El 76% de los españoles cree que la democracia se ha deteriorado mucho o bastante
Una aplastante mayoría considera que estamos viviendo un aumento de la violencia y la polarización, según un barómetro del CIS


Casi el 90% de los españoles cree que estamos viviendo un aumento de la violencia, la polarización y los enfrentamientos en nuestra sociedad. Es la conclusión más contundente que arroja el Estudio sobre temores de la sociedad actual que ha publicado este lunes el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Quizá por ello, una aplastante mayoría de españoles, el 76%, cree que la democracia se ha deteriorado mucho o bastante. Solo un magro 3,7% dice que no, que en absoluto.
No es un fenómeno nacional. Factores como la crisis, la desigualdad y la popularidad de las redes sociales como vía de comunicación han dado paso a un aumento de la polarización política en las principales democracias del mundo. En lugar de buscar consensos, los actores políticos han explotado estas divisiones. España no escapa de esta tendencia, como bien muestra este análisis.
El estudio pregunta por cuestiones variopintas (desde el optimismo hasta los ansiolíticos, pasando por el uso de bombas atómicas), pero parece llegar a una conclusión general: que están los españoles algo asustados. El 60,7% dice tener pocos o algunos miedos. Hay un 26% de valientes, o inconscientes, que no teme a nada. En el otro extremo se encuentra casi un 8% de personas que conviven con bastantes miedos y más de un 4% que confiesa tener muchos. En general, es una sensación, esta del miedo, que está en ascenso respecto al año pasado, señala el informe.
“Llama la atención que nos preocupen más las cuestiones sociales que las personales”, explica Luis Miller, sociólogo e investigador del CSIC. “Pero luego, cuando se pregunta, resulta que tampoco nos quitan el sueño”. Entre el 6% y el 7% de los españoles dijo sentirse preocupado por las crisis económica, democrática o ambiental. “Esta paradoja refleja que la opinión es coyuntural, es un clima de opinión influido por los debates del momento”. Quizá por ello los españoles se muestran tan críticos con los medios de comunicación. El 77% considera que, en general, contribuimos a aumentar la sensación de miedo en la sociedad.
La seguridad ciudadana es un tema que parte de una percepción personal, pero que se convierte con frecuencia en un debate político y mediático. Preguntando a pie de calle, la gente parece sentirse muy o bastante segura paseando por su barrio por la noche (67%) en una proporción mucho mayor a la que dice sentirse poco o nada segura (29,8%).
Esta sensación generalizada tiene consecuencias médicas. Casi un 15% de españoles toma ansiolíticos o antidepresivos para manejar su malestar emocional, según este estudio. Desde principios de este siglo, en España se ha triplicado el consumo de antidepresivos por habitante, mientras se ha duplicado el de ansiolíticos, hipnóticos y sedantes, según datos de la OCDE. El uso de estos fármacos no parece estar atajando la situación, pues los problemas de salud mental siguen aumentando, según distintas métricas. “La medicación puede ser útil para aliviar los síntomas, pero el miedo o la ansiedad suelen tener también causas psicológicas y vitales”, reflexiona María Palau, doctora en Psicología. “Es importante combinar el tratamiento farmacológico con herramientas que ayuden a comprender y gestionar lo que está ocurriendo”.
Miedos personales
El miedo puede ser personal o social, y ante ambos se decantan los ciudadanos. El 23 % vive amedrentado por cuestiones personales, idéntico porcentaje al que vive con angustia por la sociedad española actual. El exterior nos preocupa bastante menos, solo un 11,9% vive con preocupación la situación internacional y un magro 4% relaciona su desazón con los desastres naturales. A nivel personal, tememos perder a un familiar cercano, desarrollar un cáncer o perder la vista. “A pesar de todos los cambios sociales y tecnológicos que vivimos, cuando miramos cuáles son los miedos más intensos, vemos que siguen siendo profundamente humanos”, añade Palau. “Al final, esto nos recuerda que nuestro bienestar psicológico está muy ligado al vínculo con los demás y a sentir que tenemos relaciones seguras a nuestro alrededor”.
Centrándonos en temas sociales, llama la atención que la pérdida del trabajo (16%) no suscite mucha ansiedad, pero que lo haga de forma mucho más acusada (30%) el no poder hacer frente a la hipoteca o el alquiler. Quizá es el reflejo de que un trabajo no garantiza ya el acceso a la vivienda.
La gente tiene más miedo ahora mismo a una guerra mundial (8%) que a una guerra civil (7%). Los porcentajes no son muy amplios, pero lo que inquieta es que una aplastante mayoría (el 78,9%) cree que en esa hipotética guerra se usarían armas nucleares, lo que supondría para el 41% de los encuestados, el fin de la humanidad. Quizá por esto, el 67% de los españoles apuesta por tener unas Fuerzas Armadas bien dotadas como garantía necesaria para evitar ser objeto de una agresión o abuso por parte de otro país. “España solía tener menos apoyo a las fuerzas armadas”, reflexiona Miller. “Este repunte se debe a que identificamos que vivimos en un mundo con altas tensiones. Es una tendencia que coincide con las que vemos en otros países”.
No todos los datos son negativos. En España, el vaso parece estar siempre medio lleno. El 79,4% de los españoles se considera optimista, frente a un 15,5% que se define como pesimista y un escaso 3,5% que cree que el vaso no está ni medio lleno ni medio vacío.
Dicen que el mejor antídoto contra el miedo es la compañía, así que la cosa parece tener solución, pues los españoles tenemos con quién desahogarnos. El 90% de los encuestados dice contar con personas con las que hablar abiertamente de sus miedos y temores. Puede que el miedo se haya instalado en la sociedad, pero al menos esta sigue cohesionada. Tenemos más miedo, pero no estamos solos.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.


























































