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La ONU prepara el despliegue de una fuerza multinacional

EE UU pretende que los países islámicos participen en la operación

El Consejo de Seguridad de la ONU trabajaba ayer a marchas forzadas para crear una fuerza multinacional que garantice la seguridad en Afganistán. Naciones Unidas, desbordada por los acontecimientos en la zona, intenta evitar como sea un vacío de poder en Kabul. La fuerza multinacional estaría compuesta por tropas norteamericanas y británicas, aunque EE UU prefiere que a medio plazo las sustituyan soldados de países islámicos.

'No estamos hablando de una operación de cascos azules; no es una operación del tipo de Timor Oriental o los Balcanes, y mucho menos de la guerra del Golfo. No contiene un mandato y será un proceso en evolución permanente', dijo ayer el embajador británico ante la ONU, Jeremy Greenstock. El borrador de resolución, propuesto por el Reino Unido, 'anima a los países miembros a apoyar los esfuerzos de seguridad en áreas de Afganistán que ya no se encuentran bajo control talibán'.

La composición de estas fuerzas no ha quedado todavía clara. El periódico Le Monde aseguraba ayer que estaría compuesta, en un primer momento, por Estados Unidos, Reino Unido, Canadá e Italia. Los norteamericanos, sin embargo, pretenden que en un futuro las fuerzas estén mayoritariamente compuestas por países islámicos. El responsable de Política Exterior de la UE, Javier Solana, señaló que 'se puede pensar en que sean países como Turquía, Egipto o Bangladesh'.

El enviado especial de la ONU en Afganistán, el ex ministro de Asuntos Exteriores argelino Lakhdar Brahimi, ya insistió el pasado martes ante el Consejo de Seguridad en la necesidad de garantizar cuanto antes la estabilidad en la zona. 'La constante presencia de grupos terroristas no afganos sin interés alguno en la paz exigirá la presencia de una fuerza de seguridad robusta, capaz de luchar contra las amenazas' hacia el nuevo Gobierno.

No a los 'cascos azules'

A falta de una opción mejor, Brahimi recomendó la creación de una fuerza multinacional. La ONU ha dicho desde el principio que no piensa mandar cascos azules a la zona porque no se dan las condiciones de seguridad y no quiere establecer un mandato sobre la zona. 'Se debe considerar seriamente un despliegue internacional de seguridad. Esta presencia deberá incluir tropas adecuadamente entrenadas y armadas, capaces de defender su mandato, garantizar la seguridad en las principales ciudades y preservar el espacio político en que se desarrollarían las negociaciones hacia la resolución de muchos problemas', dijo Brahimi.

En su informe, el enviado especial hizo una mención especial a Kabul. 'El control de la capital tiene un valor simbólico esencial. Tras el colapso del régimen pro soviético en 1992, los grupos de la resistencia islámica no pudieron llegar a un acuerdo sobre la naturaleza de la autoridad política y se enzarzaron en una larga guerra civil que destruyó la ciudad'.

Desde el inicio de su mandato, Brahimi ha advertido de que una excesiva presencia extranjera podría resultar contraproducente. 'Son los afganos los que deben constituir una Administración provisional más aceptable y legítima para la población que cualquiera que pudiera crear la ONU u otra constelación de extranjeros. Mandar a un gran número de expertos internacionales a Afganistán podría abrumar a la población e interferir en la puesta en marcha de una autonomía local'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de noviembre de 2001