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Los grupos afganos sellan en Bonn un Gobierno provisional para la transición

Las cuatro facciones reunidas bajo los auspicios de la ONU acuerdan un Gobierno dirigido por el pastún Karzai

Nueve días han decidido el futuro de Afganistán. Después de negociar durante toda la madrugada de ayer, las cuatro facciones reunidas por la ONU en las afueras de Bonn, la antigua capital alemana, se comprometieron a reconstruir un país destrozado por 25 años de enfrentamientos y guerras civiles. Además, aceptaron convocar elecciones democráticas en un plazo máximo de tres años. Hamid Karzai, un líder pastún moderado que participa en el asedio a Kandahar, el último bastión talibán, fue elegido presidente de un Gobierno provisional de 30 miembros, que ejercerá el poder hasta el verano. Como símbolo del comienzo de la era postalibán, dos mujeres formarán parte del Gabinete.

El sol, ausente durante los nueve días de negociaciones en Bonn, hizo su aparición sobre el palacio de Petesberg justo cuando los delegados cerraban el acuerdo, a las siete menos cuarto de la mañana. 'Este acuerdo es una oportunidad histórica para poner fin al trágico conflicto que ha arrasado Afganistán durante más de dos décadas', afirmó el enviado especial de la ONU, Lakhdar Brahimi. 'Los ojos del mundo están pendientes de ustedes. Sobre sus hombros recae la tremenda responsabilidad de cerrar muchas heridas todavía abiertas', sostuvo el diplomático argelino en la ceremonia de firma del acuerdo, que fue presidida por el canciller alemán, Gerhard Schröder. 'Es un gran día para Afganistán y también es un gran día para la ONU', dijo Schröder.

Según el calendario pactado, la transición afgana durará entre dos años y medio y tres años. El Gobierno provisional, en el que están representados los principales grupos étnicos de Afganistán -pastunes, tayikos, uzbekos y hazaras-, tomará posesión el próximo 22 de diciembre en Kabul. Seis meses después deberá convocarse una Loya Jirga (asamblea tradicional) de emergencia que estará presidida por el ex rey Mohamed Zahir Shah, derrocado en 1973 y exiliado en Roma. La Loya Jirga, cuyos miembros serán seleccionados por una comisión independiente entre líderes tribales de todas las regiones del país y del exilio, elegirá un jefe de Estado y un Gobierno provisional para los dos años siguientes. Durante ese periodo se redactará una Constitución, que deberá ser aprobada por una Loya Jirga constitucional. Entonces se convocarán las elecciones.

El Gobierno de Karzai

El Gobierno presidido por Karzai relevará en el poder a la Alianza del Norte, la coalición multiétnica que ejerce el poder en Kabul desde la huida de los talibanes y que controla buena parte del territorio afgano gracias a la ayuda militar de EEUU. A cambio de ceder la presidencia a un pastún partidario del ex rey, la Alianza se ha asegurado una presencia mayoritaria en el Gabinete provisional. Abdulá Abdulá, Yunus Qanuni y Mohamed Fahim seguirán siendo ministros de Asuntos Exteriores, Interior y Defensa, respectivamente. El máximo líder de la Alianza, Burhanudin Rabani, que ha bloqueado en varias ocasiones las negociaciones en un intento de conservar el poder, no tendrá un papel destacado en la transición y su futuro político es incierto.

La Alianza del Norte ocupará 19 puestos en el Gobierno provisional, mientras que el Grupo de Roma, integrado por los partidarios del ex rey, tendrá nueve, incluyendo al presidente. Al Grupo de Peshawar, formado por exiliados en Pakistán, le han correspondido dos carteras. La cuarta facción presente en Bonn, el Grupo de Chipre, renunció a formar parte del Gabinete. La distribución étnica será la siguiente: 11 ministros pastunes, ocho tayikos, cinco hazaras y tres uzbekos. Los tres restantes pertenecen a etnias minoritarias.

'Quizá este acuerdo no sea perfecto y haya sido aprobado en una situación de emergencia por gente que no representa a toda la nación', dijo Brahimi, 'pero el Gobierno provisional será juzgado por lo que consiga hacer, no por las circunstancias en las que ha sido elegido'.

Un aspecto clave del acuerdo -también uno de los más difíciles de cumplir sobre el terreno- es el despliegue de una fuerza internacional de paz con el doble objetivo de garantizar la seguridad durante la transición y facilitar la distribución de ayuda humanitaria. El texto no especifica cuántas tropas serán necesarias ni qué países las enviarán. Los soldados se desplegarán primero en Kabul y sus alrededores, para después extenderse por otras zonas del país. 'El Consejo de Seguridad de la ONU tendrá que aprobar el envío de la fuerza internacional', dijo Brahimi. 'Si sus miembros quieren, el despliegue podría comenzar muy pronto'. Todos los combatientes activos actualmente en Afganistán deberán ponerse a las órdenes del nuevo Gobierno.

A última hora desapareció del texto del acuerdo la prohibición de decretar una amnistía para los autores de crímenes de guerra y violaciones graves de los derechos humanos. En cambio, hay una referencia al papel de los muyahidin en los últimos años. Los muyahidin, dice el documento, han luchado 'contra el terrorismo y la opresión' del régimen talibán y 'su sacrificio los ha convertido en héroes de la yihad y en campeones de la paz, la estabilidad y la reconstrucción de su amada patria'.

La presión internacional y las promesas de enormes sumas de dinero para reconstruir el país han sido decisivas a la hora de acelerar el desenlace de las negociaciones. Como ya hizo en la primera sesión de la conferencia, el pasado 28 de noviembre, el ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Joschka Fischer, recordó que la reconstrucción de Afganistán será una oportunidad inmejorable para revitalizar las economías de todo el centro de Asia, incluyendo a Irán y Pakistán. Yunus Qanuni, jefe de la delegación de la Alianza del Norte, pidió a la comunidad internacional que no abandone a su país una vez concluya la guerra contra los talibanes. 'Ayúdennos a demostrar que los afganos no sólo sabemos hacer la guerra, sino también vivir en paz', afirmó.

Brahimi tiene previsto viajar en Kabul la próxima semana para preparar el relevo en el poder. 'Las verdaderas dificultades comenzarán cuando el Gobierno provisional aquí elegido llegue a Kabul', dijo Brahimi.

Dos mujeres compartirán el poder en un equipo de 30

Fue quizá un anticipo de los cambios que se avecinan para la mujer afgana. Sima Wali, delegada del Grupo de Roma en la conferencia de Bonn, asistió ayer a la firma del acuerdo de transición vestida de occidental y con zapatos de tacón. Maquillada y sin cubrirse el cabello, Wali fue una de las tres mujeres y 25 hombres que ayer suscribieron el acuerdo para formar un Gabinete provisional en Afganistán.

Dos médicos son las mujeres elegidas para formar parte del Gabinete. Sima Samar, de 44 años, ocupará una de las cinco vicepresidencias del Gabinete como responsable de Asuntos de la Mujer, mientras que Suhaila Sediqi dirigirá la sanidad pública.

Samar, de etnia hazara, dirige un programa sanitario y educativo para refugiadas afganas en la ciudad paquistaní de Quetta. El enviado especial de la ONU para Pakistán, Lakhdar Brahimi, describió a Sediqi como una ex general del Ejército residente en Kabul. 'Dos mujeres en un equipo de 30 me parece poco', dijo Brahimi. 'Tienen derecho a pedir más, pero tengan en cuenta que hasta hace muy poco no había ninguna'.

El acuerdo firmado ayer en Bonn reconoce la necesidad de que las mujeres estén suficientemente representadas en el Gobierno de transición y de que haya 'un número significativo' de ellas en la loya jirga, la asamblea tradicional afgana que se reunirá dentro de seis meses para ratificar el proceso de transición.

Un grupo de mujeres europeas visitó la semana pasada a los delegados afganos reunidos en Bonn para exigir un papel preponderante de la mujer en la transición y llegó a pedir que el 40% de los escaños en la loya jirga sean ocupados por mujeres. 'Puede que sea pedir demasiado', declaró la sueca Maj Britt Theorin, presidenta del comité de Derechos de la Mujer del Parlamento Europeo, 'pero sirve para subrayar la importancia del asunto y presionar para que haya suficientes mujeres en la asamblea'.

Las mujeres europeas dejaron claro que el presupuesto que la Unión Europea dedicará a la reconstrucción de Afganistán llevará una partida especial destinada a financiar los asuntos de la mujer. 'Cometimos el error de no crear esa partida para las mujeres en los Balcanes y ahora queremos corregirlo', dijo Theorin.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de diciembre de 2001

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