Man Brooker Prize

Mariana Enriquez y Benjamín Labatut, dos autores latinoamericanos entre los finalistas del Man Booker International

Los escritores fueron seleccionados entre 125 libros traducidos al inglés. El premio se conocerá el 2 de junio

Los escritores latinoamericanos Benjamín Labatut y Mariana Enríquez, nominados al prestigioso Booker Prize.
Los escritores latinoamericanos Benjamín Labatut y Mariana Enríquez, nominados al prestigioso Booker Prize.ANAGRAMA

La escritora argentina Mariana Enriquez y el chileno Benjamín Labatut han sido seleccionados este jueves entre los seis finalistas al Man Booker International Prize. El premio es uno de los más prestigiosos en la literatura inglesa, en el que el autor y traductor ganadores se dividen una dotación de 50.000 libras (cerca de 57.600 euros). El galardón matriz empezó a otorgarse en 1969 a escritores de habla inglesa de países pertenecientes a la Commonwealth o de la República de Irlanda (y a partir de 2013, también a estadounidenses). Desde 2005, la fundación concede también un premio internacional, a las traducciones publicadas en el mercado británico. Este año, entre los seis candidatos, figuran dos sudamericanos.

En el caso de Enriquez se trata de la versión de su libro de cuentos de horror Los peligros de fumar en la cama (Anagrama), traducida por Megan McDowell y publicada por la editorial Granta. McDowell ha hecho lo propio con otras finalistas del premio en pasadas ediciones, como la argentina Samanta Schweblin (tres veces en la lista del galardón británico). También ha trabajado con los chilenos Arturo Fontaine, Alejandro Jodorowsky o Alejandro Zambra. Labatut opta con su libro Un verdor terrible (Anagrama) publicado por Pushkin Press y traducido por el escritor Adrian Nathan West. Ambos compiten con dos escritores franceses –David Diop con At Night All Blood is Black y Éric Vuillard con La guerra de los pobres– la danesa Olga Ravn con The Employees, y la rusa Maria Stepanova con In Memory of Memory. El ganador se conocerá el 2 de junio.

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“Estoy muy contenta dentro de lo que permite la situación de la pandemia, porque los entusiasmos están muy condicionados por lo que estamos atravesando”, dijo Enriquez a EL PAÍS. “El proceso con Megan siempre es muy orgánico, muy integral y muy puntual. Como ella es una traductora que vive en Chile, y traduce a muchos escritores latinoamericanos, tenemos una buenísima onda, pero no es un trabajo intensísimo de conjunto. Ella consulta más con otra gente que conmigo, y conmigo consulta cosas muy puntuales, como argentinismos, o asuntos que tienen que ver con la historia de Argentina”.

Su libro es una colección de 12 cuentos de terror entre los que hay chicas adolescentes que nadan en la crueldad, fantasmas errantes u homenajes atroces a rockeros fallecidos. La autora argentina se ha convertido en los últimos años en una de las plumas más importantes en el género del terror latinoamericano por su otra colección de cuentos, Las cosas que perdimos en el fuego (también traducida por McDowell), y por Nuestra parte de noche, que ganó en España el Premio de la Crítica el año pasado.

La colección de cuatro relatos Labatut mezcla géneros como el ensayo, la novela corta y el cuento, y es una combinación entre ficción y realidad, en la que aparecen los científicos Albert Einstein, Alexander Grothendieck, Erwin Schrödinger y Werner Heisenberg. El escritor se enfocó en dilemas o sufrimientos que enfrentan estos físicos o matemáticos por sus descubrimientos. “Trabajar con el traductor fue un verdadero placer. Él hizo muchos aportes al libro, no solo en términos de la traducción, sino que me dio datos y fuentes que lo mejoraron. Tiene un ojo maravilloso para el detalle, y esa hermosa obsesión de los buenos traductores”, dijo Labatut a este diario.

“No sé bien por qué, pero me cuesta alegrarme demasiado con esta gran noticia”, continuó Labatut. “Sé que es lo más importante que me ha pasado como escritor. Sé que debería estar de rodillas, rezando, agradeciendo a todos los dioses, y a buena parte de los demonios que me ayudan a escribir. Pero desconfío. Para qué voy a mentir. No del premio, que tiene una gran reputación, sino de la atención y del circo mediático que lo rodea. También desconfío del éxito. Y bueno, también desconfío de mí mismo. La literatura, al menos la que yo trato de cultivar, es como un acto de desaparición. Yo siempre he escrito de espaldas al mundo. Y ahora siento que hay muchas personas mirando por encima de mi hombro”.

“Esta lista está, una vez más, dominada por editoriales independientes, con dos libros publicados por Pushkin Press, así como por títulos de Granta, Fitzcarraldo y Ediciones Lolli”, se lee en el comunicado del Booker International. Las dos últimas editoriales nunca habían sido reconocidas por el jurado, que este año formaban los escritores Lucy Hughes-Hallett, Aida Edemariam, Neel Mukherjee, Olivette Otele y George Szirtes.

Desde 2005 han sido varios los hispanohablantes nominados. En la pasada edición lo estuvieron Desierto Sonoro, de la mexicana Valeria Luiselli, y Mac y su contratiempo, del español Enrique Villas-Matas. El año anterior, fue el turno de Temporada de huracanes, de la mexicana Fernanda Melchor, y Las aventuras de la China Iron, de la argentina Gabriela Cabezón Cámara.

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