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Procesada la exdirectora del IVAM por fraude en la compra de obras de Gerardo Rueda

Consuelo Císcar está acusada de adquirir 58 reproducciones del artista con sobrecoste

Consuelo Ciscar
Consuelo Ciscar, en una exposición del IVAM.

La juez del caso IVAM ha procesado este viernes a Consuelo Ciscar, directora del museo valenciano entre 2004 y 2014, por defraudar presuntamente a la institución con la compra de 58 obras de Gerardo Rueda (Madrid, 1926-1996) a precio de originales a sabiendas de que se trataban de "simples reproducciones" fabricadas tras la muerte del escultor madrileño, fallecido en 1996.

La magistrada del Juzgado de Instrucción número 21 de Valencia le atribuye los delitos de malversación de caudales públicos, prevaricación y falsedad en documento oficial, tasa el fraude en 3,4 millones de euros y procesa a otro directivo del IVAM y José Luis Rueda, hijo adoptivo del artista, cofundador en 1966 del Museo de Arte Abstracto de Cuenca con su íntimo amigo Fernando Zóbel y con Gustavo Torner.

El procesamiento de Ciscar, el exdirector económico del museo Juan Carlos Lledó y de Rueda hijo se ha producido en la pieza separada número dos del caso IVAM. La magistrada instruye en paralelo otra en la que Ciscar está acusada de beneficiar a su hijo, el artista Rafael Blasco Ciscar, con fondos del museo.

Consuelo Ciscar ha manifestado esta mañana a este periódico su sorpresa por desconocer una resolución de la juez que le afecta directamente. "Como no tengo aún la resolución no puedo valorarla. Lo único que puedo decir es que la instrucción está plagada de irregularidades y estoy convenida de que en el juicio se demostrará mi inocencia y la de los demás", ha señalado. Durante la instrucción, la defensa de la exdirectora ha incidido en que las compras de obras de artes, y las de Rueda en particular, fueron aprobadas por el consejo rector del museo, en el que están integrados representantes de la Generalitat y expertos en arte. El exdirector del IVAM y del Reina Sofía, Tomás Llorens, era miembro entonces del consejo rector. Hoy ha declinado hacer declaraciones al tratarse de una resolución judicial cuyo contenido, además, desconoce.     

Ciscar y su marido, el exconsejero valenciano Rafael Blasco, condenado a prisión por malversar fondos de la cooperación al desarrollo, ostentaron un gran poder y encarnaron la sospecha de que en la larga etapa del PP al frente de la Generalitat valenciana ninguna parcela de la Administración autonómica quedó a salvo de la corrupción, que continúa siendo investigada en decenas de investigaciones judiciales.

A lo largo de 109 páginas, la magistrada detalla cómo Ciscar y José Luis Rueda se concertaron supuestamente para defraudar al IVAM a través de dos contratos que abarcaban compras, donaciones y fundiciones de esculturas y el acuerdo para exponerlas. Ambos presentaron como obras originales del artista que, en todo caso, podían encajar en conceptos como los de "prueba de autor, copia, reproducción, edición de serie limitada o realización post mortem", contraviniendo con ello "lo pactado y estipulado" en los contratos.

Oferta al IVAM

Dos son los expedientes de adquisición bajo sospecha. El primero, fechado, en 2004, se inició con una carta enviada por la Fundación Rueda a Consuelo Ciscar en la que se ofrecía al IVAM la obra El Gran Relieve, que había sido expuesta en el mismo museo en mayo de 1996, por 360.000 euros, como condición previa para la donación de otras 13 creaciones del artista.

Todas ellas, según la instructora, no habían sido realizadas en vida por el escultor, sino reproducidas tras su muerte en la fundición Eduardo Capa, lo que no concuerda. El segundo expediente, de 2006, comprende la compra de otras siete obras de Rueda por 2,6 millones de euros. El contrato en el que se formalizó esa operación incluía la donación de 77 piezas más y obligaba al IVAM a asumir el gasto de fundir 44 de ellas.

En el sumario, subraya la juez, figuran correos electrónicos e informes de empleados del IVAM que permiten concluir que Ciscar y su director económico sabían que los precios que estaban pagando por las obras, que en algunos casos tenían poco que ver con el modelo creado en vida por Rueda —porque por ejemplo convertían en gigantes pequeños diseños del escultor— eran "desmesurados".

La compra y promoción de la obra de Rueda por parte del IVAM fue previa al intento de vender en 2008 un conjunto de obras de Rueda y de otros artistas de su colección a la Fundación Caja Madrid por parte de su heredero. Este pedía 54 millones de euros y contaba con el respaldo del expresidente de Gobierno, José María Aznar, del PP, amigo del entonces director de la institución financiera, Miguel Blesa.

Con motivo de la inauguración de una exposición de Rueda en Italia, a la que también asistió Consuelo Ciscar, Aznar respondió que sus artistas favoritos eran "Rueda, Rueda y Rueda". Finalmente, el director de la Fundación Caja Madrid, Rafael Spottorno, tasó la obra ofrecida en unos tres millones de euros y rechazó el proyecto. Aznar sostuvo que las gestiones en el caso del legado de Gerardo Rueda y otros tuvieron "por objeto la promoción de la cultura y el arte españoles y sus autores".

El correo titulado 'Los horrores del IVAM' de un acusado

Exposición Museo imaginario de Gerardo Rueda en el IVAM en 2007.
Exposición Museo imaginario de Gerardo Rueda en el IVAM en 2007.

EP

El ex director económico del Institut Valencià d'Art Modern (IVAM) Juan Carlos Lledó -uno de los procesados- resumió en una serie de tablas las irregularidades que se producían en el museo y las incluyó en una serie de documentos que llamó El IVAM y otros animales.

Así, en un correo con asunto Los horrores del IVAM remitido en 2008 a la exdirectora del área técnico-artística Raquel Gutiérrez (investigada en otra pieza de esta causa), Lledó narraba la contratación irregular del transporte de la exposición Gerardo Rueda. El museo imaginario.

Este correo electrónico figura en el auto de la magistrada. En él, Lledó le escribe a Gutiérrez: "Para que te diviertas en tu período de lactancia, entre teta y teta, te mando 'los horrores del IVAM'. Ya conoces el 1, vamos coleccionándolos". Y adjunta tres documentos correspondientes a archivos word con unas tablas en cuyo encabezado se listas diferentes contrataciones realizadas por el IVAM y debajo, en cada columna, se describen diferentes irregularidades cometidas en su tramitación.

De ellas, la jueza destaca la segunda parte de El IVAM y otros animales y la tabla titulada 'Transporte del museo imaginario', en la que anota: "Sin haberse contratado nada comienzan a llegar embalajes y obras al IVAM transportadas por EDICT, quien sin ninguna orden desde el IVAM ya está organizando embarques y transportes por orden de José Luis Rueda. Se contrata todo para atrás, con una PG de 72.3000  que debería ser concurso, mediante un negociados sin publicidad único proveedor falsificado. A día de hoy la empresa no ha presentado los certificados de estar al corriente con sus obligaciones tributarias y todo el expediente está sin firmar".

Por otra parte, el auto de la instructora refleja la relación que el hijo de Gerardo Rueda estableció con la dirección del IVAM. La jueza cree que "José Luis Rueda daba instrucciones a la cúpula directiva del museo (...) contraviniendo con ello los investigados la normativas de contratación pública por la que se rige" la institución cultural.

En este sentido, considera "esclarecedor" lo afirmado en su declaración como investigada por Raquel Gutiérrez, quien explicaba que José Luis Rueda "hablaba con medio museo" y que "se trataba como un director del IVAM y decidía cuestiones que nada le competían". "Todo lo que decía era aceptado" por Consuelo Ciscar.

En otro momento del auto, se recoge un mail del propio Rueda a Gutiérrez con una serie de exigencias, que Lledó califica de "capricho". El hijo de Gerardo Rueda le dice a Gutiérrez que si no tiene "en su poder" en "cuestión de tres horas" el contrato que le "corresponde" con un pago de 12.000 euros por "haber hecho todo el trabajo en la exposición" no iba a viajar a València para estar presente en la muestra y en la rueda de prensa de la exposición.

Traslada también que otra persona pasará al IVAM una factura correspondiente a "sus honorarios para buscar las ubicaciones de las esculturas en Nueva York, que oscilará entre 100.000 y 120.000 euros". Además, se queja de que percibe en la dirección del museo "confianza no correspondida", "abuso de su bondad y confianza" y afirma que le "irrita especialmente que nadie en el IVAM tiene capacidad para valorar y tasar" su colección. "Mi colección es única y la valoran los profesionales y yo mismo, que soy el propietario de la misma", añade.

Finalmente, se queja en el correo de que le parece "vergonzante" que él tuviera que pagar "billetes y dietas" y que su madre viajara a València y tuviera que pagar él "tres noches de hotel". "Con lo cual, a partir de ahora, nuestra relación será puramente profesional hasta el término de las exposiciones", concluye.

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