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United Biscuits mantendrá el control de la marca Fontaneda pese a cerrar Aguilar

La empresa justifica su decisión en la supervivencia de sus actividades en España

United Biscuits, propietaria de las galletas Fontaneda, no va a desprenderse de esa marca, aunque haya decidido cerrar la fábrica de Aguilar de Campoo, que emplea a 212 trabajadores. 'No podemos ni planteárnoslo. La marca no está en venta', aseguró ayer rotundo el director general de United Biscuits en España, Joan Casaponsa. El máximo responsable del grupo desgranó los planes de recolocación de la plantilla y aseguró que, si la planta no se cerrara, peligraría el proyecto industrial de este grupo en España.

Los responsables de United Biscuits en España abandonaron ayer el silencio que han mantenido desde que se comunicó el cierre de la fábrica de Aguilar de Campoo (Palencia). El director de producción del grupo en España, Óscar Rangel, que se presentó ante los medios con una caja de galletas Fontaneda bajo el brazo, repasó los puntos débiles de la firma en los últimos años: caída de un 53% del mercado de las galletas María, que se fabrican en Aguilar, pérdidas acumuladas de casi 20 millones de euros desde que compraron la marca, en 1997... No obstante, el director general aclaró que lo que está en venta es la fábrica, pero no la marca.

Ambos directivos intentaron justificar una medida que ha generado el rechazo de todo tipo de colectivos. Casaponsa explicó que la planta palentina tiene unos índices de producción muy bajos, del 30%, y que si no se cerrara esta planta la empresa tendría que aplicar otras medidas para sobrevivir. United Biscuits cuenta con seis centros más, y entre todos emplean a 1.184 personas. De esas seis fábricas, dos -la de Viana, en Navarra, y la de Orozko, en Vizcaya- se dedican a las galletas.

La empresa incidió en las medidas adelantadas los últimos días de recolocar a todos los trabajadores que lo deseen en sus otros centros de producción y ofrecer prejubilaciones a quienes lo soliciten. United Biscuits propone también ceder los 25.000 metros cuadrados que ocupa la fábrica y una cantidad indeterminada de capital a una fundación que promueva el empleo entre los habitantes de la zona.

Poco antes de que la empresa explicara sus razones, el Ministerio de Trabajo decidió inhibirse del expediente de regulación de empleo que le presentó United Biscuits. Este departamento considera que la autoridad competente para tratarlo es la Junta de Castilla y León.

En Aguilar de Campoo no sorprendió en absoluto la ratificación, por tercera vez, del anuncio de cierre por parte de la propietaria de Fontaneda. Según los miembros del comité de empresa, no existe nada nuevo en la propuesta de la multinacional, a la vez que se ratificaron en su decisión de seguir con las movilizaciones que iniciaron el pasado martes 'porque Fontaneda es viable a pesar de lo que diga la empresa', explicó Alfredo Alonso, portavoz del comité.

Utilidad pública

Las instancias políticas de la región continuaron con sus gestiones para intentar evitar el cierre y, mientras el PSOE solicitaba la declaración para Fontaneda de empresa de utilidad pública, como paso previo para una expropiación, el viceconsejero de Trabajo, José Alberto Ambrós, afirmaba que la Junta de Castilla y León se ha personado en el caso 'por ser la autoridad laboral competente para decidir'. Ambrós reiteró que United Biscuits 'ha pretendido intencionadamente eludir al gobierno autónomo'. El senador del Partido Popular Carlos Rojo señaló que Fontaneda fue la única empresa galletera que renunció a 400 millones de pesetas de subvención concedidos al sector en Palencia.

Mientras, calles y balcones, comercios, vehículos privados y públicos de Aguilar de Campoo lucen carteles reivindicativos en contra del cierre de la factoría de Fontaneda. Entre cuatro y seis personas mantienen de forma constante una cacerolada a las puertas de la planta que es contestada con los cláxones de todos los vehículos que circulan por la antigua carretera general. Manchas de huevos estrellados adornan la fachada junto a pancartas reivindicativas en las que se lee 'Fontaneda es Aguilar y Fontaneda no se va'. A las puertas de la fábrica, más de medio centenar de personas permanecen de guardia. 'De aquí no se lleva nadie nada', sentencia una mujer de edad avanzada junto a un corro de muchachos que nada más salir de clase se concentran en solidaridad con los trabajadores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de abril de 2002