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olor vaginal
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A veces la causa del olor íntimo es tan sencilla como el contenido de la cena

Estos son los alimentos que pueden modificarlo

  • olor vagina
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    Igual que el pelo o las axilas, las vaginas huelen. De hecho, su esencia está formada por 2.100 moléculas de olor, según las conclusiones de un estudio llevado a cabo por la Escuela de Medicina de Chicago y el Instituto de Investigación Tecnológica de Illinois (EE. UU.) en 1975.

    "La cantidad de flujo o el tipo de olor vaginal es personal de cada mujer, y este depende de su flora", explica la ginecóloga, Miriam Al Adib y aclara: "No los hay buenos y malos, hay que entender que no todas las vaginas tienen el mismo flujo u olor".

    Más allá de hongos y otros problemas de salud con los que se suele relacionar el olor y las secreciones de las partes íntimas de la mujer, son muchos los factores que pueden influir: el ciclo menstrual, las relaciones sexuales o el sudor son algunos de los que señalan desde la Clínica Mayo.

    La cena del día anterior también afecta. Afirma la ginecóloga: "Lo que comemos influye muchísimo en la salud de todo el cuerpo, también en los genitales". Así, de la misma forma que el café, el ajo o la cebolla pueden producir mal aliento, otros alimentos pueden afectar al olor de la vagina. Distintas expertas nos explican cómo influyen.

  • frutas
    2Las frutas ricas en azúcares 

    Hay alimentos que generan un olor desagradable —como los espárragos—, "otros pueden mejorarlo, como es el caso de las piñas", apunta en su consultorio la ginecóloga Jessica Shepherd.

    La clave esta en las frutas que son ricas en azúcares, indica la sexóloga María Esclapez. La piña o los arándanos, por ejemplo, pueden ayudar a "reducir el toque amargo de los fluidos vaginales". Y aunque parezca una tontería, no lo es. "A la hora de tener sexo oral hay mujeres que se cohíben porque les desagradan sus fluidos", afirma la Esclapez y añade que "esto puede producir frustración".

  • azucar
    3Azúcar y alimentos procesados 

    Decir que consumimos azúcar en exceso no es ninguna novedad: la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda una ingesta diaria de 25 gramos —unas seis cucharillas—, pero comemos una media de 24 kilos por persona al año.

    El abuso de este alimento está relacionado con enfermedades como la obesidad o la diabetes, y esta última —según apunta la Asociación Americana de la Diabetes— con el síndrome de ovario poliquístico. Aunque, matizan, que no se conoce el origen de esta enfermedad con claridad: todavía se está estudiando y las investigaciones siguen en un estadio preliminar.

    Además de ser perjudiciales para la salud en general, indica Al Adib, los azúcares refinados podrían "favorecer la proliferación de hongos vaginales". Sin embargo tampoco hay demasiada evidencia científica de que corrobore esto. Un estudio publicado en The Journal of Reproductive Medicine en 1984 concluyó, tras analizar muestras de 100 mujeres, que al comer menos cantidad de este tipo de alimentos se reducía la incidencia y la gravedad de la candidiasis vaginal.

    Por su parte, los alimentos altamente procesados, "contribuyen al desequilibrio de la flora intestinal, y en consecuencia, afecta al desequilibrio del sistema inmunológico", continúa la ginecóloga. De esta forma hay mujeres que consultan por "prurito vulvovaginal crónico", a las que se les trata como "un problema local en su vagina", cuando quizás la causa esté en "un problema de disfunción inmunológica".

  • agua
    4Agua 

    Para que la vagina tenga una buena lubricación, debe tener una buena hidratación. Sobre este punto, Marta León García, ingeniera química, formada en nutrición y Salud Pública, y autora del libro Al encuentro de la maternidad, donde habla de la alimentación y la salud femenina, explica que "beber suficiente agua a lo largo del día ayuda a mantener la hidratación de los tejidos".

    Algo que resulta especialmente importante al entrar en la menopausia, ya que "el porcentaje de agua celular en nuestros tejidos se va perdiendo con la edad, porque nuestras células envejecen". De esta forma, "si en nuestros en hábitos no incluimos el mantenimiento de una buena hidratación, nuestros tejidos lo notan".

    Así su recomendación pasa por beber entre agua y otros líquidos porque, recuerda, "hay que hidratar las células desde el interior, no solo las de la piel sino también las del endometrio, la vagina, los ovarios, etcétera". Esto ayudará a "mantener equilibrado el pH, entre otros beneficios".

  • pescado
    5El pescado 

    Más allá del hecho de que el olor del pescado se relacione con mal olor y —a veces— con el olor genital, lo cierto es que el pescado azul es un alimento a tener en cuenta a la hora de cuidar la salud genital femenina.

    Sobre el mismo, la ingeniera química insiste en que la clave está en el omega 3: "Un nutriente que es importantísimo para el cuidado de nuestra salud hormonal y sexual". Además, señala, "tiene efecto antiinflamatorio, por lo que puede ser un alivio en casos de inflamación", también en la zona genital.

    De hecho, estudios realizados en el Centro Molecular de Berlín el pasado año demostraban el potencial terapéutico de los epoxieicosanoides, derivados de ácidos grasos omega 3 en enfermedades cardiovasculares e inflamatorias.

    Además del pescado azul, otros alimentos ricos en omega 3, señala Lina Robles, especialista en nutrición del Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela, son "el aguacate, el aceite de oliva virgen extra y los frutos secos —sin salar y sin tostar— como las nueces, los piñones, semillas de calabaza, girasol, avellanas, y las semillas de lino, chía o sésamo".