


Lamento por la muerte de Gasset
Era enamoradizo, sentimental, hipocondriaco, cariñoso, leal a su manera intermitente y gracioso hasta la infinidad.

Otro pacto para Cataluña
Ese pacto es indispensable, pero, como los partidos se muestran reacios, somos los ciudadanos los que deberíamos imponerlo

Aprender a volar
Más de una vez me he preguntado qué cogería si me dijeran que sólo tengo unos minutos para salvar algo de mi casa.

Perplejidades retroactivas

El deseo de que todo esté mal

Tirar una valla
He tenido que escribir algunos artículos muy complicados a lo largo de mi vida. Ninguno como este.

La palabra turismo

Monstruos mal cosidos

Llevar el bosque contigo
La invención de las bolsas nos hizo libres para recorrer el mundo: no permitamos que sus herederas asfixien nuestras aguas.

Barcelona desfigurada
Basta acordarse de la ciudad pre-Colau para desesperarse al ver la mamarrachada en que esta alcaldesa bufa la ha convertido.

Ni forofos ni palmeros
La izquierda, que también se equivoca, me disgusta a veces por lo que hace; la derecha, que a veces acierta, por lo que es.

Simetrías siniestras

Unos pendientes tenaces
Creo que las religiones y las filosofías se han inventado con el fin de darle un sentido al Mal.

Suyos eran los pájaros
Las protagonistas de esta novela son dos mujeres unidas, a ratos contra su voluntad, por una intimidad difícil de entender.

La palabra ojalá
El azar no tiene ideas, no tiene moral, no tiene sacerdotes, no pretende decirnos qué debemos hacer.

Odio y miedo
En España hay miseria, una miseria solidificada que se cierra sobre algunas personas como la losa de una tumba.

Cuento de septiembre
Al obrar según el consejo “Nunca prestes más de lo que estarías dispuesto a dar”, no se enfada si no hay intento de devolución.

La avalancha retrógrada

Lo uno y lo diverso

Partir

Hemiplejia moral

No entiendo

Al miedo por María Gómez
Te obvié. Y casi, casi, te olvidé. No voy a hacerme la fuerte, esto nunca ha sido un adiós definitivo, sigues rondando mi cabeza.

Querida Martina, querida editora
Le gustaba a Carmen Laforet bromear con estas cosas tan serias. Por ejemplo, los duendes… ¿Tú crees en ellos?

Hablar y abrazar
