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AMENAZA DE GUERRA | El desarme de Irak

Bush considera un engaño la promesa iraquí de destruir sus misiles Al Samud

El jefe de los inspectores discrepa de EE UU y cree que Bagdad ha dado una señal positiva

Hans Blix ha chocado frontalmente con la Casa Blanca al valorar la decisión de Bagdad de destruir los misiles Al Samud 2. Lo que para el jefe de los inspectores representa "un avance significativo" es, para Washington, un nuevo engaño de Sadam Husein a la comunidad internacional para evitar lo inevitable. El portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, tenía perfectamente preparada la respuesta: "Contemplamos esto en el marco de la resolución 1.441, que pedía un desarme completo, total e inmediato. No hablaba de retales de desarme".

Bush siempre anticipó que Irak destruiría esos misiles como parte del "juego de engaños", dijo Fleischer, que recordó con ironía el hecho de Irak todavía hablara de su disposición a destruir sus misiles sólo "en principio", como decía la carta enviada a la ONU. Fleischer concluyó: "Las acciones de Irak son propaganda envuelta en mentira dentro de una falsedad".

Aun así, el anuncio de Irak incomoda la operación de relaciones públicas de la Casa Blanca, que tiene en marcha una campaña mediática para compensar cualquier movimiento informativo que pueda beneficiar al Gobierno de Irak.

Dan Rather, el periodista de la CBS que entrevistó esta semana a Sadam, ha desvelado que la Casa Blanca pidió replicar al presidente iraquí, y querían hacerlo de una manera poco común: solicitaron que la entrevista fuera interrumpida después de cada respuesta de Sadam para que un portavoz del Gobierno de EE UU rebatiera cada frase. La CBS les comunicó que sólo aceptarían esa propuesta si era Bush el que participaba; la Casa Blanca se negó para no rebajar a Bush al mismo grado presidencial de Sadam.

Hans Blix realizó una lectura completamente diferente de los acontecimientos y calificó de "avance significativo hacia un desarme real" la decisión de Bagdad de destruir los Al Samud 2. El jefe de los inspectores de la ONU, que presentó ayer por escrito su último informe trimestral -en el que reitera su petición de más colaboración al régimen de Bagdad y de más tiempo para los inspectores-, comparecerá personalmente ante el Consejo de Seguridad el próximo viernes, 7 de marzo. Se espera que su intervención, la primera desde que EE UU, Reino Unido y España presentaran un proyecto de resolución a favor de la guerra, ayude a desbloquear las negociaciones. "Irak tiene que destruir grandes cantidades de misiles y otros materiales que han sido enumerados en nuestra carta. Esto representaría un paso significativo hacia un desarme real", dijo ayer Blix, que hace una semana decretó que los Al Samud 2 infringían las resoluciones de la ONU.

Blix presentará una valoración más completa el día 7. En principio, el diplomático sueco tenía previsto presentar un informe relativamente negativo, que terminó de redactar hace unos días; pero su comparecencia se ha complicado sustancialmente. "Cada informe que someto es una instantánea de la situación de las inspecciones en el momento", explicó Blix. "Mi obligación es dar una visión panorámica. Si la realidad sobre el terreno cambia, también cambia el informe". En el contexto sumamente tenso por el que atraviesa el Consejo, los informes de Blix marcan la pauta del debate. Las posiciones siguen muy enfrentadas. Ayer Rusia amenazó incluso con usar su derecho al veto. El Consejo está tan dividido que en su acalorada sesión del viernes ni siquiera consiguió confirmar la fecha de la comparecencia de Blix.

El nuevo balance del jefe de los inspectores es especialmente importante para los seis miembros no permanentes del Consejo de Seguridad que permanecen indecisos. Washington necesita una valoración negativa de Blix le ayude a convencerlos de la necesidad de atacar a Sadam. Hace dos semanas sufrió un serio revés, cuando reconoció que se habían producido ciertos progresos.

Francia, que junto con Alemania y Rusia pide continuar el proceso de inspección, espera que el diplomático sueco incluya una lista con todas las cuestiones pendientes de desarme para elaborar un nuevo programa de trabajo. El memorándum que el lunes presentaron los tres países, propone prolongar el trabajo de Unmovic cuatro meses más. Muy presionado, Blix intenta mantener un perfil neutral. "Quiere evitar a toda costa que sus palabras se conviertan en un justificativo para la guerra, por eso presenta balances aparentemente contradictorios de lo que pasa", comentó un diplomático.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de marzo de 2003