Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
VIOLENCIA EN ORIENTE PRÓXIMO

Sharon: "Arafat es responsable de todo"

Los palestinos consideran 'una declaración de guerra' las palabras del primer ministro israelí

Ariel Sharon lanzó ayer un ataque sin precedentes contra el presidente palestino, Yasir Arafat, al que acusó de ser "el mayor obstáculo para la paz y la estabilidad" en la región. El primer ministro israelí efectuó estas declaraciones en Jerusalén, en el contexto de un mensaje dirigido a la nación, tras los atentados suicidas del pasado fin de semana, perpetrados por radicales palestinos en Haifa y Jerusalén, que se saldaron con 30 muertos y más de 200 heridos. "Arafat es responsable de todo lo que sucede aquí, él fue quien escogió la estrategia del terror para obtener objetivos diplomáticos", aseguró Sharon en un breve discurso retransmitido por todas las cadenas de radio y televisión, pocas horas después de su precipitado regreso de Estados Unidos.

Sharon culpó a Arafat de financiar y dirigir el terrorismo y aseguró que sus operaciones contra Israel se llevan a término de "manera organizada" con un único objetivo: "Expulsarnos de nuestro país". A partir de este punto, el jefe de Gobierno israelí emprendió un camino de exaltado nacionalismo en el que acabó asegurando a todos los ciudadanos del país que "nada de esto sucederá" y que Jerusalén continuará siendo la "capital indivisible y eterna de Israel".

El primer ministro, en ciertos momentos con aire displicente e incluso sonriendo, anunció una guerra sin descanso contra el terrorismo palestino, en una estrategia similar a la utilizada por Estados Unidos contra los talibanes y la organización de Bin Laden en Afganistán: "De la misma manera que Estados Unidos actúa en una batalla contra el terrorismo mundial bajo la dirección decidida del presidente Bush, actuando con toda su fuerza, así actuaremos nosotros".

Respondiendo a una periodista, Sharon aseguró que las operaciones contra Arafat y los planes militares concretos de lucha contra el terrorismo palestino serán adoptados por el Gabinete en una reunión que se anuncia larga y tempestuosa y que se inició ayer a las ocho de la noche, hora local. "Las decisiones exigen la aprobación de todo el Gobierno de Coalición Nacional, por que no será una lucha ni corta ni fácil", añadió el primer ministro.

Las palabras de Sharon fueron acogidas ayer desde el lado palestino con gran preocupación. El responsable del equipo negociador palestino, Saeb Erekat, desde Jericó aseguró que el discurso del primer ministro era una "declaración de guerra contra los palestinos" y al mismo tiempo "un grave error de Sharon". Desde las pantallas de la televisión norteamericana, Erekat lanzó una llamada de socorro al presidente George W. Bush y le conminó a "frenar a Israel" y "parar a Sharon".

Erekat, como toda la clase política palestina, es consciente de que Sharon ha iniciado una ofensiva feroz, que tiene como principal objetivo asesinar políticamente a Arafat, salvando a la Autoridad Nacional Palestina como entidad y colocando a su cabeza a un líder más "manejable", perteneciente a las "nuevas generaciones".

Anoche, la Autoridad Nacional Palestina apeló al Consejo de Seguridad de la ONU para que detenga la "agresión" de Israel y acusó a Sharon de lanzar una "guerra total" contra el pueblo palestino. En un comunicado publicado por la agencia oficial Wafa, el Gobierno palestino insta una vez más a la ONU a que envíe observadores internacionales a la zona.

Horas antes de que Sharon pronunciara su discurso, el presidente palestino trataba de frenar la indignación y la ira del Gobierno israelí por los atentados de este fin de semana decretando el estado de excepción, una medida tomada por primera vez en la historia de los territorios autónomos palestinos, lo que otorga plenos poderes a las fuerzas de seguridad palestinas para arrestar a aquellos que se opongan a la orden de alto el fuego y continúen participando en la Intifada.

Arafat ha ordenado, asimismo, el arresto de más de un centenar de militantes radicales de Yihad Islámica y de Hamás, organizaciones responsable de las acciones de Haifa y Jerusalén. El presidente palestino ha llegado incluso a colocar bajo arresto domiciliario al jeque Ahmed Yassin, el guía espiritual de Hamás, quien fue liberado en 1997 de las cárceles israelíes en un intercambio de prisioneros.

La apuesta de Arafat en contra de Hamás y Yihad Islámica cuenta por ahora con el apoyo de las fuerzas de seguridad y de un sector minoritario de la sociedad palestina, lo que le coloca en una situación muy delicada. Nadie se atreve a vaticinar cuál será el futuro del presidente, la reacción de la calle o de las propias fuerzas de seguridad, muchas de ellas minadas por militantes radicales islámicos.

Emisarios de Arafat

Ayer por la tarde, en un esfuerzo desesperado por frenar la ofensiva israelí, Arafat enviaba a dos emisarios de máxima confianza para que se pusieran en contacto con el ministro de Asuntos Exteriores, Simón Peres. Los emisarios tratan de conseguir del Gobierno de Sharon un plazo de cuatro días para acabar con los movimientos radicales palestinos en una operación similar a la efectuada en 1996, cuando escuelas y centros asistenciales fueron clausurados y los líderes encarcelados. El jefe de la diplomacia israelí acogió con escepticismo la propuesta.

En otro frente, el líder palestino hizo un llamamiento para una cumbre extraordinaria de la Conferencia Islámica en la que se analice la situación palestina tras el anuncio del contraataque israelí.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de diciembre de 2001