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Los talibanes luchan en Kandahar para salvar su último refugio

La confusión y el caos reinan en el bastión de los radicales islámicos en el sur de Afganistán

A última hora de la noche de ayer reinaba el caos en Kandahar. La confusión era total en torno a si la ciudad bastión del régimen de Kabul había pasado a manos de los guerrilleros de la Alianza del Norte o si permanecía en poder de los talibanes. A primera hora de la mañana de ayer entraban en la ciudad talibanes armados hasta los dientes que la víspera habían abandonado Kabul. Esos mismos hombres huían por la tarde hacia las montañas ante el pánico provocado por una rebelión interna de tribus pastunes -etnia mayoritaria y a la que pertenecen los propios talibanes- en la localidad.

Trabajadores de agencias humanitarias en contacto con residentes en Kandahar aseguraban que la mayor parte de los soldados talibanes habían huido. Sin embargo, los líderes de las tribus pastunes que se oponen a los radicales islámicos insistían en que la milicia mantenía todavía el control de la ciudad. "Kandahar esta aún en manos de los talibanes", aseguró Sardar Mohamed Akram, un comandante de una tribu. "Aunque muchos han huido a las montañas", matizó a continuación la misma fuente.

"La gente está muy asustada", manifestó Ghulam Farooq, un trabajador que cruzó a Pakistán ayer por la tarde. Están preocupados por cómo actuará la gente que derribe a los talibanes. Todo el mundo dice que cuando entren comenzará el pillaje".

Farooq relató que el miedo empezó el pasado fin de semana, cuando llegaron informaciones de que había caído Mazar-i-Sharif y otras ciudades del norte. Cuando llegó la noticia a Kandahar de que Kabul había sido tomada por la Alianza del Norte, la mayoría de los residentes quedaron conmocionados.

Otras fuentes incidían en que el principal feudo de los talibanes permanecía en sus manos y que el aeropuerto no había sido tomado por la Alianza del Norte. Así lo corroboró una persona que hasta ayer se encontraba en Kandahar. "Yo pasé por el aeropuerto antes de venirme a Quetta", y estaba todo en manos de los talibanes. "Los negocios funcionaban con normalidad, a pesar de que la ciudad ha sido abandonada por un 50% de la gente. No hay desórdenes ni robos".

"La gente no tiene más remedio que apoyar a los talibanes, no les queda otra alternativa", declaraba la misma fuente recién llegada a Quetta desde Kandahar. "Lo que está claro es que los americanos no están haciendo muchos amigos en Kandahar. El otro día presencié, con mis propios ojos, cómo fulminaban 300 casas de civiles en el distrito de Usmanzai. Cientos de personas murieron. La gente se escondía en túneles y las bombas les alcanzaban".

La citada fuente, que tiene acceso a informaciones de los propios talibanes, señala que el destino de la guerra va a depender de si muere o no muere el mulá Omar, líder de los integristas. "Si consiguen darle caza, no hay una cabeza visible entre los talibanes para tomar el mando. Pero si no lo hacen, la jugada de los integristas está bien clara: se han retirado del norte sin apenas bajas esperando que pase el tiempo y surjan las divisiones internas entre la Alianza del Norte a medida que éstos van ganando terreno. Cuanta más tierra, más disputas. Los talibanes saben bien que muchos de los que integran la Alianza son los antiguos señores de la guerra. Y esperan ver cómo se dividen".

Ayer, en el paso fronterizo de Chamán no se apreció la entrada de desertores. Entre las decenas de refugiados que llegaban, la mayoría eran niños, ancianos y mujeres, 12 de los cuales llegaron heridos.

Objetivo: Bin Laden

Por su parte, el secretario de Defensa, Donald H. Rumsfeld, dijo ayer que fuerzas especiales norteamericanas están persiguiendo en Afganistán a los líderes talibanes en retirada y a sus aliados Osama Bin Laden y su organización Al Qaeda.

Rumsfeld indicó que se trata de un pequeño número de comandos, ahora activos alrededor de Kandahar, la plaza fuerte de los talibanes. Sin embargo, afirmó que las tropas no están actuando como enlaces con la oposición antitalibán, como lo habían hecho con éxito en el norte, sino "independientemente", como parte de una operación para capturar a los líderes talibanes y a sus aliados.

Rumsfeld añadió que la guerra contra el terrorismo ha entrado en una nueva fase con la toma de Kabul y otras ciudades del norte de Afganistán, y advirtió de que ningún país debe dar cobijo a los terroristas que huyan de ese país. Según el secretario de Defensa, algunos miembros de Al Qaeda podrían tratar de pasar a Irán y Pakistán o países donde han operado antes, específicamente Somalia y Sudán. También citó a Irak, Siria, Libia, Cuba y Corea del Norte como "Estados que en el pasado han acogido a los terroristas". Estos comentarios tenían como objetivo mostrar a esos países que EE UU les está vigilando, aseguró un funcionario del Pentágono.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de noviembre de 2001