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Comandos especiales de Estados Unidos están ya en Kabul

Bush advierte de que la guerra no terminará hasta la destrucción de Al Qaeda

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, expresó ayer su confianza en que las tropas de la Alianza del Norte se comporten 'respetuosamente' con la población de Kabul. Quizá porque no tenía otro remedio, dijo que creía en las promesas de los dirigentes de la Alianza, aunque admitió que conocía las informaciones sobre matanzas de prisioneros. Su ministro de Defensa, Donald Rumsfeld, minimizó los posibles casos de crueldad.

'No hay pruebas de que se hayan cometido atrocidades', dijo Rumsfeld. 'En las guerras siempre hay muertos, pero creo que cuando acabe todo esto comprobaremos que la actual campaña militar es la menos sangrienta en toda la historia de Afganistán'. El jefe del Pentágono comentó que la guerra no había terminado y que los bombardeos continuarán.

Bush habló sobre Afganistán durante una rueda de prensa conjunta con el presidente de Rusia, Vladímir Putin, un estrecho aliado de las etnias que componen la Alianza del Norte. Ambos dijeron que los jefes guerrilleros respetarían su compromiso de no ocupar Kabul. 'Tanto el presidente Putin como yo mismo ejercemos una cierta influencia sobre la Alianza y la aplicaremos para que se controlen', dijo Bush. 'La Alianza del Norte no hace más que garantizar la seguridad en Kabul después de que los talibanes abandonaran la ciudad', indicó Putin.

EE UU dispone ya de algunos soldados en la capital afgana, y Rumsfeld indicó que sus fuerzas, 'siempre en contacto con los jefes de la Alianza', recordarían a los generales guerrilleros la 'necesidad de controlar a los soldados' y evitar venganzas masivas. 'Pero Kabul es sólo un paso más. Aún tenemos que localizar y detener a los líderes de Al Qaeda y del régimen talibán, y cuando terminemos con Afganistán habrá que seguir erradicando las redes terroristas en otros países', explicó el secretario de Defensa. 'Los talibanes tienen ahora tres opciones: pueden tratar de hacerse fuertes en el sur del país, ocultarse en las montañas o huir hacia otros países', comentó Rumsfeld, 'pero en cualquiera de los tres casos daremos con ellos'.

El jefe del Estado Mayor, general Richard Myers, indicó que la situación era 'aún dinámica' y que seguían existiendo 'bolsas de resistencia' en el norte del país, pero comentó que la retirada de los talibanes había sido 'muy poco estratégica y muy desorganizada'. Rumsfeld aseguró que la aviación estadounidense seguirá bombardeando a los talibanes en retirada. 'Tuvieron la oportunidad de rendirse; no lo hicieron, y ahora son un blanco legítimo', dijo. EE UU reparará en los próximos días el aeropuerto de Mazar-i-Sharif con el fin de utilizarlo para canalizar ayuda humanitaria desde Uzbekistán y para lanzar operaciones militares contra la resistencia talibán en el sur del país.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de noviembre de 2001