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Entre el Neorrealismo y la videocracia

La contradictoria sensibilidad que recorre esta película, sexto largometraje de Sergio Castellitto, resume, por sí sola, setenta años de historia italiana

Fortunata
Jasmine Trinca, en 'Fortunata'.

FORTUNATA

Dirección: Sergio Castellitto.

Intérpretes: Jasmine Trinca, Stefano Accorsi, Hanna Schygulla, Alessandro Borghi.

Género: drama. Italia, 2017.

Duración: 103 minutos.

La contradictoria sensibilidad que recorre una película como Fortunata, sexto largometraje de Sergio Castellitto, resume, por sí sola, setenta años de historia italiana. Y eso no es necesariamente un halago. La historia de esta madre acosada por su violento exmarido y entregada al esfuerzo (épico) de abrir su propio salón de belleza llevó a este crítico a pensar, inevitablemente, en la potencial belleza desvalida de un descampado neorrealista posteriormente arrasado por las estridencias de la videocracia berlusconiana. En Fortunata conviven la pureza y su contrario, la poesía y sus más chirriantes degradaciones, una generosidad extrema a la hora de confiar el peso de un personaje al lenguaje corporal y gestual, orgánico, de su intérprete y la cicatería de quien maneja sus imágenes como un avasallador argumento de venta.

El cineasta sabe que no hay apuesta más inteligente que la de liberar a la Anna Magnani interior que, como toda gran trágica italiana, la actriz Jasmine Trinca –que estuvo superlativa en Miel de Valeria Golino (2013)- lleva dentro. En otros casos, queda la inconveniente duda de si al cineasta se le ha escapado de las manos la tendencia a la sobreactuación de una de sus estrellas o bien ha sido él mismo quien ha alentado el exceso desde la dirección de actores: la histérica declaración de amor que Stefano Accorsi vocifera a la orilla de un río marca, así, un considerable pico de imprudencia. Lo delicado y lo tosco pueden convivir en el seno de una misma secuencia, como ilustra el hecho de que, tras registrar el luminoso gesto de una anciana dibujando una sonrisa sobre el turbio gesto de su hijo una afortunada elipsis dé paso a lo que ya es un baqueteado cliché: ese tan socorrido You Are My Sister de Antony and the Johnsons que transforma lo que se había llevado con sutileza en enfático subrayado.

Capaz de otorgar una palpable dignidad a un personaje secundario con síndrome de Down, Castellitto no logra controlar su tono, pero su protagonista insufla al conjunto tal excedente de verdad que hace de Fortunata una propuesta tan recomendable como imperfecta.

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