La tarta salada más famosa del mundo admite infinidad de rellenos: jamón, higos, brócoli o hasta aguacate. Te enseñamos a combinarlos -y a respetar las proporciones- para que tengas un otoño inmejorable.
Una versión otoñal con una salsa que requiere una cierta pericia y coles de Bruselas en lugar de lechuga: atrévete a probarla y repetirás. De paso, aprenderás a hacer 'croutons' sin fritanga.
Puede ser una delicia. Puede ser una bomba para el estómago. ¿Cómo identificar el churro perfecto? ¿Dónde encontrarlo? El insigne José Carlos Capel nos ilumina en nuestra búsqueda churrera.
Las recetas a base de legumbres guisadas con todo tipo de verduras son estupendas en estos días locos en los que no sabes si te va a tocar ponerte la rebequita o espanzurrarte al sol.
Prepararlos es una trabajera, pero cuando se te queden los labios pegados después de mojar pan en su salsa te darás cuenta de que el esfuerzo que hiciste para conseguir los 27 ingredientes valía la pena.
¿Qué tienen los gratinados de mahonesa y pan rallado que los haces y parece que es un día de fiesta? Te damos la excusa perfecta para ponerlos en práctica: una dorada bien fresca.
Se puede tomar fría o caliente, es ligera, se prepara en un momento y te ayuda a superar la morriña del 'veroño'. ¿Qué más puedes pedirle a una sopa de tomate especiada?
Un postre clásico que consta de una masa ligera y aireada rellena de nata montada dulce y bañada con salsa de chocolate. Lleva algo de trabajo, pero el resultado vale -mucho- la pena.
¿Te encanta la ensaladilla rusa pero no te vendría mal un poco más de variedad para el aperitivo? Aquí tienes una versión en la que el atún se sustituye por una caballa curada en casa.
Las croquetas del restaurante Solana no son de este mundo, sino de otro muchísimo mejor. Su premiado creador nos enseña cómo las hace y cuáles son las claves para llegar al éxtasis croquetil.
¿Hay algo más sano, rico y sencillo que las verduras a la brasa? Tal vez la ensalada. ¿O son las verduras asadas? Si has tenido este dilema alguna vez, hoy te ayudamos a solucionar tu conflicto verdulero.
¿Cuál es el secreto para conseguir que salgan crujientes y ligeras? Dos tabernas de Córdoba tienen la respuesta a esta pregunta clave para el futuro de la humanidad
Aprovechamos la temporada de ciruelas para usarlas en una receta salada con unos jugosos contramuslos de pollo. Puedes ponerle patata, boniato o servirlo sobre una base de arroz o cuscús: triunfarás seguro.
Cortar, mezclar y comer: esta ensalada es sencilla, barata y sabrosa gracias al encurtido rápido de las verduras. Puedes hacerla un poco más sofisticada añadiéndole unas anchoas picadas.
Galletas saladas para picar, un chupito de agua de tomate con migas de pan crujiente y un bacalao con puré de coliflor ahumado gracias a un sencillo truco: triunfa con estos tres platos con sal Maldon.
Tras unas cuantas pruebas, damos con una receta de galletas sin azúcar ni harina refinada que no saben a penitencia. Son mucho más saludables que las del súper, pero -malas noticias- tampoco se deben comer cada día.
Convertimos la shakshuka en un plato completo añadiéndole una buena cantidad de lentejas. Junto a las verduras sofritas y el huevo, nos darán una comida sabrosa y sana sin ensuciar más cacharros que una olla.
Versionamos la enésima receta de verdura de Ottolenghi, esta vez con un saludo al otoño con la calabaza como protagonista, un fruto seco que aporta el toque crujiente y una sabrosa salsa con base de sésamo.
Preparamos una de las dos versiones del plato típico que divide a los brasileños, un guiso de pescado blanco con salsa que se acompaña de harina de mandioca tostada y cocida en caldo.
Una salsa base con caldo de cabezas de gamba, ligeramente picante por el chile y ácido por el zumo de limón, la mantecosidad del marisco crudo y unos aderezos para rematar. ¡Viva México!
Unas navajas con vinagreta de boletus, una tortilla de cruasán, un pollo asado dominguero o un cóctel de horchata: nuestro menú de esta semana mezcla lo mejor del verano con el incipiente otoño.
Si la gente que consigue hacer subir un bizcocho, dorar una crepe sin quemarla o levantar un merengue te parecen alquimistas, es porque casi lo son. Aquí van unas nociones básicas para dejar de ser una patata repostera.
Cocinamos la caballa sobre un lecho de patata y cebolla, usando una cazuela baja en lugar del horno. Conseguiremos un plato reconfortante sin pasar calor, y lo refrescaremos con una picada de perejil y almendra.
Con la misma técnica que usaríamos para hacer un arroz seco podemos preparar muchos otros granos: este pilaf de quinua, elaborado con un buen caldo y algo de canela para darle sabor, es la prueba definitiva.
Vuelve un clásico de cada septiembre: nuestras ensaladas posveraniegas para gente que se siente culpable por los excesos cometidos. No son de penitencia, sino de puro placer.
Si eres de los que no le gustan los pimientos de piquillo, estás de enhorabuena, porque esta receta suaviza su sabor. Si te gustan, los vas a disfrutar igual, así que bien para todos.