Los científicos corroboran el aumento de la actividad volcánica en el Teide: “Un pasito más”
La isla registra tres enjambres sísmicos en una semana, si bien las autoridades descartan una erupción a medio plazo


El Teide da “un pasito más” hacia una erupción volcánica, después de haber registrado hasta tres enjambres sísmicos (repeticiones de pequeños terremotos) en la última semana. El director del Instituto Geográfico de Canarias (IGN), Itahiza Domínguez, ha matizado, pese a esta mayor actividad, que no ha variado la probabilidad a corto o medio plazo de otra emergencia como la que asoló La Palma a finales de 2021, y que, por ahora, no existen señales que indiquen un proceso eruptivo inminente. “Esperamos ver señales distintas, terremotos de mayor magnitud, movimiento hacia la superficie, que no vemos todavía”, ha abundado Domínguez este jueves en Tenerife tras una reunión del comité científico del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca).
La mayor isla del archipiélago canario se ha anotado desde el 7 de febrero “un aumento de la actividad de baja frecuencia”, explica el director del IGN, con eventos localizados al oeste de Las Cañadas del Teide, a una profundidad de entre 8,5 y 10 kilómetros, con magnitudes inferiores a 0,7 o 0,8 mbLg, la más baja. Para que un sismo sea perceptible por la población en estas profundidades, explican, sería necesaria una magnitud cercana a 2,5. El último enjambre de la serie, registrado este miércoles, ha sido, eso sí, el de mayor duración de los que se han registrado hasta el momento.

“Obviamente, estamos viendo mayor actividad”, ha admitido. Es esta “una fase nueva” de la que se desconoce si se va a mantener en el tiempo o va a cesar. “No es de extrañar que tengamos más enjambres de este tipo, como tampoco si esto parase”.
Los sismos detectados, ha explicado el portavoz científico, son en su mayoría híbridos. Este es un tipo de señal que combina ruptura de roca y vibraciones asociadas a fluidos como gas, agua o magma. Aunque presentes en numerosos volcanes del mundo, en Tenerife no suelen registrarse con tanta frecuencia. Domínguez, pese a ello, ha subrayado que, en caso de que el proceso estuviera evolucionando hacia una erupción, deberían observarse terremotos de mayor magnitud y un desplazamiento claro del magma hacia la superficie. “No estamos viendo esos indicadores”.
Con todo, el propio Domínguez ha explicado en su intervención que resulta complicado hacer previsiones sobre posibles erupciones en Tenerife. En primer lugar, porque no hay un registro instrumental de erupciones volcánicas en la isla, por lo que los científicos tienen que tirar de las referencias históricas y de otros sistemas volcánicos en el mundo para definir probabilidades. En segundo lugar, por la propia complejidad del sistema volcánico de la isla, que combina un sistema central con una cámara magmática a poca profundidad que genera magmas evolucionados y las erupciones basálticas en dorsales —como la de La Palma—. Es esta una mezcla que “no es muy habitual en el mundo”, ha aseverado el vulcanólogo. “No hay análogos fáciles de encontrar”.
Pese a estas dificultades, Domínguez ha garantizado que los científicos tienen “conocimiento de lo que está pasando”, aunque “siempre se puede mejorar y eso es lo que tratamos de hacer”. La isla, recalcó, cuenta con una extensa red de monitorización: “Hay más de 100 estaciones de vigilancia entre el IGN, el Involcan y otras instituciones”, aseguró el científico. “Estamos viendo cosas que hace 15 años no podíamos ver”, ha aseverado respecto a la erupción del volcán Tagoro en El Hierro en 2011.
En previsión de una erupción, el Cabildo de Tenerife, apoyado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y los gobiernos canario y central (además de instituciones comunitarias), llevó a cabo ya en septiembre el primer simulacro de riesgo volcánico que se lleva a cabo en España. Las autoridades prevén nuevos ejercicios de preparación para la ciudadanía, sobre todo en los municipios de Santiago del Teide y de Guía de Isora.
La población canaria en general está “mejor preparada”, ha concluido Domínguez, porque “ha visto cómo fue la erupción en La Palma”. Pese a ello, “seguramente hay recorrido por hacer” para que la gente entienda “a qué se enfrenta”, “lo que puede pasar y qué tipo de volcanes podemos tener en Tenerife”.
La última erupción documentada en la isla de Tenerife se produjo en 1909, también en la zona de Las Cañadas del Teide. Fue el volcán Chinyero, y apenas duró 10 días (la erupción de La Palma se prolongó durante 85). Anteriormente, se produjeron otros eventos como la triple erupción de Siete Fuentes, Fasnia y Arafo (entre 1704 y 1705), la erupción del volcán de Garachico (1706), que se llevó por delante la que por aquel entonces era una de las ciudades más prósperas del archipiélago, y la de las Narices del Teide o Chahorra (1798).
Tenerife, no en vano, está formada por centenares de centros de emisión volcánicos. Aunque ahora mismo está considerada como dormida a efectos vulcanológicos, a veces hay algún signo de reactivación, como pasó en 2004 cuando se registró un número de terremotos que superaba con creces los que se detectan normalmente. Entonces, algunos modelos predijeron que era la señal de la próxima erupción del Teide. Aquella fue una falsa alarma.
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