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El Cervantes y los editores lanzan una ofensiva para extender el español en EE UU El gran Banco de Datos del Hispanismo, con más de 5.000 registros, nacerá en 2001

Ya lo predijo Clinton hace menos de un año: EE UU será pronto el segundo país hispanohablante. Y Pedro Almodóvar, Enrique Iglesias, Ricky Martín... son hoy embajadores de lujo del idioma en América, donde ya se cuentan en cientos de millones los consumidores de sus productos en español. Un idioma que ha alcanzado con pleno derecho la categoría de "lengua de prestigio" en el mundo. El Instituto Cervantes, tres ministerios y la industria editorial se unen a la ofensiva con un programa de promoción de la literatura y el cine creados en España, y con la elaboración de lo que será el gran Banco de Datos del Hispanismo en 2001, con el que se culmina una vieja aspiración de los editores.

"Por fin la dispersión se ha acabado". Con esta declaración, el director del Instituto Cervantes, Fernando Rodríguez Lafuente, apuntalaba ayer una labor ingente y concienzuda -pero muy desordenada- que las instituciones y la industria editorial han llevado a cabo desde principios de siglo (activada tras la democracia) para expandir la cultura y el idioma españoles en América. Y en esa conquista fue pionera la industria editorial, que sentó no sólo las bases de la política cultural, sino que se adueñó de uno de los sectores más dinámicos en la balanza de pagos. Por eso ayer estaban todos sentados en la misma mesa, aunando fuerzas: tres ministerios, el de Educación y Cultura, el de Economía y el de Asuntos Exteriores; la Federación de Gremios de Editores de España, la Asociación de Editores de Libros de Texto, la Embajada de EE UU en España, la Fundación Germán Sánchez Rupérez y personalidades del mundo editorial, como Francisco Pérez González y Juan de Isasa.

Todos a una en la firma del convenio entre el Icex (Instituto Español de Comercio Exterior), el Ministerio de Cultura y el Instituto Cervantes, de lo que es el embrión del futuro gran Banco de Datos del Hispanismo, "una reiterada exigencia por parte de la industria editorial", dijo Rodríguez Lafuente. Reconociendo un trabajo y un esfuerzo de siglos de personas que han dedicado su vida a la cultura en español.

Recurso económico

El banco, al que se podrá acceder a partir de 2001, contendrá más de 5.000 entradas. En él estarán presentes todos los creadores, organismos e instituciones privadas de todo el mundo que tengan relación con la lengua cervantina. Mostrará nombre, apellidos, dirección de correo electrónico, actividad, currículo profesional... de literatos, escritores, historiadores, por poner un ejemplo. Otro: acceso del archivo virtual de la Residencia de Estudiantes, que incluye toda la información de la edad de plata de la cultura española. El acceso será a través de las páginas de Internet de los tres organismos (Icex, Ministerio de Cultura e Instituto Cervantes), y mediante CD- Rom. Este banco servirá también para que los libreros dirijan las campañas de información a sus clientes.

El director del Icex, José Manuel Reyero, aportó la vertiente del español como recurso económico. "Para que nuestros trabajos sumen y no resten en un sector que es muy exportador, nos interesa crear una imagen de país en EE UU. Pero esa imagen, para que tenga una vertiente cualificada, debe ser cultural. Y detras tiene unos intereses económicos, necesarios para sustentarla, porque los productos españoles se venden muy bien en Estados Unidos".

La prueba de que es un negocio solvente está en los últimos datos de ventas de libros en español en EE UU: los datos del Ministerio de Cultura de 1998 arrojaron una factura de 2.661 millones de pesetas, superando las ventas de dos países hispanohablantes, Chile y Venezuela, con 2.200 millones. Ese año la exportación de libros en español en el mundo superó los 74.000 millones de pesetas.

Quien se ocupó ayer de convencer de que vender la marca española en EE UU es una prioridad de España como nación, "no como Gobierno", matizó, fue el secretario de Estado de Cultura, Miguel Ángel Cortés, quien añadió que, además, en esa labor están codo a codo con el Gobierno estadounidense. "La política de confrontación con el inglés o la cultura anglosajona está superada, eso es ya una antigualla. Esto es un nuevo paso, no sólo de la difusión de la cultura de España, sino de la cultura en español", aseguró Cortés, no sin antes reconocer que España es aún un "socio minoritario, pero con iniciativas abiertas a otras naciones iberoamericanas".

Cine y literatura

La iniciativa pública y la industria editorial privada ("la clave está en que las plataformas culturales sean también plataformas de la industria cultural", dijo Rodríguez Lafuente) se han unido, además, en el Programa de Promoción de la Cultura y la Lengua Españolas, destinado a Estados Unidos durante el año 2000, que se presentó ayer.

El proyecto, que cuenta con una inversión de 1.175 millones de pesetas, persigue dar a conocer la literatura y el cine que se crea en España, como potentes vehículos de expansión de la lengua española. En total se ha programado una veintena de acciones, entre otras: instalar pabellones españoles en ferias del libro, como en la Book Expo America, en Chicago, durante el mes de junio, y llevar escritores españoles a la Serie de Literatura Europea de la Universidad de Georgetown; en cinematografía, presentar una muestra de cine español en Los Ángeles y participar en acontecimientos cinematógráficos; y ampliar la enseñanza del español. En ello está el Cervantes, con la apertura de nuevos centros, que se añadirán a los 36 existentes. El próximo, en el corazón de Manhattan.

Y ahora, para ayudar, ¡qué gane un Oscar Almodóvar!, desearon muchos ayer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de febrero de 2000