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Los españoles compran más productos frescos, más caros y cada vez más, en el ‘súper’

Con un incremento medio del 5,8%, el pescado fue el producto perecedero que más subió de precio en 2017, según Nielsen

Puesto de frutas y verduras y una panadería, en el Mercado Central de Valencia.
Puesto de frutas y verduras y una panadería, en el Mercado Central de Valencia.

Los españoles llenaron su carrito en 2017 con más productos frescos y más caros. Pese a una subida de los precios en este nicho del 2,8%, los consumidores se mostraron fieles a los alimentos frescos, que constituyen una tercera parte de la cesta de la compra, valorada en 79.800 millones de euros y cuyo volumen de venta se incrementa un 0,6%. Si los huevos y los productos de proteína barata registraron un aumento de apenas el 0,7%, el pescado fresco, con un ascenso del 5,8%, fue el alimento de esta categoría que más se encareció. Por ello, en este caso, los compradores prefirieron reducir su compra un 5,4% y dirigirse hacia el departamento de congelados, según se desprende del informe Nielsen 360.

Lo que no debería sorprender, ya que, a raíz de la crisis, siete de cada diez usuarios afirman estar al tanto de lo que cuestan los productos y sus variaciones de precio, subrayan desde la firma de estudios de mercado, cuyo informe ha sido presentado este martes en Madrid. En 2009 eran poco más del 50%. Se trata de una sensibilidad que previsiblemente se mantendrá, puesto que cada vez serán más los consumidores que paguen su compra con el dinero de la pensión y no de la nómina, por efecto del envejecimiento de la población.

En cuanto al lugar físico donde los españoles adquieren alimentos frescos, la tendencia es comprarlos cada vez más en supermercados e hipermercados, en los que las ventas suben un 6%. Esta opción gana dos puntos de cuota de mercado frente a la tienda tradicional, al pasar del 55% de 2016 al 57%. Los analistas de Nielsen achacan este dato al esfuerzo de las grandes superficies para contrarrestar el efecto huida, provocado por la subida de precios. Entre las varias medidas, destacan la utilización de un decorado de los espacios dedicados a los perecederos, “como si de tiendas de toda la vida se tratara”.

Envasados y ‘marcas blancas’

Asimismo, los precios de los envasados se inflaron un 1,8%, sobre todo en los sectores de la alimentación, los productos refrigerados y las bebidas. Las unidades vendidas, no obstante, aumentaron un 1%. La sola que en este ámbito no se recupera, es la perfumería que, pese a haber bajado sus precios un 0,6%, ve sus ventas crecer solo un 2,3%, la mitad de lo que hicieron bebidas y refrigerados.

No registran apenas variaciones las ventas de las marcas de los distribuidores, las llamadas blancas, que en 2017 conquistaron el 39,2% de cuota, contra el 39% del año anterior. Lo mismo ocurre con las promociones, que representan dos de cada diez euros vendidos en el gran consumo.

Consumo al alza en la hostelería

Según el estudio de Nielsen, además, el consumo en el sector hostelero –que cerró 2017 con un incremento del 5,7%– estuvo dinamizado sobre todo por las ventas de cerveza y vino, que se incrementaron un 6,9% y un 8,8%, respectivamente. Las bebidas sin alcohol como agua o refrescos crecieron un 3,2% mientras que los espirituosos se estancaron.

El resultado global del sector del gran consumo fue un crecimiento del 3,7%, un resultado posible gracias a una mayor “confianza para consumir y más alegría para hacer la compra” que, según el director general de Nielsen Iberia, Gustavo Núñez, vienen de la mano de “la mejora de la economía y del empleo”. Aunque a raíz de la crisis “hemos interiorizado el control del gasto y estamos ojo avizor a las subidas y bajadas de precio, luego, en la tienda, metemos en la cesta productos que no habíamos previsto”, añadió. Cuatro de cada diez consumidores buscan novedades en la tienda y esa necesidad de innovación “ayuda a crecer en volumen, en un momento en el que no tenemos la ayuda del aumento de la población”, concluyó.

El súper ‘online’ no despega

El formato de tienda que más crece en número es el supermercado pequeño, que cuenta con más de 10.000 puntos de venta de entre 100 y 400 metros cuadrados. La tipología que más se incrementa en superficie, sin embargo, es el supermercado grande, que tiene un 2,7% de espacio más que hace un año, y el hipermercado (0,5%). Conjuntamente, los españoles disponen de un 1,4% más de superficie comercial que en 2016.

El hecho de tener supermercados con una presencia tan capilar, muy valorada sobre todo por los mayores, es la razón por la que el desarrollo del comercio electrónico de gran consumo vaya más despacio en España que en otros países, según concluye el informe Nielsen 360. Pese a una evolución de las ventas muy positiva –de abril a diciembre del año pasado el volumen de perfumería y droguería vendido online aumentó un 26%, de frescos, un 22%, y de envasados, un 15%–, la cuota de mercado del e-commerce es de apenas un 0,9%, lo que equivale a 515 millones de euros y un incremento del 17% con respecto al año anterior.

De momento la compra online de gran consumo está asociada sobre todo a productos de carga como la alimentación para mascotas. Por el contrario, los productos relacionados con la compra impulsiva –golosinas o chocolates, entre otros productos– se adquieren preferentemente en las tiendas, así como los alimentos frescos, que representan el 13% de las ventas totales en las pantallas, y el 33% de las adquisiciones en tiendas físicas.

Entre las principales razones que los encuestados por Nielsen esgrimieron para no comprar productos de gran consumo online, destacan los costes extras (señalados por el 47% de los consumidores), el hecho de no poder ver el producto antes de la adquisición (36%), y la preocupación por su calidad real (28%).

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