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El Gobierno confía en el vértigo del independentismo tras la manifestación para salvar aún los Presupuestos

PDeCAT y ERC creen por el contrario que Sánchez puede ahora volver a negociar con ellos porque la concentración fue menos multitudinaria de lo esperado

En foto, manifestación en la plaza de Colón de Madrid contra el Gobierno de Pedro Sánchez y por la unidad de España, este pasado domingo. En vídeo, cinco preguntas a los manifestantes.
Madrid / Barcelona

Quedan dos días para la votación clave de los Presupuestos que puede marcar el final de la legislatura y los dos principales protagonistas redoblan su apuesta tras la manifestación del domingo en Madrid, que mostró por primera vez la fotografía de las tres formaciones del centro derecha, la derecha y la extrema derecha unidas, "las tres derechas", en palabras de Pedro Sánchez. El Gobierno, satisfecho por lo que considera un "pinchazo", cree que esta imagen puede aún servir para que a los independentistas les entre de aquí al miércoles el vértigo de mantener las enmiendas a la totalidad y votar así con PP y Ciudadanos, esto es los protagonistas de esa marcha que entre otras cosas augura un 155 permanente si llegan al Gobierno.

Los independentistas tienen la visión exactamente opuesta. Creen que la marcha del domingo, que también ven como un pinchazo, debería servir para que Sánchez se vea reforzado y vuelva a la mesa de negociación de la Generalitat con una propuesta más generosa que el ultimátum que lanzó el viernes. Ambos parecen más preocupados por ver quién será el responsable de la ruptura que por acercar posiciones, pero de aquí al miércoles todavía es posible que haya movimientos y sorpresas. El inicio del juicio del procés, que llega este martes, el mismo día en que empiezan a debatirse las enmiendas a la totalidad en el Congreso, que se votan el miércoles, influye mucho en el ambiente de las bases del independentismo y complica aún más cualquier negociación.

Las enmiendas de totalidad se votan todas juntas, así que de alguna manera simbólica el independentismo se fotografiaría el miércoles con la derecha si todos suman votos para tumbar los Presupuestos. Por eso el Ejecutivo aún cree que en el último momento los independentistas pueden sufrir ese vértigo y cambiar de idea. El Gobierno no tiene previsto de momento retomar las negociaciones y mantiene su última oferta, la que distribuyó el viernes, un documento en el que se plantea una mesa de partidos para hablar "con total libertad" de las soluciones al problema de Cataluña.

El Ejecutivo ha fijado posición y ahora trata de buscar su relato. Los socialistas se quieren colocar en el medio entre una derecha que en su opinión ha entrado en un monólogo en todo lo que tiene que ver con Cataluña y se niega a cualquier diálogo, y los independentistas, que según la visión del Ejecutivo también han optado por el monólogo al apostar hasta el último documento enviado a La Moncloa por exigir la autodeterminación, que saben que Pedro Sánchez no puede aceptar.

Entre esos dos frentes dispuestos a chocar, el Ejecutivo, ante la posibilidad de que finalmente decaigan los Presupuestos el miércoles, va conformando su imagen de que intentó buscar un punto de encuentro y no fue posible. El Gobierno se prepara ya pues para una especie de larga campaña electoral, en el que la opción del superdomingo —todas las elecciones juntas— cobra fuerza  

Las dos partes estaban muy pendientes de la manifestación contra Sánchez convocada en Madrid. Tanto en Esquerra Republicana como en el PDeCAT y en el entorno del expresidente Carles Puigdemont eran conscientes que la respuesta de la calle condicionaría el futuro de la legislatura. Desde Barcelona, pero también desde Bruselas no tardaron en comparar las imágenes de las Diadas o de las propias manifestaciones unionistas en Barcelona con las de la plaza de Colón. El propio Puigdemont siguió con atención la marcha en la capital de España y, tras ver lo sucedido, transmitió una idea a su círculo más próximo: “El ganador del pulso de la manifestación ha sido Pedro Sánchez”.

El expresident y su entorno creen que el presidente del Gobierno ha logrado salvar los muebles ante el envite no solo de Ciudadanos, PP y Vox sino también de los críticos en su propio partido. No es precisamente una posición de fuerza pero sí mucho mejor que la de finales de la semana pasada. “Entre el fracaso y la foto hay margen para que el PSOE rectifique”, defienden fuentes de Junts per Catalunya. Ven pues un margen para que se reactiven las negociaciones entre ambos Ejecutivos.

Pero esperan que sea Sánchez el que haga un gesto, algo que La Moncloa daba por prácticamente imposible durante el fin de semana. Otros dirigentes independentistas veían posible seguir negociando sobre el texto que envió La Moncloa el viernes, pero alguien tiene que dar el primer paso. Y no parece sencillo.

ERC también concluyó que la convocatoria de Madrid “pinchó” y que por tanto ha quedado en evidencia que el Gobierno “se precipitó levantándose de la mesa”. Para el entorno de Puigdemont hay, además, otra lección: “La idea de que o Presupuestos o viene la derecha queda en entredicho”.

Este es otro de los puntos que complica la marcha atrás de los independentistas. Ellos no tienen tan claro que tumbar los Presupuestos implique necesariamente un adelanto electoral. Varios dirigentes consultados creen que Sánchez podría aguantar sin problemas sin Presupuestos, y por eso no tienen tanto vértigo a la hora de tumbarlos.

Sin embargo, desde el entorno del presidente sí insisten en que la caída de los Presupuestos antes de ser tramitados, en primera vuelta, sería un golpe muy duro que haría al presidente pensar seriamente en la convocatoria del superdomingo electoral o como mucho llevar las elecciones al otoño. En ese caso los independentistas sí serían responsables de haber precipitado el adelanto. La jugada sigue, los dos coches se acercan al barranco y solo el miércoles se sabrá cuál de los dos frenó más tarde.

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