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VIOLENCIA EN ORIENTE PRÓXIMO

Israel bombardea la residencia de Arafat en Gaza y ocupa territorios palestinos

Los militares invaden el aeropuerto internacional de Rafah y destruyen la pista principal

Israel ha empezado de manera sistemática a destruir los símbolos de la Autoridad Palestina. La operación de castigo empezó a primera hora de la tarde con el bombardeo de la residencia del presidente palestino, Yasir Arafat, en la ciudad de Gaza, para continuar por la noche con la invasión del aereopuerto internacional de Rafah y la destrucción de la pista principal de aterrizaje. Al mismo tiempo, los tanques entraban en las cercanías de Ramala y se detenían a 500 metros del complejo presidencial, donde se encontraba atrincherado el propio Arafat, con su custodia personal.

La operación de castigo se desató por los atentados de Jerusalén y Gaza el pasado fin de semana y empezó a la misma hora en que los almuédanos anunciaban desde lo alto de las mezquitas el fin del ayuno del Ramadán. Cuatro helicópteros de combate Apache surcaron el cielo de Gaza hacia la residencia y oficinas del presidente Arafat, cerca de la playa, en el barrio de Al Mina; lanzaron no menos de 10 misiles contra el edificio.

El ataque duró aproximadamente 45 minutos y fueron destruidas algunas de las habitaciones de la residencia de Arafat, la gasolinera particular del presidente, un hangar con municiones y, además, dos helicópteros y el helipuerto que se encuentra en el interior del complejo residencial.

Las fuerzas de la seguridad presidencial, que custodian el edificio, no hicieron uso de sus armas ni de los escasos blindados que permanecen habitualmente apostados en los accesos a la residencia. Al parecer, tenían órdenes estrictas de no disparar y de no repeler la agresión. Ésta es la tercera vez que la aviación israelí bombardea la residencia de Arafat desde que se inició la Intifada.

Una densa columna de humo negro, procedente del incendio en los depósitos de gasolina, invadió el barrio de Al Mina. Mientras, en las calles del centro de Gaza se congregaba la población, viendo con impotencia y rabia cómo disparaban los helicópteros. Llegada ya la noche prosiguió la operación de castigo en Rafah, al sur de la Banda de Gaza, en el aereopuerto internacional, que fue tomado por tanques mientras las excavadoras blindadas, habitualmente utilizadas para la demolición de casas, emprendían la destrucción de la pista principal, la intercontinental. El aereopuerto, inagurado hace tres años, fue construido gracias a la financiación europea y especialmente española.

Ya de madrugada, los tanques avanzaron hacia Ramala, la capital de Cisjordania, entrando por la población de El Bireh y deteniéndose a poco menos de 500 metros del complejo presidencial de Al Mukatah, la antigua prisión de la epoca colonial británica, reciclada en sede del Gobierno palestino en Cisjordania y residencia de Arafat, que anoche estaba allí atrincherado. El asedio se producía en medio del más absoluto silencio, roto únicamente por el zumbido de los aviones israelíes de reconocimiento que sobrevuelan la ciudad.

La policía palestina, que durante toda la jornada estuvo yendo y viniendo y practicando arrestos, se esfumó dejando paso a los tanques israelíes. Muy cerca de la línea en que se detuvieron los blindados está la casa de la diputada cristiana y portavoz de la Liga Árabe Hanana Asrawhui.

Poco después de iniciados los bombardeos en Gaza, el responsable del equipo negociador palestino, Saeb Erekat, se puso en contacto con las autoridades norteamericanas para pedirles que intercedieran ante el primer ministro israelí, Ariel Sharon, y pusieran fin a la agresión. La respuesta de la Casa Blanca fue lacónica: "El Estado de Israel tiene derecho a defenderse".

"Ha sido un mensaje para Arafat. El ataque tenía como objetivo enviarle un mensaje muy claro, de que si él no arresta y lleva ante la justicia a los autores de los atentados antiisraelíes del sábado y el domingo, lo deberemos hacer nosotros", aseguró Raanan Gissin, el más televisivo de los portavoces de Sharon.

Los ataques de la aviación alcanzaron también la ciudad de Yenín, al norte de los territorios, la plaza fuerte del radicalismo palestino, de donde han salido muchos comandos suicidas. En esta ciudad, los misiles destruyeron las oficinas del gobernador y un cuartel de la policía. En Belén una explosión, que en principio se atribuyó a los bombardeos, mató a un miembro de las fuerzas de seguridad palestinas, y dejó dos heridos.

En total las incursiones israelíes provocaron sólo 17 heridos, pero dejaron absolutamente maltrecho el honor palestino.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de diciembre de 2001