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Con 28 euros por persona, 30 millones evitan el hambre

La FAO pide a sus donantes financiación urgente para apoyar a agricultores y pescadores en 26 países

Mujeres yemeníes preparan leche para venderla en el mercado de Al Hudaydah, al oeste del país.
Mujeres yemeníes preparan leche para venderla en el mercado de Al Hudaydah, al oeste del país.

Hace un año que en Sudán del Sur se pronunciaba la palabra fatal: hambruna. Tras largos meses de advertencias por parte de las agencias y ONG presentes en el país, se consumaba el fracaso y los sursudaneses empezaban morían directamente de inanición. La buena noticia fue que la rápida reacción internacional evitó que la situación degenerara aún más. La mala, que tanto este joven Estado como Yemen, el norte de Nigeria o el este de Etiopía siguen en estado de emergencia alimentaria, el paso anterior a la hambruna.

La FAO, la agencia de la ONU para la alimentación y la agricultura, ha lanzado este jueves una petición de financiación a sus donantes (países miembros y otras entidades) para combatir el hambre aguda en 26 países. La organización solicita 1.060 millones de dólares (unos 865 millones de euros) para proteger a los pequeños agricultores, pastores o pescadores "de subsistencia". Es decir, a aquellos que viven y comen directamente de lo que producen. El cálculo sale a 28 euros por persona, ya que estiman que esa cantidad permitirá que unos 30 millones puedan comer lo suficiente.

 Tras casi 15 años de descensos, el número de hambrientos repuntó el año pasado, hasta alcanzar los 815 millones de personas. A la pobreza estructural que subyace al hambre se suman los cada vez más numerosos conflictos, las sequías y otros desastres climáticos para empujar a la subalimentación a los más vulnerables.

Una mujer que ha recibido herramientas y semillas para aumentar la producción saluda a la cámara en Tshikapa, en Kasaï, la zona de República Democrática del Congo más afectada por el conflicto. ampliar foto
Una mujer que ha recibido herramientas y semillas para aumentar la producción saluda a la cámara en Tshikapa, en Kasaï, la zona de República Democrática del Congo más afectada por el conflicto.

Por eso, la FAO pide fondos para fortalecer la situación de esos pequeños productores de comida que, paradójicamente, integran la mayoría de los hambrientos del mundo. Vacunas para el ganado de los pastores somalíes, capacitación para producir y vender leche en Yemen, semillas para los campesinos sirios o una mejor gestión del agua en países afectados por la sequía son algunas de las actuaciones humanitarias que la agencia planea llevar a cabo.

"Mantener la producción alimentaria y recuperar la agricultura es fundamental para evitar la pérdida de vidas a causa del hambre severa", según Dominique Burgeon, director de emergencias de la propia FAO. La agencia se coordina con otros organismos internacionales y ONG, como el Programa Mundial de Alimentos, que lleva directamente comida o dinero para comprarla a los lugares más afectados.

Entre los países que más preocupan están Yemen, donde la FAO pretende llegar a 5,7 millones de personas, Sudán del Sur (3,9 millones) o República Democrática del Congo (2,8 millones). En Siria, donde tres de cada cuatro familias rurales siguen siendo capaces de producir sus propios alimentos tras casi siete años de conflicto, el objetivo es llegar a 2,3 millones de agricultores y también alcanzar a 2,7 millones de somalíes.

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