'No a la publicidad, sí a la información controlada'

Un no rotundo a la publicidad y un sí con condiciones a la información controlada. De esta forma podrían resumirse las opiniones de los usuarios de la sanidad y de los farmacólogos a la propuesta de la Comisión Europea para que los pacientes puedan recibir información de los laboratorios sobre fármacos para el sida, el asma y la diabetes.

Las mayores reticencias proceden de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública. El presidente de la entidad, Marciano Sánchez Bayle, teme que la propuesta 'contribuya a disparar las ventas de medicamentos y el uso inadecuado de éstos'. Sánchez Bayle considera que la medida que estudia la UE obedece a las 'presiones de la industria farmacéutica' y advierte de que todo tipo de publicidad de fármacos puede crear 'falsas expectativas' en la población si no existe un control muy riguroso que obligue a reflejar no sólo las ventajas del medicamento, sino también sus posibles efectos no deseados.

Sánchez Bayle asegura que la publicidad de medicamentos dirigida a los farmacéuticos y médicos, la única permitida, 'ya es a menudo engañosa'. 'Si a los profesionales les cuesta a veces discernir entre la información veraz y la engañosa que se les da sobre un medicamento, a la población general le va a resultar aún más difícil', advierte.

Con menos reservas hacia la experiencia de la UE se expresa el doctor Alfonso Moreno, jefe del Servicio de Farmacología Clínica del hospital clínico de San Carlos de Madrid. Aunque expresa su 'miedo' a la publicidad indiscriminada de los fármacos, Moreno piensa que no es negativo que los pacientes reciban información sobre la medicación que deben tomar. El farmacólogo asegura, sin embargo, que la experiencia puede tener efectos perversos, como el consumo indiscriminado de medicamentos y el aumento del gasto farmacéutico, si no se garantiza 'una información real sobre los fármacos, con sus ventajas y sus inconvenientes', y si no se evita que los pacientes 'acaben sustituyendo el contacto directo con los laboratorios por el seguimiento de los profesionales médicos del tratamiento'. El doctor Alfonso Moreno cree también que los usuarios deben tener salvaguardado el anonimato ante la posibilidad de que los laboratorios a los que piden información posean su datos personales y puedan utilizarlos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 15 de abril de 2002.

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