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AMENAZA DE GUERRA | La postura de México y Chile ante la ONU

Chile exige a los grandes que se pongan de acuerdo

Lagos aún no ha decidido cómo votar en la ONU

El presidente de Chile, Ricardo Lagos, planteó ayer a Otto Reich, enviado especial de la Administración estadounidense, la necesidad de acabar con las divisiones en el seno del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y de que los cinco miembros permanentes alcancen un acuerdo sobre Irak, sin hacer recaer toda la responsabilidad en los diez miembros rotatorios.

La Moneda no ha resuelto todavía cómo votar en el Consejo, y mientras gana tiempo mantiene sus opciones abiertas. Pero los márgenes se han estrechado en los últimos días y cualquiera que sea su decisión tendrá un coste, dicen los analistas.

La UE es el principal socio comercial, por delante de EE UU

El ministro portavoz de la presidencia, Heraldo Muñoz, dijo a EL PAÍS que se deben agotar los caminos para la diplomacia, "aunque hay resoluciones que cumplir y el proceso de inspecciones no puede ser ad eternum". Los riesgos son altos, admite Muñoz: "Tenemos el gran temor de no poder ser eficientes en el marco de la ONU, porque eso afectaría a la credibilidad del organismo internacional. Hay que hacer todos los esfuerzos; no sólo está en juego la situación de Irak, sino del propio multilateralismo".

Reich, considerado uno de los halcones de la Administración Bush y a quien Lagos antes no recibió, negó haber pedido el voto de Chile en la reunión y ejercer presiones. Explicó su visita como "una consulta" a un país amigo y socio comercial. El presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Gabriel Valdés, consideró una falta de respeto que EE UU enviase a Reich a Chile. "Me molesta en la dignidad. Chile puede ser socio, pero no Lacayo. Washington maneja un doble estándar. A México fue Bush, en cambio a nosotros nos envían a este pájaro", dijo.

Al término de su reunión en La Moneda, Reich afirmó a la prensa que alguien debe asumir la responsabilidad de desarmar a Sadam Husein. "No lo vamos a hacer solos", afirmó, y Estados Unidos es el que "menos quiere la guerra porque es el país que primero va a entrar en combate si eso es necesario y el que más tropas, posiblemente, perderá y el que más familias tendrá de luto".

La Administración Lagos se enfrenta a un complejo dilema. Cualquier fórmula puede provocar el malestar de sus aliados estratégicos, incluso la opción de abstenerse, porque en el caso de una votación estrecha implicaría un rechazo a la Casa Blanca. Un mal momento para ello, ya que la aprobación del Tratado de Libre Comercio, que Chile ha buscado durante 12 años, está pendiente de aprobación en el Congreso de Washington. Como país, EE UU es, además, el principal socio comercial chileno, con un intercambio anual en torno a 6.000 millones de dólares.

Con Europa la situación es diferente: los Quince están divididos en la cuestión iraquí y si bien como bloque son el mayor socio de Chile, el acuerdo comercial ya está suscrito.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de marzo de 2003