Crítica | Una librería de París
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

‘Una librería en París’: un remilgado rincón para soñar

Poco o nada acaba de funcionar en esta película, porque incluso las citas célebres se declaman con el engolamiento del que quiere epatar

Bérénice Bejo y Sergio Castellitto, en 'Una librería en París'.

El encanto para el cine de las librerías. Y aún más, el encanto de París. Un rincón para soñar en una ciudad de ensueño. Intelectualismo, sentimentalismo, esteticismo. Quizá demasiados ismos en una sola película: Una librería en París, séptimo largometraje como director del también actor Sergio Castellitto, se sabe (o se cree) cautivadora para el buscador de bohemia, dulzura, romance y literatura. Sin embargo, se pasa de frenada. Excesivas tazas de un mismo caldo, sobre todo porque en ninguno de los apartados artísticos hay mesura con respecto a su posible expresividad.

El “viejo fósil de los libros en la era digital”, el dueño de la librería, parece más un reaccionario que un clásico humanista. La mujer que un día se entromete en su tienda buscando a su perrito perdido, con la extraordinaria belleza de Bérénice Bejo, podría ser singular y simpatiquísima, pero su extravagancia se hace un poco cargante. La imagen, fantasiosa pues no se ha rodado en París, sino en los míticos estudios Cinecittá, pretende envolver a la película con un aura de cuento e irrealidad, aunque está a un paso de resultar más artificiosa que mágica. Poco o nada acaba de funcionar, porque incluso las citas célebres, brillantes como sus autores, se declaman con el engolamiento del que quiere epatar y no compartir. Y hasta el misterio de la hija parapléjica parece desligado del romance principal entre el librero de la mueca triste y la actriz de la carcajada festiva.

Que la historia original sea de Ettore Scola es casi una sorpresa, porque no huele a la cotidianidad verdaderamente intelectual del maravilloso director y guionista italiano. Puede que en su camino hasta la pantalla haya dado demasiadas vueltas. El tratamiento de guion cinematográfico escrito en su día por Scola, su hija Silvia y Furio Scarpelli se convirtió más tarde en una novela gráfica titulada Un dragón en forma de nube, dibujada con acuarelas por Ivo Milazzo, y publicada en 2014, dos años antes de la muerte del director de Una jornada particular. Y ahora toda aquella historia, sin rastro del estilo pastel del libro, ha sido reelaborada por Margaret Mazzantini, esposa de Castellitto y su guionista habitual.

Novelas como La espuma de los días, Noches blancas, Los treinta y tres nombres de Dios y Madame Bovary se citan con explicitud o aparecen físicamente durante el relato. Aunque solo su letra, nunca su verdadero espíritu. No te muevas, Volver a Nacer, Fortunata y Una librería en París, los cuatro títulos de Castellitto estrenados en España, ofrecen suficientes pistas para confirmar que es un artista mucho más interesante en la interpretación que en la dirección. Y quizá el título original italiano de la película lo acabe diciendo todo: Il materiale emotivo (El material emocional). Demasiadas ínfulas de conmoción ya desde el primer instante, cuando se abren unas cortinas, al modo de los teatros, para dar paso a una película almibarada y presuntuosa.

UNA LIBRERÍA EN PARÍS

Dirección: Sergio Castellitto.

Intérpretes: Sergio Castellitto, Bérénice Bejo, Matilda De Angelis, Sandra Milo.

Género: drama. Italia, 2021.

Duración: 89 minutos.

Estreno: 17 de diciembre.

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