El escándalo de la adulteración del vino con anticongelante alcanza a alemanes e italianos

El escándalo del vino austriaco adulterado con dietilenglicol, una sustancia química utilizada como anticongelante que puede provocar graves disfunciones renales, está adquiriendo enormes proporciones con implicación de productores y comerciantes de varios países europeos. En Alemania Occidental, donde primero cundió la alarma, se lanzó una gran campaña de análisis de vinos cuyos resultados han aumentado aún más el temor de los consumidores. El martes fueron detectados los primeros vinos alemanes, de la cuenca del Rin, adulterados con el mismo producto. Ayer, las autoridades sanitarias anunciaron que en una serie de vinos espumosos italianos se habían encontrado otras sustancias asimismo tóxicas.

Un portavoz de la Interpol en Viena declaró que se está investigando la muerte de una mujer, ocurrida en 1981, que podría haber consumido vino austríaco adulterado con dietilenglicol. En esa misma fecha, un súbdito alemán fue internado en un hospital de Baviera con síntomas de envenenamiento por este líquido, tras haber consumido también vino austríaco.El dietilenglicol, un líquido soluble en agua y alcohol, utilizado por los productores y comerciantes para aumentar la graduación del vino, es muy difícil de detectar en análisis químicos y, por tanto, una sustancia mucho más apropiada para la mejora fraudulenta del vino que el azúcar, aditivo tradicional para estas prácticas. Hasta ahora ha sido detectado en más de 250 vinos austriacos y alemanes, especialmente de la región del lago Neusiedl, en el Estado austriaco de Burgenland, junto a la frontera con Hungría. Los vinos que contienen esta sustancia son de las cosechas de 1978 hasta 1983.

Primeras detenciones

En Austria, donde el escándalo ha provocado un daño aún incalculable para uno de los sectores claves de la agricultura, las autoridades han llevado a cabo ya las primeras detenciones. Durante el fin de semana ingresaron en prisión cuatro comerciantes de vino del Burgenland y ayer fue detenido Helmut Rotter, de la región vinícola de Retz, en baja Austria, acusado de haber recomendado la mejora de vinos con dietilenglicol. Las investigaciones de la policía austriaca afectan a varias decenas de productores y comerciantes de vinos. Uno de los primeros detenidos es el supuesto responsable de un vino aparecido en la ciudad austriaca de Graz, en Estiria, en el que se detectó una concentración del anticongelante que podía ser mortal.En la RFA se han encontrado también dosis letales de 16 gramos por litro. Para los vinicultores austríacos y para los de la cuenca del Rhin, si se confirman más casos de adulteración como los habidos, el escándalo supone en muchos casos la ruina y, en todo caso, un gravísimo daño del que tardarán años, si no lustros, en recuperarse. Ni siquiera los grandes anuncios publicados en la Prensa europea, que anuncian castigos ejemplares para los adulteradores mientras recuerdan que unos pocos de los miles de productores y comerciantes austriacos han causado a la gran mayoría un daño que no podrán paliar en mucho tiempo.

La publicación de las listas de los vinos con el aditivo químico, que incluyen más de 250 marcas, les servirá de muy poco a los que no figuren en ellas. Como manifestaba la carta de un lector a un diario alemán, nadie puede esperar del consumidor que compruebe si el vino que quiere comprar, o tiene en la bodega, está o no en la listas de los adulterados.

De ahí que los vinos de las ocho últimas cosechas austriacas pueden darse prácticamente como invendibles y las próximas tendrán escasas posibilidades en el mercado, incluso si van provistas de un certificado fehaciente de un laboratorio que determine que el vino no contiene aditivos nocivos.

Además de las víctimas inocentes entre los viticultores austriacos, en Alemania occidental son ya varias las bodegas que cuentan con una drástica caída de su ventas. Productores del Rhin y del Mosela han visto con indignación e impotencia cómo sus vinos aparecían en conexión con el anticongelante en rumores después desmentidos.

Los análisis, que ahora han dado con 0,2 gramos de dietilenglicol por litro en vinos del Rhin y otras sustancias tóxicas en espumosos italianos, revelan claramente que un porcentaje alarmante del vino consumido en Europa está adulterado, y que los mecanismos de control de calidad son insuficientes.

Ayer se anunció que la Interpol se hará cargo de la coordinación de las investigaciones para determinar canales utilizados para la distribución del vino adulterado y establecer responsabilidades.

En Austria se han descubierto varios casos de mortandad piscícola provocada, según se sospecha, por vino adulterado vertido en los ríos por los productores para evitar su análisis por parte de las autoridades.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 24 de julio de 1985.

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