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61ª FERIA DEL LIBRO DE MADRID

Mendoza recibe el Premio Libro del Año de los libreros

El escritor se encuentra con Vargas Llosa, galardonado en 2001 por el Gremio de Madrid

Eduardo Mendoza recibió ayer en la feria el Premio Libro del Año, otorgado por el Gremio de Libreros de Madrid a su última obra, La aventura del tocador de señoras (Seix Barral), una 'antinovela', según el escritor. Mendoza recogió la escultura de Arte & Maña con la que está dotado el galardón de manos del presidente de la feria y de los libreros, Fernando Valverde, y rodeado de editores, escritores y muchos lectores. Asistió también Mario Vargas Llosa, premiado el año pasado en la primera edición del Libro del Año.

'Escribir un libro es ir de viaje sin mapa y casi a ciegas'

'Escribir un libro es ir de viaje sin mapa y casi a ciegas. Por eso, cuando se produce alguna forma de reconocimiento se tiene la sensación de haber llegado a buen puerto', afirmó Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943), tras agradecer a los libreros el Premio Libro del Año por La aventura del tocador de señoras. Publicado el año pasado, El tocador... recupera al loco protagonista de El misterio de la cripta embrujada y El laberinto de las aceitunas, que se encuentra repentinamente curado tras años de internamiento en un manicomio y emprende una larga y disparatada peripecia por una Barcelona desconocida.

Mendoza, ausente de la feria durante años -'el contacto con los lectores no es el mismo de antes'-, contó que es un escritor parsimonioso en un doble sentido: escribe despacio y no se prodiga, cree que está bien publicar cada dos o tres años; recordó en su encuentro con los periodistas su vaticinio del fin de la novela convencional y dijo que la renovación no tiene por qué venir por la vía de la dificultad; y calificó El tocador... como antinovela porque 'la novela tal y como la entendemos funciona básicamente por identificación, el lector se identifica con la historia y la vive como si fuera suya, lo cual en este libro no funciona'.

La aventura del tocador de señoras se impuso en las votaciones de los libreros a Baudolino, de Uumberto Eco; La caverna, de José Saramago; Soldados de Salamina, de Javier Cercas, y Sefarad, de Antonio Muñoz Molina, aunque Mendoza no quiso conocer quiénes fueron los finalistas. Sí se mostró encantado con la asistencia de Mario Vargas Llosa, ganador de la primera edición del Libro del Año con La fiesta del Chivo. Ambos escritores se encontraron entre los numerosos asistentes a la entrega del premio, entre quienes estaban, entre otros, los editores Emiliano Martínez, Jorge Herralde, Adolfo García Ortega y Amaya Elezcano; el escritor y académico Pere Gimferrer, y muchos lectores de Mendoza.

El acto de entrega del premio, celebrado en el Pabellón Carmen Martín Gaite, lo abrió el director de la feria, Antonio Albarrán, quien afirmó que el Libro del Año es uno de los premios más generosos, menos interesados y más independientes del panorama editorial por cuanto 'reúne múltiples subjetividades pero sin intereses concretos', puesto que el jurado lo componen todos los libreros de Madrid. Fernando Valverde, presidente de la feria y del Gremio de Libreros madrileños, dijo que se trata de un galardón en el que 'se funden con absoluta naturalidad un libro y un autor, elegidos entre el maremágnum de los 50.000 títulos que la industria lanza cada año'. También quiso aclarar que el fallo ha sido una tarea compleja, porque el año pasado hubo 'un puñado de libros espléndidos'. Valverde se refirió a los libreros como 'el mayor círculo de críticos' y como 'referentes de la sociedad lectora y enlace de los lectores con los libros'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de junio de 2002