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No perdamos el tiempo hablando en español

El presidente de la Cámara de Barcelona no quiere hablar castellano y apoya listados de empresas favorables mientras Vox pide datos de gais. Ha vuelto la Inquisición

Más de 5.500 empresas se han ido de Cataluña desde 2017, la producción de cava para el mercado nacional ha caído un 12% y la inversión extranjera también se ha desplomado, pero al nuevo presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Joan Canadell, le parece una pérdida de tiempo responder en castellano a los periodistas. “¿No tienen traductores en las televisiones? No es nada contra el castellano, pero nos hace perder tiempo con cosas que no hacen falta”, dijo en su estreno mientras accedió a responder en la lengua que hablan 570 millones de personas en el mundo solo como excepción.

El presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Joan Canadell.
El presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Joan Canadell. EFE

Anda demasiado liado Canadell impulsando la lista de empresas procés friendly (¿tal vez aceptan el inglés?) que ha elaborado la Asamblea Nacional Catalana (ANC), que por cierto es quien le aupó a la presidencia de la Cámara. La ANC acaba de lanzar un buscador de empresas favorables al independentismo para que los catalanes de bien consuman preferentemente productos afines.

Es llamativo que la Cámara de Comercio desdeñe el castellano o sea indiferente ante la fuga de empresas. Si aterrizara un marciano ahora mismo en La Rambla no lo entendería porque no responde a la lógica, aunque sí a su propia lógica.

La ANC elabora buscadores de empresas guays igual que Vox pide los listados de miembros de colectivos LGTBI que puedan estar impartiendo cursos en la Comunidad Valenciana “a nuestros niños”. Que los gais quiten sus sucias manazas de nuestros niños, viene a decir Vox. Que les den a los de Madrid si no nos entienden en catalán, viene a decir la Cámara de Comercio barcelonesa.

La Inquisición está de vuelta en España cuando la idea de exclusión prima sobre la de la convivencia. Cuando el señalamiento del otro quiere marcar la primacía del nosotros y negar el aliento al diferente, al ellos. Crear buscadores, hacer listados (primero los hizo la derecha contra los productos catalanes, ahora los hacen los indepes, también Vox) o marcar puertas de judíos. ¿Qué diferencia hay?

Eso sí, por llevarles la contraria, terminemos esta reflexión bebiéndonos un Freixenet y picoteando un fuet aunque tengamos colesterol. Con suerte no se han enterado de que el corcho que tapa sus burbujas viene de Málaga y el cerdo de su mejor embutido pasta bellotas ibéricas. Que sea un secreto, por nuestro bien. El de todos, quiero decir.

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