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El ébola amenaza con saltar las fronteras del Congo

La OMS envía un equipo de vacunación a Ruanda ante la extensión del brote

Una mujer llora al lado del atañud de su hijo, sospechoso de haber muerto de ébola, el 17 de diciembre del año pasado en Beni (República Democrática del Congo).
Una mujer llora al lado del atañud de su hijo, sospechoso de haber muerto de ébola, el 17 de diciembre del año pasado en Beni (República Democrática del Congo). REUTERS

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La epidemia de ébola declarada en el noreste de la República Democrática del Congo (RDC) el pasado 1 de agosto continúa su avance imparable y amenaza con extenderse a los países vecinos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya comenzó el pasado año a vacunar a unos 4.200 profesionales sanitarios en Uganda y Sudán del Sur y ahora se suman los de Ruanda, pues algunos de las personas que han estado en contacto con enfermos son de Goma, localidad fronteriza con este último país. El brote, el peor en la historia de la RDC, ha alcanzado ya la cifra de 721 casos, de los que fallecieron 446 personas.

La preocupación ante una posible expansión de la epidemia de ébola a los países vecinos va en aumento. Por un lado, el brote sigue fuera de control con especial intensidad en Butembo, la principal ciudad afectada, y en la localidad de Katwa, ya en el interior del Parque Nacional de Virunga, de donde proceden los últimos casos confirmados. Por otra parte, han aparecido los primeros enfermos en la zona de salud de Kayina, en la carretera que va hacia Goma, así como los primeros contactos en esta ciudad, es decir, personas que han estado próximos a casos confirmados durante la fase de contagio de la enfermedad. Goma es la capital de la provincia de Kivu del Norte y se encuentra en la frontera con Ruanda.

Los dos principales problemas a los que se enfrentan las autoridades para controlar este brote son la resistencia de la población a declarar los nuevos casos debido a los rumores y las noticias falsas y la inaccesibilidad de amplias zonas para los servicios sanitarios a causa de la presencia de numerosos grupos rebeldes.

Para combatir las noticias falsas relativas a la enfermedad, el Ministerio de Sanidad congolés está utilizando a decenas de los 253 pacientes que se han curado en campañas de sensibilización así como en la atención a enfermos, a los que tratan de animar mediante su propio ejemplo. “Los supervivientes son un punto clave para generar confianza en la comunidad”, dijo a Reuters el jefe de operaciones para la respuesta ante este brote de la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, Jamie LeSueur.

En Uganda, el Gobierno y la OMS comenzaron en noviembre un programa de vacunación de los profesionales de salud de primera línea en los cinco distritos fronterizos con la RDC. En total se han distribuido 2.100 dosis de la vacuna rVSV-Ébola, la misma que se ha suministrado a unas 65.000 personas en el Congo, tanto a médicos y enfermeros como a contactos directos de casos confirmados. Los constantes movimientos de población entre ambos países hicieron aconsejable tomar esta medida preventiva. El medicamento está aún en fase experimental. Se desarrolló para combatir el brote de África Occidental de 2014-2015, pero la extinción de la enfermedad en la región impidió que se probara, así que su uso actual sirve también para ensayar su eficacia en un caso real, informa Emilio de Benito.

De igual modo, el pasado 19 de diciembre comenzó en Juba, la capital de Sudán del Sur, una campaña de vacunación con un total de 2.160 dosis distribuidas entre el personal sanitario acompañada de una primera fase de formación. La provincia congolesa de Ituri, donde también se han registrado casos, comparte frontera con este país. Este país, más Ruanda y Uganda, se encuentran en alerta máxima por el “alto riesgo” de que el ébola penetre en sus territorios, según la OMS.

La portavoz de este organismo en Ginebra, Fadela Chaib, destacó esta semana la disminución de casos en Beni, epicentro de la epidemia, pero admitió que están apareciendo contagios procedentes de cadenas de transmisión ocultas en otras zonas así como fallecimientos comunitarios de personas no incluidas en las listas de seguimiento. “Los pasos que dimos en Beni tuvieron un impacto, pero desafortunadamente vemos cómo aparecen casos en otras áreas”, declaró.

El ministro de Sanidad congolés, Oly Ilunga Kalenga, calificó recientemente esta epidemia como “la más compleja del mundo” y añadió que “sin la amplia experiencia de nuestros expertos y sin la disponibilidad de medicamentos hubiéramos llegado a un escenario como el de la epidemia de África occidental” que tuvo lugar entre 2014 y 2016 y causó más de 11.000 muertos, la peor de toda la historia. Ilunga puso el acento en la intensa movilidad de las poblaciones en las zonas afectadas y en la presencia en ellas de decenas de grupos armados.

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