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El arte genera un diálogo por la paz y el medio ambiente en Colombia

El proyecto Sinfonía Trópico se adentrará en zonas vulnerables del país para hacer talleres en diferentes disciplinas artísticas con las comunidades locales

El artista colombiano Alberto Baraya en Acandí, Urabá. Ampliar foto
El artista colombiano Alberto Baraya en Acandí, Urabá.

Al sobrevolar territorio colombiano el paisaje que se observa desde el avión es verde brillante, una exclamación de sensualidad extravagante que contrasta con la violencia humana de décadas. Etnias y campesinos han sido asesinados o desplazados de sus tierras por grupos armados (legales e ilegales), así, el desplazamiento forzado y sus consecuencias para el medio ambiente y en el entramado social, rural y urbano, es (aún) la historia sin fin sobre la que inciden desde el arte la ambientalista alemana Charlotte Streck y el artista audiovisual irlandés Lillevan con el proyecto Sinfonía Trópico que a lo largo de este año articulará temáticas políticas y ambientales en paralelo al proceso de paz del gobierno Santos con las FARC.

Más de 20 artistas nacionales e internacionales se adentrarán en zonas vulnerables de Colombia: Urabá (al noroccidente en frontera con Panamá), Amazonía (al sur en frontera con Brasil), Orinoquía (al nororiente y en frontera con Venezuela), y los páramos (sobre los Andes colombianos), para hacer talleres en diferentes disciplinas artísticas con las comunidades locales.

“Queremos crear una plataforma para la creatividad y el diálogo sobre el medio ambiente, la riqueza de Colombia y las presiones que sesgan su desarrollo. Es un momento oportuno por el optimismo que acompaña al proceso de paz”, afirma Charlotte Streck. El proyecto se desarrollará en expediciones de hasta tres semanas por región y con un equipo de hasta 10 artistas por excursión.

La iniciativa fue inaugurada a finales de noviembre en el Urabá antioqueño en la ciudad de Apartadó, y coincidió con el Encuentro Internacional Urabá Darién por la Biodiversidad organizado por la Gobernación de Antioquia. Allí el gobernador encargado Santiago Londoño (sustituto ese día de Sergio Fajardo), moderó una charla con representantes de víctimas de la violencia. “Aquí en Urabá no hay una paz total pero ahora hay una tranquilidad. Ya no hay masacres, matan dos o tres de vez en vez, pero no en masacre como antes”, dice Isalia Mosquera, docente en la escuela La Paz en Apartadó y representante de las comunidades negras. En 2008 el entonces juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, llegó a este mismo municipio para exhumar las fosas comunes donde estaban enterradas las víctimas del paramilitarismo.

Muchos artistas colombianos han hecho del tema de la violencia el eje central de su propuesta artística

José Roca, comisario de arte

En el mismo encuentro, el consejero para la paz de la Gobernación de Antioquia, Iván Marulanda, explicó a este periódico el programa Preparémonos para la paz, que incluye en uno de sus puntos la sostenibilidad ambiental: “La biodiversidad de esta región es muy rica y ha sido conservada paradójicamente porque ha estado confinada por la guerra. Los depredadores del medio ambiente, (minería, ganadería y tala de árboles), llegarán a estos territorios cuando ocurra la desmovilización armada propuesta en el proceso de paz".

Las agrupaciones artísticas colombianas que lideran Sinfonía Trópico trabajan desde el arte sobre temas ambientales y en algunos casos en contacto directo con poblaciones vulnerables. La fundación Más Arte Más Acción, dirigida por el artista colombiano Fernando Arias y el inglés Jonathan Colin, realiza desde 2005 actividades en el Chocó (región donde se produjo el secuestro del General Alzate que paró los diálogos de paz con las FARC en noviembre) de carácter interdisciplinario y con la población chocoana que es en su mayoría afro-descendiente. “Empezamos a hacer proyectos con la comunidad de Nuquí (municipio en el Chocó sobre la costa pacífica), sobre un árbol caído construimos un espacio para el encuentro entre artistas y los habitantes de la región”, señala Arias.

Mural realizado por Sinfonía Trópico con jóvenes de Chigorodó. ampliar foto
Mural realizado por Sinfonía Trópico con jóvenes de Chigorodó.

Queremos crear una plataforma para la creatividad y el diálogo sobre el medio ambiente

Charlotte Streck, directora de Sinfonía Trópico

José Roca, quien fuera comisario de arte latinoamericano para la Tate Gallery de Londres y uno de los asesores de Sinfonía Trópico, dirige junto con Adriana Hurtado Flora Arte y Naturaleza, un centro cultural para talleres y exposiciones de arte en su sede en Bogotá y en Honda (sobre la Cordillera Central de los Andes colombianos) para residencias artísticas. “Muchos artistas colombianos han hecho del tema de la violencia el eje central de su propuesta artística”, dice Roca que examina como comisario de arte la relación entre botánica y violencia en Colombia y nombra entre varios al artista José Alejandro Restrepo. Su obra Musa paradisíaca es una instalación de racimos de bananos colgando del techo con una cámara que refleja sobre espejos circulares en el suelo fotos de cadáveres en las bananeras de Urabá, campesinos muertos a manos de la guerrilla, los paramilitares y el ejército. Restrepo se inspiró para esta obra en la cruda realidad de Urabá, zona productora de banano por excelencia.

Tras un concierto en Apartadó las primeras expediciones de Sinfonía Trópico han iniciado con talleres de teatro y muralismo con jóvenes de las poblaciones del Totumo, Chigorodó, Acandí y Necoclí, municipio de casi 50.000 habitantes y con un número de víctimas por la violencia de 28.000 personas, según el reporte sobre Urabá de la Unidad de Víctimas. En Acandí participó entre otros el artista Alberto Baraya, cuya obra cuestiona la sociedad poscolonial y la clasificación de las plantas en nombre de la ciencia.

La siguiente estación de Sinfonía Trópico llegará en marzo a Puerto Gaitán, zona petrolera y ganadera en la Orinoquía también afectada por violencia guerrillera y paramilitar. En mayo la excursión será en la Amazonía y los páramos en junio. A finales del año el proyecto hará exposiciones, conciertos y presentaciones en Bogotá, Medellín, Londres y Berlín.

Un equipo asesor de lujo acompaña Sinfonía Trópico

Las instituciones para el medio ambiente Climate Focus , el Instituto Humboldt Colombia, el Instituto Amazónico para instituciones científicas SINCHI, Tropenbos Internacional, entre otros también hacen parte de Sinfonía Trópico, así como Fundación mi Sangre, que propone diferentes actividades para los jóvenes para que no caigan en grupos criminales. La fundación había sido inicialmente fundada por el cantante Juanés como organización de apoyo a las víctimas de minas unipersonales.

Ambulante Colombia, que hace parte de Ambulante Gira de Documentales creada por Gael García Bernal, Diego Luna y Pablo Cruz, también hace parte del proyecto. En Colombia Ambulante ha querido sobre todo proponer el medio documental como medio que empodera a las comunidades para reflexionar sobre sus realidades.

El Colectivo ATEMPO realiza proyectos artísticos en espacios no convencionales. Con sede en una de las zonas de mayor vulnerabilidad social en Bogotá, los artistas de esta agrupación buscan incidir de manera positiva en la vida cotidiana de sus vecinos.

Entre los asesores se encuentra Günter Kniess, embajador de Alemania en Colombia y los expertos en medio ambiente Esteban Álvarez y Gustavo Wilches-Chaux.