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Vinos naturales: ni son mejores para el planeta ni convencen a los críticos, ¿por qué arrasan?

Además, pueden producir jaquecas, migrañas y resacas

Vinos naturales: ni son mejores para el planeta ni convencen a los críticos, ¿por qué arrasan?

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Los vinos naturales tenían que llegar. Son el producto de una idea romántica basada en desterrar todo lo que suene a artificial y encomendarse a la uva, a la tierra, al sol, a las nubes, las constelaciones, las estaciones, los insectos y hasta la luna. Algunos se aventuran a afirmar, incluso, que son más sanos (ninguna bebida alcohólica lo es, nos guste o no), y se venden pero siguen siendo los 'ratitos' de la clase.

Acostumbrados a un progreso cada vez más acelerado, muchos han decidido citar a Marx —Groucho— con un "paren el mundo que yo me bajo" y regresar a un estado más rural. Esta tendencia retro ha alcanzado, cómo no, al comer y al beber. Un ejemplo paradigmático son los vinos naturales elaborados por titanes del terruño que renuncian a sofisticados procesos fruto de años de I+D, para alumbrar caldos que se reducen a poco más que tierra y uva.

Aunque no hay una normativa que los defina, podríamos decir que son aquellos que nacen de suelos sin tratamientos químicos y no se filtran ni corrigen mediante levaduras químicas. Según la web de la Asociación de Productores de Vinos Naturales de España, son mejores para la salud al prescindir del sulfito o dióxido de azufre, que "puede producir jaquecas, migrañas y resacas". Acabáramos. Con "vinos" y "saludables" en la misma frase, no extraña el buen recibimiento del mercado, a pesar de sus singularidades. Entre ellas, los posos o un sabor "a sidra" o "zumo", que los críticos consideran defectos imperdonables.

Adrián de Marcos, sumiller y copropietario del restaurante estrella Michelin Magoga, de Cartagena, sin embargo, agradece que provengan "de bodegas que respetan y cuidan el viñedo"; y explica que, entre sus favoritos, están algunos elaborados en el Penedés. "Recaredo hace uno llamado Can Credo que es una maravilla". ¿Más verdes que los eco? Sería mucho decir: no parece que, pese a su compromiso con el entorno, vayan a salvar el mundo. Menos aún si son de importación. Como dicen en los anuncios, consuma con responsabilidad.

El planeta tampoco se va a salvar gracias a la pandemia del Covid-19, aunque el virus sí ha matado —al menos temporalmente— a otra de las bebidas favoritas de los españoles: la caña. Descubre todos estos artículos y muchos más en el nuevo número de BUENAVIDA, descargable gratis en pdf haciendo clic en este enlace.

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