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Botín descarta que la crisis argentina se extienda y afirma que el SCH está a salvo

El banco, que aumentó su beneficio un 10% en 2001, condiciona su futuro en el país a un plan "viable"

Emilio Botín, presidente del Santander Central Hispano (SCH), aseguró que la crisis de Argentina no contagiará a otros países vecinos. Aun así, condicionó su permanencia en este país a que "exista un sistema financiero viable y rentable". A su juicio, el banco "es una verdadera fortaleza acorazada" a salvo de los riesgos de Argentina, cuya crisis ha obligado a la entidad a provisionar 1.650 millones de euros. En 2001, el banco ganó 2.486,3 millones de euros (413.686 millones de pesetas), un 10,1% más, y el objetivo para 2002 es de unos 2.700 millones, algo menos del 10% de aumento.

El presidente del SCH presentó sus primeras cuentas en solitario, sin el que fuera copresidente José María Amusátegui. "Ha sido un año francamente difícil, pero aún así hemos sido capaces de hacer un buen ejercicio", indicó Emilio Botín. Explicó que la modestia de los resultados "permite comenzar un año con una excelente base de partida" por la fortaleza del balance, la capacidad de generar ingresos recurrentes y la de reducir costes que presenta la entidad.

Sin embargo, no fueron los datos del banco, sino la situación de Argentina lo que más interés despertó. Botín tuvo que entrar de lleno en el asunto. En ocasiones pasadas ha subrayado al respecto que hay que estar "a las duras y a las maduras". Pero el enconamiento de la situación argentina ha puesto en duda que el SCH haga nuevas inversiones e incluso la permanencia. Ayer, aseguró que no cree que sea "necesario tomar esa decisión", aunque matizó que "si la entidad pierde dinero, ¿qué se le puede decir al accionista?". A continuación recordó que el SCH "no mantiene sus errores durante años sin enmendarlos".

Botín condicionó el futuro del banco en Argentina a que exista "la certeza posible de que se mantendrá un sistema financiero viable y rentable". Se manifestó "menos pesimista" que el pasado jueves, cuando desveló abiertamente su preocupación. Pero se resistió a explicar cuáles eran las condiciones mínimas. Ante la insistencia de la prensa lo hizo. Demandó medidas que eviten la asimetría que supone la pesificación, medida "insuficiente, aunque bien encaminada". El vicepresidente Matías Rodríguez Inciarte aclaró que también exigen que "devuelvan los importe de la deuda pública, que eviten el riesgo del sistema y que existan horizontes de rentabilidad del negocio".

La apuesta latinoamericana

Botín, que calificó de buena la labor del Ejecutivo español en la crisis y negó que haya presionado a los dirigentes de ese país, añadió que "pronto" se conocerá la viabilidad del sistema argentino. Entonces "seremos pragmáticos en la toma de decisiones". El presidente del SCH y el consejero delegado, Ángel Corcóstegui, resaltaron que el banco ha dotado provisiones por 6.000 millones de euros (un billón de pesetas), con lo que están cubiertos los riesgos en el país.

Según el banquero, "no existe riesgo sistémico en Iberoamérica, con un tamaño como el que tenemos se pueden obtener beneficios recurrentes en la región". La apuesta por Latinoamérica del SCH es firme y fuerte, y la extensión de la crisis podría ser una catástrofe para la entidad. De hecho, los resultados que arroja la división de América Latina (1.724 millones de euros), calificadas por Botín de "matrícula de honor", suponen una parte muy importante de los beneficios. Cerca del 40%, una vez hechos los ajustes homógeneos, ya que se debe restar la parte proporcional de los gastos de esta división. Botín defendió las inversiones en México, Chile y Brasil. Sobre este país, quizá el más amenazado por la cercanía argentina, destacó que los 6.000 millones de euros destinados a Banespa "no corren peligro". "Es una de las mejores compras que hemos realizado", volvió a enfatizar. Brasil supone el 38% del beneficio del banco en el área de América Latina; México, el 33%, y Chile, el 7%. Argentina sólo representa el 3%.

Los analistas aplauden la decisión de Botín de haber cargado todas provisiones contra este ejercicio, "porque permitirá salir airoso en la presentación de 2002, donde probablemente supere los objetivos marcados". Los expertos recuerdan que la meta fijada para los beneficios de 2002 es inferior a la que se marcó inicialmente para 2001, lo que supone que no alcanzará los 3.000 millones de euros que se habían previsto entonces.

Para Corcóstegui el cierre del año "es una buena despedida para la peseta". "Un billón de pesetas en dotaciones, un billón en plusvalías latentes en la cartera industrial y un billón de ingresos que ha generado el negocio". Incidió en que la morosidad se ha reducido del 2,26% al 1,86% y que las plusvalías provenían de la venta del 40% del paquete de Vodafone, que ha generado 2.400 millones de euros, y de la venta de Superdiplo, que dio 180 millones, entre otros.

Botín dio por finalizada su política de alianzas en Europa, donde sólo le quedará el Royal Bank of Scotland. Está en venta su participación en Société Générale, San Paolo-IMI y Commerzbank. El SCH propondrá a sus accionistas en la junta que celebra el 9 de febrero ampliar capital en un 5% para comprar AKB-Bank, entidad alemana especializada en financiación de automóviles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de enero de 2002