Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Ciencia

El genoma completo del melón da pistas para mejorar su producción

Investigadores españoles descifran el ADN de la planta, estratégica por volumen de exportación

El proyecto Melonomics ha durado tres años y ha costado cuatro millones de euros

Un ejemplar de melón mochuelo en la frutería Gold Gourmet de Madrid. Ampliar foto
Un ejemplar de melón mochuelo en la frutería Gold Gourmet de Madrid.

Un grupo de investigadores aterrizó a principios de 2009 en Villaconejos (un pueblo de 3.500 habitantes a 55 kilómetros de Madrid) y fue, puerta por puerta, buscando un tesoro: semillas de variedades de melón que hoy están prácticamente muertas y que los agricultores más mayores de este pueblo aún guardan con celo. “Muchos de ellos, viendo que el cultivo no iba a tener continuidad, nos dieron un puñado de las semillas que sus respectivas familias han ido pasando de generación en generación, porque hay variedades, como el Puchero, que se llaman así por el agricultor que la cultivaba”, dice Almudena Lázaro, del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural Agrario y Alimentario (IMIDRA).

Tres años más tarde, el proyecto de nombre futurista Melonomics ha escrito su punto y final. 14 grupos de investigación han participado en el proyecto que ha logrado descifrar el genoma del melón —se publicó en junio en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de EEUU (PNAS)— y caracterizar 68 variedades de este fruto estratégico para España, pues es su primer exportador mundial.

“Se trata del primer proyecto de genoma de un ser superior que se hace integralmente en España”, subraya Pere Puigdomènech, investigador principal de un proyecto que ha costado cuatro millones de euros y en el que han participado la Fundación Genoma España, cinco comunidades autónomas (Madrid, Murcia, Castilla La Mancha, Cataluña y Comunidad Valenciana) y cinco empresas privadas (Semillas Fito, Syngenta Seeds, Roche Diagnostics, Savia Biotech y Sistemas Genómicos).

En total, los investigadores han visto que el genoma tiene unos 27.000 genes, cifra cercana al del ser humano e inferior, por ejemplo, al del arroz. “Digamos que hemos descifrado el enigma del melón, lo que permitirá orientar la mejora de la planta en función de lo que cada agricultor necesite”, dice Puigdomènech, profesor de investigación del CSIC. “A partir de ahora en los semilleros se estudiará el ADN y se seleccionarán las variedades interesantes. En vez de esperar en el campo a que crezca la planta para evaluar el fruto, a partir de ahora se podrá saber en el mismo laboratorio y con un 100% de fiabilidad cómo será ese nuevo melón sin tan siquiera haberlo plantado”, añade Ricardo Riquelme, director del IMIDRA.

Es precisamente en dos fincas de este organismo madrileño donde se ha desarrollado buena parte de la investigación. Las semillas de las 68 variedades (14 de ellas de Villaconejos) se sembraron en La Isla (Arganda del Rey) y sus frutos se trasladaron a la finca experimental El Encín (Alcalá de Henares), donde se analizó su textura, color, jugosidad, aspectos nutricinales y capacidad antioxidante. Allí se organizó también una cata en las que participaron 235 personas. Veinte de las variedades fueron calificadas de excelentes, y entre las que más gustaron destacan dos originarias de Villaconejos: el melón piel de sapo tradicional (algo así como el abuelo del melón más común en los mercados hoy en día) y el mochuelo, uno de los pocos tradicionales que se puede encontrar en ciertas tiendas especializadas.

Melón mochuelo

La frutería de alta gama Gold Gourmet, en el madrileño barrio de Salamanca, es una de las pocas en las que se puede encontrar melón mochuelo (su temporada va de finales de agosto a finales de septiembre). Su dueño, Luis Pacheco, es un habitual en los círculos gastronómicos y un respetado entendido en frutas. Le viene de familia. Sus padres tuvieron una famosa frutería y sus abuelos maternos se dedicaron al duro oficio del melonar en Villaconejos. Las familias abandonaban el pueblo durante seis meses en busca de tierras donde cosechar y allí construían chozas en las que malvivían hasta que los frutos estaban listos. Pacheco conserva un reportaje de 1935 que publicó Abc y que ilustra una imagen de su abuelo, descalzo y con un gran melón negro bajo el brazo, la variedad que dio fama mundial a este pueblo y de la que actualmente apenas queda rastro.

Gracias a esta investigación, ahora se han rescatado semillas de esta y otras variedades que quizá haya agricultores interesados en recuperar. La investigadora Almudena Lázaro es optimista: “Varios agricultores ecológicos ya han mostrado interés. Le puede resultar interesante a ciertos consumidores gourmet y a los chefs de alta cocina”. El tiempo dirá qué beneficios reportará al cultivo del melón el proyecto Melonomics. Quizá marque un antes y un después. Adolfo Pacheco, el alcalde de Villaconejos (que este fin de semana celebra su Primera Feria del Melón), confía en que así sea: “Hoy es un día que guardaremos en nuestra hemeroteca”.