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‘Emboscada final’, dos viejos ‘rangers’ de Texas a la caza de Bonnie y Clyde

La nueva película de Netflix, presentada en el Festival de Cine en Guadalajara, cuenta la historia de los forajidos desde la perspectiva de los agentes de la ley

Un fotograma de 'Emboscada final'.
Un fotograma de 'Emboscada final'.

Bonnie y Clyde fueron dos famosos fugitivos y criminales de Estados Unidos que captaron la atención de la prensa de su país, considerados como enemigos públicos entre 1931 y 1934. Dentro del imaginario popular, representaban a todos los trabajadores en paro y a la sociedad desencantada durante la Gran Depresión, que vio a los asaltantes como una especie de Robin Hood modernos. La industria cultural ha representado el ascenso y caída de esta pareja en más de una decena de películas, pero, hasta ahora, el otro lado de la historia no había sido contado. Emboscada final, del director John Lee Hancock, es la nueva película de Netflix que pretende darle un vuelco a esta historia, mostrando el trabajo de dos viejos rangers de Texas, Frank Hamer y Maney Gualt —encarnados por Kevin Costner y Woody Harrelson, respectivamente—, mientras toman las carreteras de EE UU a la caza del dúo criminal.

La película dirigida por Hancock, entre cuya filmografía se encuentran otras obras como The Blind Side (2009) y El fundador (2016), fue presentada en el pasado Festival Internacional de Cine en Guadalajara con miras a su estreno mundial, programado para el 29 de marzo en el servicio de streaming de Netflix.

Basada en la historia real del agente Hamer, el filme muestra cómo, ante la desesperación por la ola de crímenes y asesinatos cometido por los criminales, las autoridades recurren a estos agentes jubilados que tienen la habilidad de localizar y eliminar cualquier amenaza a la vieja usanza. “No quise hacer algo obvio, porque todos sabemos cómo termina esta historia. Quería que el viaje con Frank y Maney sea lo que dirige la película y el hecho de que tienen este don terrible, esta habilidad que la hacen muy bien que es la cacería humana y saben cómo va a terminar esto. Va a ser violento, grotesco, sangriento y triste y será algo con lo que tengan que vivir por el resto de su vida”, explica Hancock en una entrevista telefónica con EL PAÍS.

Durante la Gran Depresión, según Hancock, los bancos se convirtieron en los villanos debido a su accionar, tomando negocios, casas y granjas. Bonnie y Clyde empezaron asaltando bancos. La gente de algún modo, explica, les dio la bendición para que tomen venganza contra las instituciones que los habían desposeído. “La gente omitió, convenientemente, que este dúo mató a 13 personas y los denominó, también convenientemente, como una especie de Robin Hood, que robaba a los ricos para darle a los pobres, sin embargo, Bonnie y Clyde solo tomaban y no daban nada”, afirma el realizador.

Cuestionamientos sobre la Academia

El guionista John Fusco, fascinado por la historia estadounidense —en especial lo relacionado a mitos y leyendas del oeste—, comenzó con la tarea de escribir el guion hace 15 años. Pasó tiempo con Frank Hamer Jr., el hijo del protagonista de la historia, y mientras comían un filete acompañado de un bourbon, este le contó la leyenda detrás de su padre. “Comencé a investigar y descubrí que, no solo se denunció que habían asesinado [Bonnie y Clyde] a 13 personas durante su reinado de terror, si no que el verdadero héroe fue un ranger de Texas retirado, amigo de Pancho Villa, que vivió en los días salvajes del Oeste y patrullaba los pueblos fronterizos a caballo armado con una Winchester, un hombre llamado Frank Hamer”, da a conocer Fusco.

Para el director, tanto Hamer como Maney tienen un conflicto interno por su pasado cuando trabajaban en un negocio bastante sucio, del que salieron con su propio código moral y con consecuencias que los persiguen hasta ese día. La película, según Hancock, pone a sus personajes frente a una delgada línea, que es muy frágil y delicada, entre lo que se percibe como correcto e incorrecto respecto a la muerte de los fugitivos. “No creo que nadie sepa cómo pasó ese momento exacto, la muerte de Bonnie y Clyde, pero por propósitos dramáticos con fines de entretenimiento, el hecho de que estén conflictuados y no sean perfectos y que sepan lo duro que es su trabajo los mueve dentro de la narrativa de la película”, precisa Hancock.

La historia tiene de trasfondo la presencia de los bandidos, sin embargo casi nunca se los ve directamente. Ya que el guion de Fusco describe que no se tenía una imagen clara de ambos, Hancock prefirió centrar su atención en particularidades de los asaltantes. El plano detalle fue un elemento fundamental en la representación de la pareja, algo que concibieron estéticamente con el director de fotografía John Schwartzman. “Quisimos ir un paso más allá, con John hablamos mucho acerca de darle a la película un formato como de novela gráfica, con encuadres interesantes, colores brillantes, queríamos que Bonnie y Clyde tengan como una apariencia sensual, queríamos que los carros fueran hermosos y rápidos, que el vestuario sea fantástico, que el esmalte para uñas sea perfecto. Quería yuxtaponer eso con la forma de filmación más natural que se utilizó para retratar la acción de Hamer y Maney”, da a conocer Hancock.

Con Emboscada final, Hancock se suma a la lista de otros realizadores que han trabajado con Netflix en la creación de producciones originales, tales como Sussane Bier, Alfonso Cuarón y Martin Scorsese. Esta colaboración se da en medio de los cuestionamientos de directores, como Steven Spielberg, que proponen un cambio en las normas para que a la plataforma se le dificulte competir por los Oscar. “La academia siempre ha tenido reglas para la elegibilidad de una película para un premio. Lo han establecido por muchísimo tiempo y eso tiene que cambiar. Creo que Roma es una película de verdad y que la película de Martin Scorsese para Netflix será también una película de verdad. Mi película es también de verdad. Hay mucha gente inteligente detrás de esta discusión en ambos bandos y creo que las cosas van a ir cambiando poco a poco”, finaliza el realizador.

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