Tribuna:

El día después

El día después. EDUARDO SAN MARTÍNAlgunos nos levantamos aquella mañana con la lengua estropajosa, una prensa mecánica operando sobre las sienes y una tabla de madera en el lugar donde se supone que debe quedar la nuca. ¿Nos encontrábamos en plena resaca de la pesadilla concluida sólo unas horas antes o se trataba más bien de los síntomas anunciadores de un próximo e inevitable trancazo?