Las cuentas del Estado para 2011

La subida del IRPF afectará a unos 100.000 contribuyentes en 2011

El Gobierno salva con un mínimo retoque fiscal la promesa de gravar más a los ricos - Los ministerios verán recortados sus recursos un 16%

Los Presupuestos de 2011 han definido en cifras qué es ser rico. La subida de impuestos que el Gobierno prometió para las rentas más altas -a los que más tienen, según la terminología del presidente del Gobierno- se ha quedado en un discreto retoque al alza para ingresos superiores a 120.000 euros anuales. Se trata de un gesto con efectos más cosméticos que reales para arañar apenas 200 millones de euros en 2011. Con otras modificaciones fiscales de menor calado, la mejora real de ingresos por subida de impuestos asciende a 300 millones.

De todas las opciones sobre la mesa, el Ministerio de Economía ha optado por gravar más a las rentas superiores del IRPF. Lo hará fijando dos nuevos tramos: para bases liquidables de 120.000 a 175.000 euros (descontadas las aportaciones a planes de pensiones), el tipo máximo subirá un punto, hasta el 44%. A partir de ese nivel, los contribuyentes pagarán un 45%, según explicó ayer la vicepresidenta y ministra de Economía, Elena Salgado, al término del Consejo de Ministros que aprobó las cuentas públicas para 2011. La medida supone desandar el camino de alivio fiscal que emprendió el Gobierno en 2007, con una bajada del 45% al 43% en el tipo máximo y una reducción de cinco a cuatro tramos.

El pago de intereses de la deuda absorbe 27.000 millones, un 17% más
La caída real del gasto teniendo en cuenta los ajustes de 2010 es del 3%

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La subida representa una media de entre 1.700 y 2.000 euros más para esos contribuyentes adinerados, considerando que son unos 100.000 según los datos que ofreció Salgado. Las últimas cifras de la Agencia Tributaria, referentes a 2007, sitúan ese colectivo en 135.000 personas, aunque es probable que con la crisis se haya reducido. El alza de impuestos afectará más a los habitantes de Andalucía, Asturias, Baleares y Cataluña, cuyos Ejecutivos han elevado también el tipo marginal en la mitad del impuesto sobre la que tienen competencias, con un máximo del 49% en Cataluña para rentas de más de 175.000 euros.

La otra gran novedad para el año próximo también sale al paso de las críticas al Gobierno por haber concentrado el plan de ajuste en las rentas medias y bajas -funcionarios, pensionistas, dependientes...- sin tocar a las rentas altas. Las Sicav, sociedades de inversión cuyos beneficios tributan al 1% a cambio de cumplir unos requisitos de capital y número de accionistas, tendrán más dificultades para reducir su factura fiscal. Sobre el papel, los socios de Sicav tributan al 19% o al 21% cuando retiran su aportación, como cualquier otro partícipe de fondos de inversión. En la práctica, los socios suelen rescatar buena parte de su dinero como reducción de capital, una fórmula exenta de tributación. En 2011 se cerrará esa vía. Los expertos temen una fuerte salida de capital de las Sicav en lo que queda de año.

El resto de novedades fiscales son meras traslaciones de las contempladas en la Ley de Economía Sostenible y que el Gobierno recupera en los Presupuestos para asegurarse de que entren en vigor en 2011. El 1 de enero se cierra el grifo de las deducciones por compra de vivienda para las adquiridas a partir de ese momento. Solo las mantendrán rentas inferiores a 24.170 euros, lo que reportará a las arcas públicas unos 200 millones de euros, según Salgado.

También se endurece la tributación de las retribuciones plurianuales -las más conocidas, los bonos de los ejecutivos-. La reducción del 40% que ahora disfrutan esas remuneraciones se aplicará solo a los primeros 300.000 euros. A partir de ahí habrá que pagar impuestos por toda la retribución percibida.

Con estos detalles fiscales, Salgado armó una presentación de los Presupuestos muy diferente a la de otros años. En épocas de bonanza, cuando todas las partidas crecían a buen ritmo, Economía adelantaba tras el Consejo de Ministros las prioridades de gasto. Ahora, invocando la cortesía parlamentaria, la vicepresidenta ha preferido aguardar hasta el próximo día 30, cuando las cuentas públicas lleguen al Congreso, un día después de la huelga general.

En cualquier caso, las líneas básicas del proyecto avanzado ayer certifican esa austeridad prometida por Salgado. La partida más desbocada corresponde al pago de intereses de la deuda, que crece un 17%, hasta 27.000 millones de euros. Se trata de la tercera más voluminosa tras las pensiones y el gasto en desempleo. A pesar de ello, el gasto total bajará un 7,9% respecto a las cuentas de 2010. En realidad, la rebaja resulta muy inferior, del 3%, si se compara con el gasto real de 2010 una vez aplicados los ajustes decididos el pasado mayo. El tijeretazo más contundente afecta a los ministerios, cuyos recursos caerán un 16% de media. Los recortes serán inferiores en I+D y educación. Para cuadrar las cuentas, las pensiones mínimas, de las que José Luis Rodríguez Zapatero ha hecho siempre bandera, y las no contributivas subirán un ínfimo 1% de partida. Y se aplaza la ampliación a un mes del permiso de paternidad. Pese a todo, la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, se animó a hablar de "los Presupuestos de la recuperación".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0025, 25 de septiembre de 2010.

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