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Benedetti: "La dictadura en Uruguay dejó un legado de mezquindad"

El escritor narra en su novela 'Andamios' el drama de los exiliados que regresan

Exiliados que regresan para encontrar un Uruguay distinto, desterrados que ya no vuelven y rehacen sus vidas en países lejanos, gentes que se quedaron y sufrieron la dictadura y otros que permanecieron indiferentes ante los desmanes. Una amplia galería de personajes construyen Andamios (Alfaguara), la última novela de Mario Benedetti. "Todos sienten, sentimos la derrota", comenta este escritor que no abdica de sus actitudes de radical de izquierdas y añade: "La dictadura en Uruguay dejó un legado de mezquindad".

"Pese a las democracias formales, los escritores de mi generación seguimos estando a la contra en América Latina", comenta Benedetti. La trayectoria y la literatura, la vida y la obra de Mario Benedetti (Paso de los Toros, Uruguay, 1920) evidencian una vez más que la creación artística y el compromiso político caminan de la mano en la mayoría de escritores latinoamericanos. No se muestra en absoluto optimista sobre la evolución de América Latina, a pesar de que regímenes democráticos han sustituido a las dictaduras del continente. Y se explica así Benedetti: "Los mecanismos de integración como Mercosur son teóricamente beneficiosos, pero responden a los intereses de la clase alta y capitalista. Para la gente de abajo las cosas no van tan bien. Los sectores marginales de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay viven en unas condiciones penosas. El proceso de privatizaciones, por ejemplo, significa que miles de trabajadores se van a la calle. Más allá de las grandes cifras, la microeconomía en América Latina equivale a miseria".Benedetti sigue prestando apoyo al sistema comunista en Cuba porque, en su opinión, "Fidel Castro es una figura admirable para toda América Latina". "No estoy de acuerdo con muchas cosas", matiza, "pero el régimen tiene sus méritos en un país sometido al acoso".

Experiencia dolorosa

Escribir Andamios ha resultado una experiencia dolorosa para Benedetti, que regresó a Uruguay en 1985 tras un largo exilio que discurrió por Argentina, Cuba y finalmente España, un país que visita con mucha frecuencia. Define de modo muy gráfico la herencia que dejó la dictadura militar en Uruguay (1973-1985) como "un legado de mezquindad". "Sin duda", añade Benedetti, "el país cambió y el reencuentro entre los exiliados que volvieron y aquellos que se quedaron ha estado teñido de resquemores y de recelos". Javier Montes, el personaje que canaliza toda la acción en Andamios, no es el alter ego del escritor, pero mantiene rasgos comunes. "En realidad", señala Benedetti, "mi libro recoge testimonios y vivencias de muchísima gente de mi país".Dividida en 75 capítulos cortos Andamios no es exactamente una novela, sino más bien una sucesión de impresiones, de diálogos, de reflexiones en un ágil y vivo contraste entre los que se marcharon y los que se quedaron. En ese sentido, Benedetti admite que los géneros literarios están cada día más entremezclados. Cuando se le pregunta si una generación extraordinaria de escritores, hoy ya veteranos, no ha impedido el surgimiento de nuevos autores en América Latina comenta: "Los escritores jóvenes siempre tienen dificultades para difundir su trabajo. Mis primeras obras las edité yo mismo. Luego vienen los misterios porque todavía no me explico el éxito de La tregua (1960) que ha sido traducida a 18 idiomas".

Poeta, narrador, periodista y ensayista Mario Benedetti asiste con satisfacción, pero también con agobio, a los homenajes que se le tributan en toda España, incluida la exposición que estos días le dedica el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de mayo de 1997