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La Generalitat margina un corto mudo del grupo Tricicle por estar titulado en castellano

El gobierno de la Generalitat se negó a subvencionar el cortometraje Quien mal anda mal acaba, del actor de El Tricicle Carles Sans, y no autorizó que el filme concurriera a los Premios Nacionales de Cinematografía y Vídeo de la Generalitat, entregados el lunes, por estar titulado en castellano. El cortometraje, fiel a la línea artística del trío humorístico, es mudo. A los galardones sí se dejó concurrir a una cinta con título en inglés. Carles Sans manifestó ayer a este diario la indignación de El Tricicle, uno de los grupos más populares del teatro catalán, por lo sucedido. "Me parece absolutamente ridículo lo que han hecho", dijo. "Me siento marginado y despreciado por usar una lengua. Este tipo de política se hace odiosa".Quien mal anda mal acaba, producción de Avanti Filins, dura 11 minutos y "como su nombre indica", explica el miembro de El Tricicle, "es una historia de pies, que son los únicos protagonistas de la historia". El cortometraje ha ganado el premio de su categoría en el reciente festival de cine de Montreal, en el de Huesca y en el del Xacobeo. Resultó segundo en el festival de Alicante y fue nominado para los premios Goya. Se ha exhibido en salas comerciales de Barcelona.

Carles Sans señala que el cortometraje es una obra personal suya, pero que el grupo asume la polémica y la marginación como propias.

El actor explica que cuando decidió poner el título a su cortometraje no encontró un refrán catalán equivalente a Quien malanda mal acaba y "no le di más vueltas, no me preocupé. Yo no vivo con una susceptibilidad perpetua por la cuestión lingüistica; estoy encantado, como mis compañeros de El Tricicle y como mucha gente en Cataluña, "de tener dos idiomas".

El actor de El Tricicle concluye: "Este tipo de política se hace odiosa, y ahora parece que todas las subvenciones para el cine que se haga en Cataluña van a tener que pasar por la Generalitat; pues habrá que montarse una productora en Zaragoza".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de marzo de 1994