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Sebastião Salgado retrata a la tribu que teme al hombre blanco

Sebastião Salgado Ver fotogalería
Pinu Vakwë y su hijo Wanka disparan con una cerbatana. Contacto

Esta serie de imágenes forma parte de Amazonia, el nuevo (y quizá último) proyecto del gran fotógrafo Sebastião Salgado. Tras sus alabados trabajos sobre las migraciones y la naturaleza, Éxodos y Génesis, el brasileño regresa a las imágenes antropológicas, convertidas en el grito de un pueblo que teme por su futuro. Los korubos viven aislados en un mundo hiperconectado. Forman una de las tribus amazónicas de Brasil menos contactadas. Un aspecto que los ha convertido en más vulnerables a los ataques de madereros y buscadores de oro, las enfermedades y el avance imparable del hombre en la selva.

Sus miradas clavadas en la cámara son el quiebro de un silencio. Los korubos, una de las tribus de la Amazonia brasileña con menos contacto con personas no indígenas, posan en grupo, en pareja, trabajando o cortándose el pelo. Este proyecto del brasileño Sebastião Salgado (Aimorés, 1944) suma un capítulo más a la historia de amor del fotógrafo con la región y las culturas en riesgo de desaparición, uno de los ejes principales de su trabajo. En 2017, durante 20 días, el artista convivió con esta tribu, una de las poblaciones más aisladas del mundo. Y convirtió el Valle del Javari, la segunda mayor reserva indígena de Brasil, en un estudio fotográfico.

Entre la espesa vegetación y a orillas del río Ituí, casi en la frontera con Perú, se encuentran las dos aldeas donde viven los korubos que han tenido algún contacto con el exterior. Son alrededor de 80, cazan con cacete —un palo cilíndrico de madera que usan para golpear— y tiñen su piel con el intenso color rojo de las semillas de urucú. Según sus propias palabras, Amazonia probablemente sea el último gran trabajo de Salgado. Esta serie compone un retrato de algunos de los habitantes del mayor bosque del mundo, amenazados por el avance de la deforestación y la explotación de los recursos naturales. Pero, sobre todo, constituye un retrato de la condición humana.

Texto: Helena Poncini

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