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Holanda detiene a dos sospechosos por el caso de los huevos contaminados

La policía lanza redadas en Holanda y Bélgica contra los responsables del fraude del pesticida fipronil

Trabajadores desechan huevos sospechosos de estar contaminados.

La policía busca nuevas evidencias en torno al caso de los huevos contaminados. Las fuerzas de seguridad de Bélgica y Holanda, los dos países más afectados por la crisis alimentaria, han emprendido este jueves una operación coordinada con el registro de varias empresas que comercializan fipronil, el insecticida origen del problema. La redada se ha saldado en Holanda con dos la detención de Matthijs Ij, y Martin van de B., directivos de la empresa Chickfriend, sospechosos del supuesto uso de fipronil en al menos en 150 granjas avícolas del país. En la operación policial, ejecutada con ayuda de la Oficina Europea de Policía (Europol) y del Organismo de Cooperación Judicial Europea (Eurojust), se registraron los domicilios de los arrestados en busca de pruebas.

Los agentes, que no especifican el municipio dónde han actuado, inspeccionaron también la casa de otro presunto cómplice, un comerciante cuya identidad no ha trascendido. Los agentes creen que colaboraba con el belga Patrick R., responsable de la firma Poultry-Vision, que pudo importar de Rumanía el fipronil —prohibido para las aves de corral, pero legal en perros y gatos— y posiblemente lo mezcló con otros insecticidas permitidos. También han sido requisados varios automóviles y documentación sobre saldos bancarios. Los detenidos pueden ser acusados de poner en peligro la salud pública.

La Fiscalía de Amberes, a cargo del caso en Bélgica, ha indicado que durante la operación se han registrado 11 inmuebles, y maneja una lista de 26 sospechosos. Además, informó de que el mes pasado se incautó de 6.000 litros de productos prohibidos de una empresa belga, cuyo nombre no menciona. "Nos tomamos muy seriamente los hechos, vista su gravedad, su amplitud, su carácter organizado y su contexto internacional", ha advertido el organismo en un comunicado publicado esta tarde. "Añadir productos prohibidos a otros utilizados en la industria alimentaria por interés económico pone en peligro la seguridad alimentaria y daña la confianza del consumidor", ha agregado.

Millones de huevos han sido retirados del mercado y desechados posteriormente después de que se descubriera que centenares de granjas utilizaron el pesticida. Holanda, que ha sacrificado a miles de aves, también investiga si el insecticida ha afectado a la carne de pollo a la venta.

Según la lista de la Comisión Europea, los 16 países que han detectado huevos sospechosos de estar contaminados son Bélgica, Holanda, Alemania, Suecia, Suiza, Reino Unido, Francia, Austria, Polonia, Rumanía, Eslovaquia, Dinamarca, Eslovenia, Irlanda, Hong Kong y Luxemburgo, el último en unirse a la lista. Las autoridades luxemburguesas señalaron que varios comercios y cadenas de supermercados han retirado de la venta mercancía en la que se detectó la presencia de fipronil, aunque en dosis muy bajas.

La crisis alimentaria no deja de ganar dimensión conforme pasan los días. Este jueves, la agencia alimentaria británica ha informado de que Reino Unido ha importado unos 700.000 huevos contaminados, en lugar de los 21.000 que anunció inicialmente. Aún así, los responsables de seguridad alimentaria británicos han querido tranquilizar a la población al señalar que la cifra representa solo el 0,007% de los huevos que se consumen en el país en un año.

Cruce de acusaciones

Holanda y Bélgica están sumando esfuerzos en la investigación después de la polémica que les ha enfrentado en los últimos días en torno a la falta de celeridad en avisar a los socios europeos del descubrimiento de los huevos contaminados. Bélgica no dio la alerta hasta el 20 de julio, un mes y medio después de conocer el problema, pero acusa a Holanda de tener constancia desde noviembre del año pasado.

Los ministerios holandeses de Sanidad y Economía y Agricultura, han remitido este jueves una nota al Parlamento explicando las razones por las cuales no informaron hasta la pasada semana sobre el uso de fipronil. En el escrito se explica que “había ya una investigación en marcha en 2016, y en aquel momento, solo se hablaba de la limpieza de los corrales; nada hacía pensar que el pesticida pasara a los huevos”. Ambos departamentos señalan que, visto lo ocurrido "los riesgos deberían haberse evaluado de otro modo".

Esa falta de coordinación ha generado desconfianza entre los países afectados. El ministro alemán de Agricultura, Christian Schmidt, cargó contra Bélgica por no haber compartido la información, mientras que su homólogo francés, Stéphane Travert, criticó que el retraso en la comunicación impidió atajar el problema antes, y reclamó agilizar los intercambios entre países de la UE.

La Organización Mundial de la Salud califica el consumo de huevos contaminados con fipronil de "moderadamente peligroso", y aunque las autoridades sanitarias consideran el riesgo para la salud como mínimo, en caso de ser ingerido en dosis altas puede causar vértigos, náuseas, vómitos, y en el peor de los casos, daños a hígado, tiroides y riñones.

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