La UE planea permitir publicidad controlada de fármacos para el sida, el asma y la diabetes

Los resultados de un estudio piloto de cinco años determinarán si la medida se extiende

La publicidad de los medicamentos que se dispensan con receta está totalmente prohibida en la Unión Europea, lo que incluye cualquier información adicional que el fabricante decida por su cuenta poner a disposición de los usuarios. Esto puede cambiar en poco tiempo. La Comisión Europea ha propuesto formalmente una experiencia piloto de cinco años durante la cual se permita a la industria informar sobre las medicinas relativas a tres enfermedades: sida, asma y diabetes. La medida no convence del todo ni a la industria ni a los estados, pero por motivos bien distintos.

La Comisión Europea asegura haber actuado bajo la presión de los pacientes y los consumidores, que reclaman poder acceder a la información sobre los medicamentos que consumen o los que introducen innovaciones importantes. 'En este momento los pacientes ya tienen acceso a esa información suministrada por las compañías en Estados Unidos a través de Internet', explica el portavoz de Empresa y Sociedad de la Información, Per Haugaard. 'El problema es que este sistema genera una discriminación en Europa creando diferentes tipos de pacientes. Sólo obtienen información los que usan Internet y saben inglés. Habitualmente, además, las informaciones no son correctas y otras veces no coinciden con los productos y las presentaciones que hay en Europa'.

Los laboratorios aplauden la medida, pero la critican por ser demasiado tímida

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La solución para el Ejecutivo europeo pasa, por tanto, por permitir esta información en ciertos medicamentos y, además, controlar dicha información, una tarea de la que se encargaría la Agencia Europea del Medicamento, con sede en Londres. ¿Será una forma de abrir la puerta a la información de todos los fármacos y, después, a la publicidad? Especialistas en salud pública han expresado su temor a que así sea. La comisión afirma que lo que se pretende es aplicar un plan piloto, y tras la experiencia de cinco años, evaluar los resultados, de modo que es muy prematuro aventurar cuál será el siguiente paso.

Los gobiernos ya han expresado ciertas reticencias al respecto. El sistema de protección social que rige en la Unión Europea genera una voluminosa factura farmacéutica pública que no para de incrementar. En este contexto, todo lo que suene a promoción para aumentar el consumo es anatema. De ahí que en los cambios legislativos que propone la Comisión se haya ampliado la definición de la publicidad, que pretende no sólo promover el consumo, sino incluso informar de la disponibilidad de los fármacos, un aspecto que también disgusta a la industria.

La Comisión asegura que en ningún caso se va en Europa al sistema americano y que la información que se permitirá será sólo la demandada por los consumidores (habrá que ir a Internet o pedir prospectos). La elección de las tres enfermedades citadas también tiene su explicación: son crónicas y el paciente necesita consumir las medicinas en todo caso, por lo que una mayor información sobre ellas no supone un incremento del consumo, sino la posibilidad de mejorar la calidad de vida al tener acceso permanente a la información que se genere.

La propuesta ha sido bien recibida por las compañías farmacéuticas, que, sin embargo, la critican por ser demasiado tímida al limitarse a tres tipos de fármacos. La Federación Europea de la Industria Farmacéutica y Asociaciones (EFPIA en sus siglas inglesas), en la que España está representada fundamentalmente por Farmaindustria, celebra precisamente hoy una reunión en la que fijará su postura oficial al respecto.

'Los laboratorios que fabrican medicamentos contra las tres enfermedades elegidas están encantados y los que no tienen este tipo de fármacos protestan', dice una fuente comunitaria. Fuentes próximas a EFPIA estiman que la posibilidad de informar a los pacientes debería extenderse a todos los medicamentos y que la incertidumbre sobre el éxito o el fracaso de la experiencia piloto deja a las empresas en una difícil situación en su ánimo de desarrollar las mejores prácticas para perfeccionar su información al público. También alegan que la propuesta supone un aumento de la burocracia al exigir un control exhaustivo de la información por parte de las autoridades.

La propuesta de la Comisión Europea, planteada por el responsable de Empresa y Sociedad de la Información, el finlandés Erkki Liikanen, está ahora en manos de los técnicos de los gobiernos de los 15 países de la UE.

Las presiones que han ejercido las compañías, sobre todo las norteamericanas, en la Comisión Europea deberán ahora volcarse en estas dos instituciones europeas (Consejo y Parlamento) para que los cambios sean de su agrado. Per Haugaard cree que el tema no se empezará a debatir formalmente hasta septiembre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0015, 15 de abril de 2002.