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SEGURIDAD ALIMENTARIA

Sanidad inmoviliza todo el aceite de orujo de oliva al detectar un compuesto cancerígeno

El benzopireno es un residuo de un proceso de fabricación muy implantado en España

Ni la directora general de Salud Pública, Dolores Flores, ni el subdirector general de Seguridad Alimentaria, Ignacio Arranz, pudieron precisar ayer desde cuándo llevan los aceites de orujo contaminados con benzopireno. Pero la realidad es que el tipo de proceso de producción que genera ese compuesto -debido a que usa un periodo de calentamiento más prolongado que el habitual- se viene utilizando en España desde principios de los años noventa, según fuentes científicas y empresariales confirmadas ayer a este diario por el Ministerio de Agricultura.

El benzopireno es un residuo de ese proceso de producción, y no una sustancia añadida por ningún fabricante. Su presencia en los aceites de orujo de oliva ha sido probablemente una constante en los últimos diez años. El sector y el Ministerio de Sanidad coinciden en calcular que el proceso de extracción que genera benzopireno se utiliza por el 90% de las almazaras españolas que producen aceite de orujo. Sencillamente, hasta ayer no se consideraba preocupante. La inmovilización afecta a dos denominaciones comerciales: 'aceite e orujo refinado y de oliva' y 'aceite de orujo de oliva'.

Dolores Flores aseguró ayer que tuvo la confirmación de los análisis el pasado viernes, y que intentó el lunes llegar a un acuerdo con los fabricantes para que retiraran el aceite de orujo en el plazo de un día. Al no conseguirlo, el ministerio decidió ayer mismo emitir una alerta sanitaria confidencial a todas las comunidades autónomas para que inmovilizaran el producto.

Discrepancias

Pero tanto el sector como el Ministerio de Agricultura ofrecen otra versión. Según ellos, a principios de junio la República Checa rechazó unas partidas de aceite de orujo español por su contenido en benzopireno. Este hecho dio lugar a dos semanas de reuniones entre los representantes del sector y los ministerios de Sanidad y Agricultura, que pretendían que los fabricantes modificaran sus procedimientos de refinado para eliminar el benzopireno. La última de esas reuniones tuvo lugar el mismo lunes. Fuentes de Agricultura afirmaron ayer que ese ministerio venía analizando rutinariamente el aceite de orujo, y que esas pruebas habían detectado benzopireno en las 'bajas cantidades habituales'. Actualmente no hay ninguna regulación, ni española ni europea, que defina un límite máximo admisible de esa sustancia en los productos alimentarios.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), sin embargo, recomienda que, al no poderse definir un límite seguro, se minimice la exposición humana tanto como sea posible. Las negociaciones del Gobierno con el sector productor de aceite de orujo han considerado la posibilidad de fijar ese límite en una parte por mil millones, y los aceites de orujo han venido variando entre 5 y 25 partes por mil millones.

La orden de inmovilización se emitió ayer con el sello de 'confidencial', y la primera instancia en hacerlo público fue el Gobierno vasco. La avalancha de llamadas de periodistas al Ministerio de Sanidad, que buscaban la confirmación de la medida, acabó provocando que el departamento que dirige Celia Villalobos convocara a los medios de comunicación.

Durante la rueda de prensa, y pese a la pretendida confidencialidad de la orden, la directora general de Salud Pública recomendó a los ciudadanos que no consumieran el aceite de orujo que tuvieran en casa, al menos mientras Sanidad no concluyera un análisis amplio de las muestras.

Flores no confirmó que el origen de la crisis hubiera sido el rechazo de una partida por la República Checa, y achacó ese rechazo, ocurrido a primeros de junio, a 'la guerra del aceite en Europa'. Insistió en que la alerta sanitaria se había originado el viernes, cuando el ministerio tuvo conocimiento de los análisis confirmados de 13 muestras.

El sábado, durante el Consejo Interterritorial de Salud que reunió en Madrid a los responsables autonómicos de Salud con el Ministerio de Sanidad, Villalobos no comunicó los resultados de los análisis a los consejeros.

Flores precisó que el benzopireno sólo es dañino para la salud tras exposiciones muy prolongadas, y que su presencia en el aceite no era consecuencia de una 'adición voluntaria', sino del proceso de extracción.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de julio de 2001