Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El cine grita libertad para Polanski

Algunos de los más prestigiosos directores claman contra la detención del autor de 'Repulsión' - El realizador franco-polaco apelará la demanda de extradición de EE UU

Dos días después de su detención en el aeropuerto de Zúrich por una violación que cometió hace 32 años, el affaire Polanski siguió ayer dando tumbos. "Estamos aquí para honrar a Roman Polanski como el gran artista que es, pero en este momento no podemos olvidar que es un ser humano que desconoce lo que le depara el año próximo". Con estas palabras, la actriz estadounidense Debra Winger expresaba la posición del Festival de Cine de Zúrich, cuyo jurado preside.

El director de Repulsión tenía que haber recibido el homenaje del certamen, pero en lugar de eso fue detenido al bajar del avión que lo condujo a la ciudad. La policía suiza materializaba así la orden de busca y captura vigente contra el realizador francés de origen polaco pronunciada en 1978 por un juez de EE UU, donde está acusado de haber drogado y violado a una niña de 13 años en Los Ángeles, en casa de Jack Nicholson. El cineasta huyó sin esperar la sentencia y jamás ha vuelto. Ni siquiera en 2002, a recoger su Oscar por El pianista, película por la que también recibió, el mismo año, la Palma de Oro del Festival de Cannes.

Almodóvar, Scola Tavernier, Wenders y Mann firman un manifiesto de apoyo

El director pasó su tercer día en prisión con un estricto régimen de visitas

Debra Winger calificó de "acto de naturaleza filistea" el arresto del director y dijo: "Todo el mundo del arte sufre". Poco más tarde, Roman Polanski hacía saber a través de su abogado, Hervé Témime, que rechazaba la posibilidad de extradición y solicitaba su puesta en libertad.

Gracias a un tratado existente entre Suiza y Estados Unidos, la acusación dispone de 40 días para presentar una demanda formal de extradición a Berna. De hecho, es en virtud de este convenio que la Oficina Federal de Justicia arrestó a Polanski a petición de las autoridades americanas, tras asegurarse de que los términos del acuerdo seguían vigentes.

Según una hipótesis que cobra fuerza, Suiza habría reaccionado con excesivo celo para congraciarse con las autoridades de EE UU tras la crisis que opuso recientemente a ambos países por el juicio al banco UBS, que tuvo que revelar la identidad de más de 4.000 clientes acusados de evasión fiscal. Tal es la tesis que avanzan periódicos como Le Matin o Blick, aunque esa posibilidad ha sido desmentida por Evelyne Widmer-Schlumpf, ministra de Interior.

Por su parte, la ministra de Finanzas del Gobierno suizo, Doris Leuthard, afirmó ayer en París que "una persona sobre la que pesa una orden de arresto internacional debe ser detenida independientemente de que sea rica o pobre, célebre o desconocida". Muchos suizos se preguntaban ayer, no obstante, por qué la justicia helvética no actuó antes contra el realizador, que es un visitante habitual del país, ya que posee un chalet en Gstaad y acude con regularidad a centros de esquí de lujo. El arresto de Roman Polanski ha causado una viva controversia en Suiza y numerosas voces se han alzado calificando el hecho de "vergüenza nacional". Polanski pasó su tercer día en prisión sometido a un régimen estricto de visitas, una hora de paseo y tres comidas.

Mientras, un centenar de cineastas de primera fila, escritores como Bernard-Henri Lévy o Milan Kundera e instituciones como el Festival de Cannes o la Cinemateca Francesa levantaron ayer la voz para protestar por la detención. Por su parte, la potente diplomacia francesa ya mueve fichas para conseguir la libertad del artista, que posee la doble nacionalidad franco-polaca, antes de su extradición a EE UU.

El escrito, firmado por 100 cineastas entre los que se cuentan Pedro Almodóvar, Constantin Costa-Gavras, Bertrand Tavernier, Ettore Scola, Giuseppe Tornatore, Alejandro González Iñárritu, Michael Mann y Wim Wenders, pide la libertad del detenido y considera "inadmisible" que el Festival de Zúrich se haya convertido "en un cebo para una trampa policial".

El ministro de Asuntos Exteriores francés, Bernard Kouchner, conjuntamente con su homólogo polaco, envió ayer una carta a Hillary Clinton, secretaria de Estado de EE UU, pidiéndole la libertad del director. Kouchner describió ayer así el episodio en una radio francesa: "Un festival de cine suizo invita a Polanski y, alertada no se sabe por quién, la policía le detiene en el aeropuerto. Todo este asunto es un poco siniestro, francamente".

El mundo cultural francés ha reaccionado ante la detención de un cineasta al que consideran uno de los suyos y que vive en París desde hace 30 años. El ministro de Cultura, Frédéric Mitterrand, aseguró que esta detención obedece "a una historia antigua que ya no tiene sentido". Y añadió: "De la misma manera que hay una América generosa que amamos, hay una América que nos da miedo, y es esa América la que acaba de enseñarnos la cara". Mitterrand agregó que el presidente Sarkozy sigue "muy de cerca" el tema.

Bertrand Tavernier, uno de los más prestigiosos cineastas franceses, aseguró ayer al diario Le Monde: "Estoy escandalizado. Los suizos hablan de una ley encaminada a combatir el tráfico de drogas, el secreto bancario o la evasión fiscal y la primera víctima que encuentran es... ¡un artista! Esto prueba dos cosas: que Polanski no tenía cuentas en Suiza y que los festivales de cine son menos seguros que las iglesias en la Edad Media".

TRÁGICO CELULOIDE Otros grandes del cine y sus historias de fatalidad

Marlon Brando

- Se impuso un aislamiento voluntario fruto de la excentricidad. Su retiro no le reportó calma: Christian, su hijo, mató al novio de su hermana Cheyenne (embarazada y adicta a las drogas). Fue condenado a 10 años de prisión. Ella se suicidó en 1995. Brando murió, solo y hundido, en 2004. Christian falleció cuatro años después.

Marilyn Monroe

- Infancia en un orfanato, padre suicida, madre con problemas mentales y víctima de un intento de violación de su padrastro. A los 18 años, ya se había casado y divorciado. Su carrera le reportaría fama y fortuna pero su vida sentimental acabó por costarle una fuerte adicción a los somníferos. Murió de una sobredosis. Tenía 36 años.

Peter Sellers

- Se hizo famoso por su inspector Clouseau en La Pantera Rosa y luego pasó al imaginario de los cinéfilos con El guateque. Pero su vida no tenía ninguna gracia. A su carácter depresivo se sumaba el abuso de todo tipo de sustancias. Eso y una grave afección cardiaca convertían la convivencia con él en un infierno. Murió con 54 años, tras cuatro matrimonios.

Steve McQueen

- En 1979 le diagnosticaron cáncer de pulmón. El protagonista de Los siete magníficos o La gran evasión dijo en 1980 que estaba curado. Murió pocos meses después, con 50 años. En 2003, Christopher Sanford afirmó en la biografía del actor que era consumidor de cocaína, LSD y peyote y que su relación con Ali McGraw había sido un infierno para ésta.

James Dean

- El actor de Gigante nació para ser una estrella y lo logró. Aplicó su propia filosofía: "Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver". Los que le trataron hablaban de un joven tímido, abrumado por su leyenda y empeñado en no dejar títere con cabeza. Murió en un accidente de coche en Cholame, California. Tenía 24 años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de septiembre de 2009

Más información