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La ONU intenta evitar el vacío de poder en Afganistán

Naciones Unidas, EE UU, Rusia y los países vecinos diseñan el nuevo Gobierno postalibán

La Organización de las Naciones Unidas buscaba ayer fórmulas urgentes para evitar un vacío de poder en Afganistán, una vez el régimen de los talibanes haya sido derribado. El grupo llamado Seis más Dos (los seis países fronterizos con Afganistán, más Estados Unidos y Rusia) convocó ayer una reunión de "representantes cualificados de la población afgana", que se celebrará en esta semana en una ciudad aún no determinada, con el objetivo de designar un gobierno provisional para Kabul.

"Todo ocurre muy rápidamente y necesitamos que las soluciones políticas no se queden rezagadas respecto a la campaña militar", dijo el secretario general de la ONU, Kofi Annan. "Tenemos que ser rápidos y flexibles", afirmó Colin Powell, secretario de Estado estadounidense.

La reunión del Seis más Dos, en una sala subterránea de la sede neoyorquina de la ONU, se desarrolló en un ambiente muy especial. El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Kamal Jarrazi, acababa de afirmar que Estados Unidos necesitaba "un mapa de carreteras" de Afganistán antes de poder opinar sobre la realidad del país, cuando llegó la noticia de que un avión de American Airlines se había estrellado en el barrio de Queens. Jarrazi estrechó la mano de Powell y le expresó sus condolencias. Ese gesto tan simple tuvo un significado histórico: por primera vez desde la revolución islámica iraní, en 1979, un ministro de Teherán saludaba a un ministro de Washington.

Desde ese momento, el hielo quedó roto. Los representantes de los otros cinco países fronterizos (China, Turkmenistán, Tayikistán, Uzbekistán y Pakistán) se mostraron de acuerdo con las tesis de EEUU y la ONU. En el caso de Pakistán, fue un asentimiento pasivo: el ministro no pudo acceder al edificio de la ONU, cerrado tras el accidente aéreo por temor a que se tratara de un atentado, y su representación quedó en manos de un funcionario de menor nivel.

Lakhdar Brahimi, enviado especial de la ONU para Afganistán, convocó para "lo antes posible" a representantes de las distintas etnias afganas. El enviado especial precisó que no descartaba que personas próximas a los talibanes participen en el encuentro: "La reunión está abierta a quien quiera sumarse", indicó. La cita, según Brahimi, un veterano diplomático argelino, podría celebrarse "en Ginebra, Viena, o una ciudad más cercana al territorio afgano".

Kofi Annan aseguró que había recibido el respaldo de todos los miembros del Seis más Dos para ampliar las consultas y seguir siendo el principal responsable de la solución política al conflicto. Annan indicó que tropas de países islámicos (pero no árabes) como Turquía, Indonesia o Bangladesh podrían ocuparse de mantener el orden en Kabul de forma interina. "Esos soldados no actuarían necesariamente como cascos azules bajo la bandera de la ONU; podemos encontrar fórmulas más flexibles", indicó Annan.

En un comunicado emitido tras la reunión, el Grupo Seis más Dos afirmó que la organización Al-Qaeda y otras "organizaciones criminales dentro de Afganistán" debían ser puestas en manos de la justicia, junto con "los talibanes que las apoyan". El comunicado señalaba que el gobierno que debía reemplazar a los talibanes debía ser libre, democrático, respetuoso con los derechos humanos y la diversidad étnica, y surgido del diálogo entre los afganos "sin exclusiones, a ser posible". Los ocho países exigían, además, que ese nuevo gobierno renunciara al narcotráfico.

El Consejo de Seguridad, órgano ejecutivo de la ONU, escuchará hoy un informe del enviado especial Brahimi para tomar una resolución colectiva. Ya circula un borrador de resolución redactado por Francia y Gran Bretaña y avalado en principio por Estados Unidos, que define a grandes rasgos las bases del futuro gobierno de Afganistán y la función de la ONU. El borrador propone la creación de "un Estado provisional por un tiempo limitado, multiétnico y representativo del pueblo afgano", bajo la tutela del ex rey Mohamed Zahir Shah, e indica que la comunidad internacional debe limitarse a ejercer "la mediación". Rusia y Estados Unidos, dos de los cinco miembros permanentes del Consejo de Sseguridad, no han conseguido todavía ponerse de acuerdo sobre el significado de la palabra "multiétnico".

Los rusos quieren que se prohíba explícitamente la participación de los talibanes en el nuevo gobierno, mientras que Estados Unidos, que debe conservar el apoyo de Pakistán, prefiere evitar de momento esas precisiones. El texto otorga un papel muy limitado a la ONU, que por ahora no tiene intención de mandar cascos azules a Afganistán. Deja abierta la posibilidad, sin embargo, de formar una fuerza multinacional compuesta por países que se sumen voluntariamente a la iniciativa. En el borrador sólo consta que el Consejo de Seguridad estará dispuesto a "apoyar las medidas de seguridad apropiadas". Por último, el borrador hace referencia a la ayuda humanitaria. Brahimi ya mencionó que había recibido "sólidas garantías de que se aportará una ayuda sustancial" al pueblo afgano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de noviembre de 2001