que le había prestado el martes. En realidad, no le había prestado ninguno, pero me pareció una indelicadeza rechazárselo


Me hallaba comiendo en dos restaurantes distintos, con dos personas diferentes, pero el mismo día y a la misma hora

La imagen de Juan José Millás

Es un error pensar que lo que no existe no existe. Te lo digo yo, el monstruo de debajo de la cama

La imagen de Juan José Millás

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Primero les cerramos los ojos, para que no nos miren, y luego les tapamos el cuerpo, para no verlos.

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Mucha gente divide su tiempo entre Benidorm y su lugar de residencia habitual. Yo lo divido entre mi habitación y mis novelas

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Me encontraba, en efecto, en un hotel de los alrededores de un aeropuerto cuyos muebles me rechazaban con una hostilidad sólo comparable a aquella con la que yo abominaba de ellos

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Subí al taxi, me acomodé, miré al conductor a través del espejo, le dije: “Lo siento, no logro recordar adónde iba”. Poco después se detuvo ante un tanatorio. “Aquí es”, dijo

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El Gobierno debe de andar preguntándose estos días qué tornillo habrá desenroscado para que se le caigan las encuestas como a Tony Soprano se le cayó el pene

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