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NECROLÓGICA

Muere en Madrid, a los 66 años, Jesús Aguirre, duque de Alba

Tradujo y editó durante el franquismo a los pensadores de la Escuela de Francfort.

Jesús Aguirre, duque de Alba, falleció a las 17.15 de ayer, a los 66 años, en su domicilio del palacio de Liria, de Madrid. Una embolia pulmonar terminó con la vida de uno de los hombres decisivos en la transformación de los hábitos culturales de un país que salía del largo túnel del franquismo. Nacido en 1934, estudió filosofía y teología, viajó a Alemania y, a su regreso, introdujo en España el vigor de las ideas de la Escuela de Francfort. Editor en Taurus, director general de Música, miembro de la Real Academia de Bellas Artes y de la Real Academia Española, fue un hombre apasionado por la poesía y el pensamiento. El entierro se celebrará hoy a las 17.00 en el panteón familiar de Loeches (Madrid).

Lo explicó con estas palabras en una entrevista que le hiceron en 1993: '¿Qué éramos? ¿El caballo de Troya? Ni siquiera eso, que es demasiado importante. Éramos simplemente los hombres que mantuvimos una montura, no sé si de asno o de caballo, toda ella con arneses que eran cual grapas ilustradas'. Se refería Jesús Aguirre entonces a la oscura y silenciosa tarea de resistencia que, tantos como él, tuvieron que hacer frente al horizonte paupérrimo de la España del franquismo. En esa España había desembarcado de regreso de Múnich en 1962, donde se había trasladadó a estudiar teología. De allí traía bien aprendidas las lecciones de la Escuela de Francfort (llegó a asistir a las clases de Adorno), esa colección de pensadores que apostaron de manera sistemática y con lucidez, independencia y rigor por un mundo más libre.

Jesús Aguirre Ortiz de Zárate nació en Madrid el 9 de junio de 1934. Vivió, sin embargo, su infancia y adolescencia en Santander. A los 17 años se trasladó a la Universidad Pontificia de Comillas, donde inició su carrera sacerdotal y estudió Filosofía. En 1956 salió hacia Múnich, de donde regresó armado de lucidez, independencia y rigor, y fue con esas armas, esas cuantas 'grapas ilustradas', con las que empezaría su infatigable batalla contra la sordidez del franquismo. Lo hizo con sus textos (en 1971 publicó Sermones de España) y lo hizo con su acción pastoral en la iglesia de la Ciudad Universitaria de Madrid. Tendió un sinfín de puentes, tan necesarios en esa España oscurantista, entre cristianos y marxistas, y estuvo próximo a las batallas del Frente de Liberación Popular (Felipe).

Salir del letargo

En 1969 abandonó el sacerdocio. 'Por no tener respuesta a todas las preguntas', explicó. Ese mismo año ingresó a trabajar en Taurus. Llevaba bajo el brazo toda la artillería de la Escuela de Francfort, pero supo abrir también la editorial a las voces ensayísticas que despuntaban por entonces por estas zonas y que abrirían las puertas de este país al aire que circulaba fuera. Su trabajo en Taurus fue decisivo: llenó de ideas una España que estaba a punto de salir del letargo terrible del franquismo.

Alentó y participó en la fundación de EL PAIS desde sus primeros momentos. La creación de la orquesta y coros nacionales y de los dos ballets, el Español y el Clásico, fueron algunos de los logros más notables de su gestión como director general de Música, cargo al que accedió en 1977. Poco después, en 1978, sus contribuciones a la renovación cultural de un país que salía de un túnel claustrofóbico quedarían desdibujadas por los oropeles que conquistó en la vida social. El antiguo sacerdote, el señor Jesús Aguirre se convertía en Grande de España tras contraer matrimonio con María del Rosario Cayetana Fitz-James Stuart, duquesa de Alba.Fue elegido miembro de la Real Academia de Bellas Artes en 1983 y miembro de la Real Academia Española en 1985. Sus diarios, que llenó a lo largo de su vida, no verán la luz, por expreso deseo suyo, hasta dentro de veinte años. Murió ayer. Más allá de sus títulos, queda su pasión intelectual, que tanto bien hizo en tiempos tan difíciles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de mayo de 2001