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La Alianza toma el control de Kabul

Los soldados antitalibanes aprovechan el vacío de poder para entrar en la capital de Afganistán

Lo que parecía imposible ha ocurrido: las fuerzas de la Alianza del Norte entraron ayer en Kabul, con sus ministros de Asuntos Exteriores, Abdulá Abdulá, y de Defensa, el general Fahim, a la cabeza. Los talibanes habían abandonado la ciudad unas horas antes, sin combatir, como ha ocurrido durante la ofensiva que la oposición está llevando a cabo en todo el país. Los frentes habían permanecido estables desde que comenzaron los bombardeos de Estados Unidos, el 7 de octubre, pero en menos de una semana todo ha cambiado. En el oeste, en el este y en el norte del país, los talibanes huyen y dejan atrás las ciudades que habían controlado durante años, en algunos casos, como en Bamián, después de cometer matanzas entre la población civil.

La ciudad de Jalalabad (este) también cayó ayer en manos de la Alianza del Norte, después de que la población liberara la localidad al comprobar que las fuerzas talibanes habían huido, según la agencia de noticias iraní IRNA. "Jalalabad fue liberada de talibanes después del levantamiento de la población, dirigido por los combatientes", indicó Mohammad Davud Guilani, uno de los dirigentes del partido Harekat-Enqelab-Islami (Movimiento de la Revolución Islámica), una pequeña formación de la oposición. Además de Jalalabad, la oposición aseguraba haber tomado las provincias de Nangarhar, Kunar y Lagham, al este del país, y Ghazni y Farah, al oeste.

En Taloqán, la antigua capital de la Alianza del Norte, que la oposición logró recuperar el pasado domingo, se escucharon desde el alba disparos de celebración, como viene siendo habitual desde que los antitalibanes empezaron a realizar conquistas. Sin embargo, cuando un militar afgano llegó con la noticia de que había caído Kabul, fue recibido con total incredulidad. Las radios de onda corta confirmaron la información.

La capital afgana había sido tomada por los talibanes en septiembre de 1996, obligando a las fuerzas de Masud a retirarse al valle del Panshir. Cinco años después, las milicias radicales la han abandonado, llevándose todo el dinero que han podido, a los cooperantes internacionales que mantenían prisioneros y gran parte de lo que contenían los depósitos de las Naciones Unidas. Según testimonios provenientes de la capital, la toma se produjo sin apenas violencia, sobre todo si se compara con la entrada de las mismas tropas que ahora forman la Alianza en 1992, cuando tomaron la capital a sangre y fuego tras la salida de los soviéticos. Durante unas horas, Kabul vivió un vacío de poder, ya que los talibanes se fueron durante la noche y la Alianza entró de madrugada.

La Alianza ha intentado nadar y guardar la ropa, proseguir su ofensiva hasta el corazón del país y, a la vez, dar la impresión de que ha respetado la petición del presidente estadounidense, George W. Bush, de no tomar Kabul hasta que se produzca un acuerdo entre todas las fuerzas que forman esa extraña amalgama que se agrupa bajo el nombre de Alianza del Norte. Su estrategia ha sido, oficialmente, entrar en Kabul con un puñado de soldados y dejar en las puertas de la capital al grueso del Ejército. Pero, más que un puñado, todo indica que son cientos, incluso miles, los muyahidin que han entrado.

En un comunicado, la Alianza aseguraba ayer que no estaba en Kabul para gobernar y llamó a la instauración de un Gobierno de amplia representación. El comunicado trataba así de tranquilizar a Estados Unidos, que había pedido a la alianza antitalibán que no entrase en la capital afgana. Poco después, el ministro Abdulá ofreció la negociación a todas las etnias salvo a los talibanes. El presidente afgano en el exilio, Burhanudin Rabbani, afirmó ayer, a la televisión por satélite de Qatar Al Yazira, que tenía la intención de regresar hoy, miércoles, a Kabul. "Tengo la intención de regresar mañana [por hoy] a Kabul", declaró Rabbani, quien fue expulsado en 1996 por los talibanes, pero que sigue siendo el presidente de Afganistán, país reconocido por la ONU.

Pero ¿qué pasa con los talibanes? Su líder, el mulá Omar, según la agencia oficial del régimen de Kabul, Afghan Islamic Press (AIP), pidió a sus tropas que obedezcan a sus comandantes y se reagrupen en el sur de mayoría pastún, donde cuentan con mayor apoyo de la población. De todos modos, la Alianza asegura que se acerca hacia el feudo talibán, Kandahar. Los únicos combates que se produjeron ayer fueron en torno a Konduz, una estratégica ciudad necesaria para abrir la entrada por carretera a Kabul, donde los talibanes han quedado rodeados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de noviembre de 2001