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La UE gira hacia el reconocimiento de la presidencia de Guaidó en Venezuela

Gana peso entre los Veintiocho la posición de reconocer al líder opositor si Maduro rechaza la convocatoria de elecciones

Pedro Sánchez, este viernes en La Moncloa con la presidenta del Parlamento Centroamericano, Irma Amaya.
Pedro Sánchez, este viernes en La Moncloa con la presidenta del Parlamento Centroamericano, Irma Amaya. EFE

La consolidación de Juan Guaidó como alternativa a la presidencia de Nicolás Maduro y la creciente presión internacional para apoyar el cambio de régimen en Venezuela han obligado a la Unión Europea a iniciar un giro hacia el reconocimiento de líder opositor como única autoridad legítima. El ministro español de Exteriores, Josep Borrell, ha abogado hoy por dar un plazo “muy razonablemente corto” a Maduro para que convoque unas elecciones con garantías o, si no lo hace, reconocer como presidente interino al líder de la Asamblea Nacional para que sea esta quien las organice. También el Gobierno alemán ha abogado por reconocer a Guaidó "si no se producen esas elecciones libres y justas de manera inmediata", según su portavoz.

Los titubeos iniciales de Bruselas han dejado paso a los partidarios de dar un ultimátum a Maduro para que convoque elecciones so pena de que la mayoría de los países europeos se sumen al reconocimiento de Guaidó impulsado desde el pasado miércoles por EE UU. El giro se ha consumado este viernes durante una reunión del Comité Político y de Seguridad de la UE, foro en el que se sientan los 28 Estados del club comunitario.

El Gobierno de Pedro Sánchez se ha sumado a la nueva tendencia europea. El Ejecutivo socialista de Portugal, que también había pedido calma antes de aceptar al presidente de la Asamblea como nuevo mandatario, también ha virado hacia la nueva posición.

Fuentes diplomáticas españolas incluso aseguran que España defendió durante la reunión el reconocimiento inmediato de Guaidó. Las mismas fuentes añaden que la delegación española aceptó la posibilidad de conceder un plazo a Maduro para conciliar las diferentes posturas que conviven en la UE, donde hay Gobiernos, como los de Austria y Grecia, que se niegan a dar legitimidad a la vía utilizada por Guaidó para encaramarse a la presidencia interina de Venezuela.

La revisión de la posición europea coincide con la convocatoria del Consejo de Seguridad de la ONU para este sábado en Nueva York, donde los países partidarios de Guaidó, con EE UU al frente, redoblarán su campaña para acabar con la presidencia de Maduro.

El departamento de Federica Mogherini, Alta Representante de Política Exterior de la UE, prepara ya a marchas forzadas una declaración conjunta que recoja los términos de la nueva posición europea, en la que, según fuentes diplomáticas, ganará peso la exigencia de nuevas elecciones en Venezuela.

El primer borrador del texto fue bloqueado por la delegación española, porque amenazaba con "estudiar medidas", entre ellas el reconocimiento, si la convocatoria de elecciones no es inmediata. España, según relataron fuentes comunitarias, exigió endurecer el texto para dejar claro que "se adoptarán medidas" si no se produce la llamada a las urnas.

La publicación del texto definitivo se espera este domingo. Las mismas fuentes reconocen, sin embargo, que todavía no hay consenso para establecer un plazo concreto que desencadene el reconocimiento de Guaidó. Francia ha propuesto que se conceda a Maduro solo ocho días para convocar los comicios. Pero los 28 siguen, por ahora, divididos sobre la rotundidad del comunicado.

El ultimátum europeo a Maduro, de hecho, corre el riesgo de acentuar las fisuras en el club comunitario, visibles desde que el miércoles por la noche se produjo la proclamación de Guaidó y el inmediato reconocimiento de la administración de Donald Trump. Las principales capitales europeas, como Berlín, París, Londres y Madrid, han dejado claro su disposición a reconocer al nuevo presidente si no se celebran en breve unas elecciones limpias y abiertas a toda la oposición de Maduro.

El reconocimiento, si se confirma, apunta a una fragmentación de la unidad europea, mantenida a duras penas durante la sacudida política del miércoles en Caracas. Los acontecimientos descolocaron a un club comunitario que, hasta ese mismo día, defendía la creación de un Grupo Internacional de Contacto para facilitar en Caracas una transición negociada con el régimen chavista.

Los líderes del Partido Popular Europeo salieron en tromba nada más producirse la proclamación de Guaidó para exigir que la UE se sumara a la posición de EE UU. Pero fuentes comunitarias apuntan que el departamento de Mogherini y varias capitales europeas temieron precipitarse y aparecer como meros seguidistas de Trump.

La Alta Representante logró consensuar un comunicado de los 28 países europeos, pero el texto se limitaba a negar la legitimidad de Maduro sin reconocer la de Guaidó. En apenas 24 horas, esa ambigua posición se quedaba obsoleta ante la rápida evolución de la escena internacional, dividida entre los partidarios del reconocimiento (EE UU, Canadá y casi toda Latinoamérica) y los contrarios (Rusia, China, Turquía o México).

El temor a que Europa quedase rezagada o acabase encuadrada con un grupo de países encabezados por Moscú obligó a Bruselas a reconsiderar la situación. El mismo jueves, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, telefoneó a Guaidó para mostrarle su respaldo. El presidente francés, Emmanuel Macron, también endureció el tono hacia el antiguo régimen. Y el viernes, el Gobierno de Angela Merkel hacía pública su intención de reconocer al líder opositor si no se celebran comicios de manera inmediata. La suerte de Maduro, al menos en Europa, estaba echada.

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